El fantasma carmesí 3 #6
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Lo primero que hicieron al terminar de comer fue comenzar su clase, para esa ocasión Sullivan se encargó de instruirlo un poco acerca de astronomía, pensó que era importante que supiera que esa enorme bola de luz en el cielo era una estrella y no alguna clase de dios benevolente, no le agradaba la idea de que Phantom pudiera parecer un primitivo si es que llegaba a salir de esas instalaciones; conforme le explicaba más acerca de los astros podía notar el brillo en sus ojos, estaba tan atrapado por la pasión por las estrellas y el cosmos que resultaba curioso, como si fuera parte de su código genético el querer aprender todo lo relacionado al espacio exterior y todo lo que estuviera fuera de ese mundo.

Phantom entonces tomó los libros para repasar sus dedos por las ilustraciones del espacio, era como si una parte de él deseara vagar por ese vacío infinito para admirar las constelaciones y los asteroides, surcarlo todo como un vaquero espacial para descubrir otros ecosistemas y adaptarse a ellos… Era un pensamiento algo infantil, pero sin duda era algo que estaba arraigado en su mente de forma natural, era algo que deseaba a pesar de que esa era su primera visualización de un cielo nocturno plagado de estrellas.

Pero cuando pasaron a estudiar un poco de la naturaleza y los distintos biomas que existían ese interés por el espacio quedó sepultado por la admiración que sobrevino por ese planeta, ver que tenían selvas, junglas, campos, montañas, desiertos y tundras heladas era suficiente para que su rostro maravillado reflejara con sus ojos como cristales todo lo que sentía por saber que habitaba el mismo planeta en alguno de esos ecosistemas.

Había algo hermoso en reconocer que todavía era muy pronto para explorar el espacio exterior, era muy pronto para anhelar que su cuerpo vagara entre las estrellas cuando aún tenía mucho por descubrir de ese planeta que le había visto nacer, quedaba mucho por conocer y ni siquiera era la punta del iceberg como para limitarse a lo que descubría en los libros.

Las enseñanzas hicieron de Phantom un soñador, adquirió la habilidad de ver algo hermoso sin necesidad de dormir, invisibles e intangibles, las figuras se levantaban ante sus ojos después de haber quedado maravillado con las ilustraciones y fotografías de distintos ecosistemas y las especies que los habitaban, esa era la mejor forma de ver una película en su mente cada vez que pensaba en alguno de esos descubrimientos; distintas imágenes pasaban frente a él, cada una más hermosa que la anterior, y descubría el potencial de las personas al reconocer que todo eso no era más que la recopilación de datos y registros que los humanos habían dejado para compartirlo; para Phantom no hubo amor más grande que el que pudo sentir por un planeta tan diverso, tan precioso, tan basto en criaturas y conocimiento como para llegar a querer ser parte de todo eso, era algo sumamente encantador y mantenía su sonrisa soñadora incluso al cerrar los ojos para cuando la hora de la clase se terminó.

-Quisiera conocerlo todo… -confesó con un leve suspiro mientras tocaba el libro, y su mano enguantada no pudo cruzar lo que con un pensamiento infantil consideró un portal hacia esos lugares-

-Conocerlo todo sería aburrido, ¿Por qué no mejor conocer aquello que te haría feliz? Es mejor buscar lo que te hace feliz.

-corrigió Sullivan, queriendo probar su inteligencia

“Debes buscar lo que te hace feliz”

repitió el eco de su voz, y al mismo tiempo lo hizo la voz en su cabeza, dibujando lentamente una pequeña sonrisa que se extendió en su rostro e hizo estremecer por un momento a Sullivan, haciendo que Phantom se cuestionara el motivo porque no creía que hubiera nada de malo en la forma en que sonreía, no tenía nada de extraño que sus dientes se volvieran colmillos por un momento.

Mañana sería el gran día, la intriga se apoderó de él una vez más al recordar lo que podría suceder cuando el niño tuviera su encuentro con la primera persona enferma que conocería, no sabía quién o como sería el encuentro, todo lo que sabía era que Crane y los científicos estarían al tanto porque sería la primera vez en mucho tiempo que le permitirían a Phantom quitarse sus guantes para dejarlo tocar la piel del próximo paciente que iba a conocer, si lo despellejaba por accidente o si conseguía el tan ansiado objetivo dependería de los sentimientos del niño en ese momento.

-Por cierto, mañana vendrá una persona nueva, como debes saber, alguien enfermo a quien intentarás curar con tus poderes, ¿Como te sientes? -preguntó Sullivan teniendo en mente una idea muy vaga de lo que podría responder-

-Incapaz.

-respondió inmediatamente sin titubear, pero su mirada cabizbaja le hizo ver que era una respuesta que él mismo despreciaba-: y no quisiera sentirme así, como dije ayer, quiero hacer que usted esté orgulloso de mí… Pero realmente no sé si pueda hacerlo.

