2 #7
En un intento por distraer su mente, Sullivan prefirió enfocarse en ver el cuaderno donde practicó la caligrafía, miró las páginas marcadas de los libros y cuanto había avanzado, sin duda el conocimiento no sería impedimento para Phantom conforme fuera creciendo, a pesar de solo tener un año de vida tenía el aspecto y conocimientos de un niño de catorce años, por fortuna no parecía sufrir de algo semejante a la pubertad en ningún aspecto.
-Veo que tienes cierta preferencia por Pinocho… -destacó al ver cuanto había avanzado-
- ¡Yo también soy un niño de verdad! -exclamó con entusiasmo el joven frente a él, probando su deseo mientras extendía sus manos enguantadas en el aire-
Notó el parentesco, no pudo negar que había cierta familiaridad en su situación, le pareció curioso como Phantom se identificaba tanto con esa historia como una forma de explicar su propia vida, probablemente seguía usando su filosofía acerca de la identidad de un ser para definirse a sí mismo y presentarse ante los demás; no era la mejor historia, pero sí la mejor manera de reconocer a Phantom, a pesar de sus golpes y heridas, buscaba convertirse en un niño de verdad, solo así Sullivan podría ver esa forma de actuar con algo más de optimismo y no solo como un escapismo de su propia realidad.
Es cierto, le dijo conforme meditaba su situación, solo quería ser un niño de verdad, y en su sonrisa pudo ver cuanto anhelaba sentirse normal, a pesar de que las cámaras, los drones y las paredes blancas le recordaran que era una criatura extraña nacida de la sangre.
Sullivan ignoró todo, el descubrimiento de la humanidad, los propósitos de Genexis Sciences, dejó esos conocimientos de lado y se concentró plenamente en la idea de que ese ser frente a él se debatía consigo mismo lo que significaba ser humano, algo que el propio doctor admitía para sus adentros que no era el más indicado para ayudarlo a descubrirlo.
-Phantom, tú sabes que tienes habilidades muy especiales, ¿Verdad? -quiso indagar más en esa certeza, tanto por su trabajo como por la curiosidad que le provocaba ver una muestra de sus poderes-
El niño asintió con seguridad mientras ponía ambas manos sobre la mesa, escuchando con atención la pregunta de Sullivan e indagando en sí mismo lo que eso significaba, pensando en lo que podía hacer y en lo que llegaría a ser si no se controlaba, era algo que al propio Phantom le asustaba todas las noches cuando la voz en su cabeza le recordaba que había nacido para lastimar; los científicos lo sabían y él lo sabía, un ser con la capacidad de manipular el genoma y las células no podía ser algo bueno, todos los que conocía le repetían que iba a ser un arma y una enfermedad, aunque no quería admitirlo porque Sullivan le hacía sentir que podía ser algo más, no estaba destinado a convertirse en lo que otros pretendían… quería creer en el fondo de su corazón que había una pequeña posibilidad de ser bueno.
-Soy especial… Por eso estoy aquí, soy un arma.
-le confesó a Sullivan mientras llevaba una mano a su ojo enrojecido por el golpe, pudiendo sentir la hinchazón y como la sangre parecía palpitar debajo de ella-: puedo curarme cuando quiera, pero solo puedo lastimar a los demás.
Su confesión resultaba bastante triste porque Sullivan sabía que esos eran los mensajes subliminales que las bocinas repetían cada noche cuando se iba a dormir, no era su culpa creer todo eso si era lo única cosa que le habían enseñado, ese autodesprecio con el que se expresaba dejaba ver cuán adaptado se hallaba a todas esas creencias tan nefastas de los laboratorios.
Estuvo a punto de contestar, tenía algo que decir como psicólogo para indagar más en él, pero entonces Phantom lo detuvo al apuntar tímidamente al rostro de Sullivan, específicamente a uno de sus ojos los cuales estaban hinchados por haber llorado la noche anterior, y el hombre quedó perplejo porque el niño lo había notado con bastante precisión como para decir algo que dejaría helado al doctor:
- ¿A ti también te pegaron?
Sullivan no supo cómo responder, sabía que Phantom asociaba esa hinchazón a los golpes, aunque también era otra clase de dolor que compartían, y solo sintió lástima por él mientras buscaba una manera de disuadir la compasión que estaba sintiendo en ese momento… No recordaba que tratar con un paciente pudiera ser tan triste, pues al mirar a Phantom tenía deseos de abrazarlo por lo que había vivido en ese primer año de vida, tenía tantas ganas de decirle que todo estaría bien, aunque sabía que solo le estaría mintiendo.
-La voz de las bocinas dijo que… que yo debía comportarme si no quería que me pegaran, que debía ayudarlos, y quiero hacerlo, lo juro, pero no sé cómo hacerlo.
-repitió esa voz tan tímida mientras se encorvaba y se mostraba tan nervioso como cabía esperar de un niño sin habilidades sociales-.
No sé cómo hacerlo y tengo miedo.
Esas eran las mismas palabras con las que se podía describir, no saber qué hacer y solo temer, era lo único de lo que realmente podría tener certeza mientras siguiera corriendo en esa enorme rueda de hámster a la que llamaba hogar, y mientras los adultos celebraban, bebían y comían, el niño se preguntaba qué era lo que estaba haciendo mal para ganarse su desprecio y buscaba una manera de obtener su amor, quería tanto sentir que alguien lo quería por lo bueno que podía llegar a ser y no por el arma en que estaba destinado a convertirse… Ese pobre Pinocho de naturaleza curiosa realmente solo quería ser un niño de verdad a pesar de que todos querían que fuera algo diferente.
-Al menos usted es bueno, señor Sullivan, ¿Usted es mi padre? -cuestionó Phantom con un brillo en su mirada-
- ¿De qué estás hablando?
-Un padre, como el que tenía Pinocho, la persona que cuida y trata bien a los niños como yo.