Era una respuesta sincera, no podría esperar menos de Phantom, pero la forma en que lo hizo no dejaba de resultar dolorosa por esa misma sinceridad, y estaba seguro de que no podía culparlo por pensar de sí mismo de esa manera, los mensajes subliminales pregrabados de cada noche debían tener efecto de alguna manera y debía proyectarse a su yo consciente, y esa era la forma en que lo hacía: un niño inseguro, que deseaba lograrlo, por supuesto, quería llegar a esa meta que se había propuesto, pero sentía que era incapaz de hacerlo por sí mismo sin importar cuanto poder tuviera, era un niño que quería hacer sentir orgulloso a quien veía como su padre, pero en su falta de apoyo creía que realmente era una amenaza latente, le preocupaba tanto ser un arma que seguía sin considerar la posibilidad de que podía usar sus habilidades para sanar los males en lugar de propagarlos.

-Sé que puede sonar aterrador intentar algo nuevo, aún más después de lo que has vivido, pero confío en que puedes hacerlo, realmente sé que puedes hacer más de lo que imaginas.

-confesó Sullivan mientras intentaba recuperar su sonrisa-

-Confiar no es suficiente, doctor Sullivan, realmente quisiera decir que sé cómo controlar lo que hago, quisiera decir que me siento capaz de algo… Pero solo le estaría mintiendo.

-agregó Phantom cabizbaja-

Ese sentimiento de insuficiencia era muy triste de escuchar en un niño como él, sobre todo sin tener ningún estimulo positivo, realmente no estaba seguro si Crane y los científicos querían que tuviera éxito o, por el contrario, esperaban con muchas ansias que fracasara estrepitosamente para justificar que tenía el potencial de un arma, cual fuera la respuesta no podía ser nada bueno cuando pensaba en esas personas que actuaban e inculcaban el desprecio en Phantom.

Una hipótesis muy desalentadora llegó a su mente, pensó que quizás esos mensajes subliminales y los maltratos hacia el sujeto tenían como objetivo generarle desprecio por los humanos, algo que pudiera impulsar todos esos sentimientos negativos para que sus poderes como arma biológica fueran mucho mayores, que no tuviera remordimientos a la hora de matar a nadie, ni siquiera a otros niños.

Esa idea era algo nefasta, pero explicaría muy bien cuál era el verdadero objetivo de Genexis Sciences, quienes serían los únicos en controlar a esa bestia infantil con el collar de perro, era la única manera de tener en su poder a la criatura más letal que había pisado esa tierra; a pesar de estar en contacto con Crane y los científicos, todo lo que había conocido no hacía más que traer más dudas a Sullivan, quien desconocía realmente el alcance que querían tener con Phantom, pero lo que nunca tendrían en consideración serían los sentimientos de esa criatura, humana o no, poseía sentimientos tan complejos como los suyos mientras se cuestionaba si realmente era una persona o solo un ente diseñado para lastimar como comenzaba a creer.

-Phantom, te diré un secreto… -Sullivan se acercó para hablarle mientras lo miraba a los ojos e invitaba al niño a hacer lo mismo-: todas las personas tenemos miedo, todos nos sentimos incapaces de algo, y no siempre tenemos la confianza para creer que haremos algo bien, incluso yo dudo de mí mismo de vez en cuando.

- ¿A usted también le pasa? -él parecía genuinamente impresionado, no podía creer lo que había escuchado-

-Sí, también me pasa.

Creo que es completamente normal sin importar si eres un niño o un anciano como yo, es común sentir que no podemos hacer algo por más que lo deseemos, es normal sentir que no lograrás tus metas o tener dudas de lo que haces con tu vida; pero solo hay una manera de saber si serás capaz de algo, solo hay una forma de enfrentar ese miedo que sientes y ver cuanto puedes lograr: solo debes enfrentarlo, debes hacerlo.

Phantom se sintió en calma al escucharlo, comprendía cada una de esas palabras y el impacto que podían tener sobre él, pero era la complejidad de los sentimientos que afloraban en su corazón la que le impedía responder con propiedad, y se preguntó si realmente podría llegar a pensar de esa manera sin que su propio autodesprecio lo saboteara.

-Yo… quisiera no tener miedo cuando pienso en hacer algo nuevo, quisiera creer desde un principio que soy capaz.

-Oh, Phantom, nunca dejarás de tener miedo, yo nunca dejé de hacerlo y te puedo asegurar que no hay persona en este mundo que no siga teniendo miedo de lo que puede o no puede hacer.

-dicho eso Sullivan palmeó suavemente su hombro-.

Pero ¿Sabes algo? Enfrentarte a las cosas, y estar dispuesto a tener el valor de hacer el bien a pesar de tener miedo, es lo más humano que podemos hacer.

“Lo más humano”

se repitió en su mente, haciendo eco aquella ansiada posibilidad de encontrar una forma de sentirse como un niño de verdad, y su rostro se iluminó al escuchar a quien veía como un padre darle el apoyo que necesitaba para sentirse mejor, veía en él una protección de todos los males que lo habían atormentado hasta ese momento, y probablemente lo seguiría viendo de la misma manera siempre que se atreviera a abrir su corazón para Phantom.