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El doctor meditó un poco la respuesta antes de compartirla, podía resultar muy ambigua por lo anticuado que era en un mundo tan cambiado con criaturas y tecnologías cada vez más sorprendentes, intentó pensar en algo que hubiera existido incluso antes del nuevo siglo y de su propia existencia, algo que hubiera atormentado a todos los humanos desde el principio de la creación, y, aunque la respuesta resultaba amarga, también era la más lógica:
-La hambruna y la peste.
-Correcto, es lo único que perdura en todas partes al mismo tiempo, y no ha cambiado con el paso de los años; hace siglo y medio la tuberculosis era lo peor, luego fue el sida y luego el cáncer, por un tiempo tuvimos el Covid-19, ¿Cuál será la peor enfermedad después? ¿Acaso debemos esperar la benevolencia del cielo para que no tengamos una nueva peste negra?
Sullivan aún no entendía el punto, pero pudo ver que Crane solo se había enfocado en la enfermedad, como si la hambruna no fuera tan importante, seguía divagando en ejemplos de la misma manera como si le estuviera reclamando a dios, o a su propia especie, por la debilidad hacia las enfermedades que habían superado en el pasado y que aún deberían enfrentar.
No entendía realmente qué tenía que ver Phantom en todo eso, o él en todo caso, no sabía por qué un psicólogo deprimido tendría un papel tan importante en todo lo que Crane contaba con gran fervor, casi con una obsesión por la forma en que poseía el deseo de controlar las enfermedades, era algo sumamente peligroso, pero no se atrevió a interrumpirlo en ningún momento.
“Por cómo se expresa con tanto desprecio de las enfermedades y venera los avances de la humanidad para contrarrestarlas, es evidente que ha sufrido una experiencia que le hizo ver las cosas de esa manera”
dedujo con solo verlo, pudiendo descifrar que Crane estaba tan dolido como él, su objetivo era más claro y lo apartaba de todos los demás, a diferencias del doctor que elegía distanciarse porque intentaba no ver valor en las personas, hallar algo que amar era casi imposible.
-Suena a control.
-confesó Sullivan-
-No suena a control; es control.
Si Phantom puede enfermar a la gente también puede curarla, hemos hecho pruebas con su sangre, y así como puede generar una resistencia a distintos virus también puede contrarrestar sus males, aún no lo dominamos porque sus muestras se rehúsan a adaptarse a nuestro antojo, pero si el sujeto logra controlarse y compartirlo con nosotros entonces podremos controlar las enfermedades.
-confesó con gran fervor el verdadero plan, algo mucho más complejo que un arma biológica, algo que iba más allá de todo lo que le fue contado superficialmente al hacer contacto con ellos-
Sullivan quedó sin palabras después de la explicación, era algo que jamás habría imaginado, había visto el video en que Phantom infectó a una mujer con leucemia solo al tener contacto con ella, y la grabación de seguridad de los últimos hombres cercanos a él, antes de que todos se mudaran al piso superior por seguridad, y como los convirtió en masas sangrientas… Esas eran las únicas pistas que tenían para llegar a creer que realmente tenía algún poder para curar las enfermedades, y de tener una prueba de ello no sabría cómo reaccionar, pues muchos pensamientos giraban en torno a esa posibilidad, cosas que realmente lo hacían desear que no fuera así.
Lo más irónico de eso era que Crane no lo decía por la grandeza de su corazón, podría tener sus propios motivos, pero al final seguía siendo un negocio para él y para todos esos hombres alargados de trajes ajustados, no pensaba en los pobres al decirlo, sino en todo lo que podrían extraer de esas almas desesperadas para estar en contacto con esa cura milagrosa en forma de niño… Probablemente lo que menos importaba era pensar cuanto podría afectarle convertirse en el centro de atención de todo el planeta, lo valioso era ver a esa criatura como el producto perfecto, el único capaz de borrar las enfermedades, incluso podrían llegar a verlo como el próximo mesías que con sus toques podía disipar la enfermedad más cruel de todas.
Para el doctor Sullivan todo sonó como locura al principio, pero si algo había aprendido de los últimos años en que todo fue cambiando era que no podría negar que la existencia de Phantom representaba un avance prodigioso para la medicina, ¿Realmente podrían hacer desaparecer todas las enfermedades solo con la presencia de un niño que controlaba la sangre? Sin duda, era una idea tan arriesgada como cruel, aunque no podía negar los matices como todas esas personas que se beneficiarían de ello… personas como su propia familia, que podrían ser salvadas de situaciones tan complejas a causa de enfermedades sin cura.
-Piénselo doctor, tantos niños en el mundo que podrían salvarse de la muerte, todos esos padres que evitarían enterrar a sus hijos, y todos los que podrían volver a caminar gracias a nuestro proyecto… Queremos tener control de las enfermedades, y así nunca nadie volverá a caer en cama ni a ver a sus familiares conectadas a tubos para respirar.
-confesó Crane con una emoción casi letal por todo lo que él podía ver con una claridad abismal a diferencia de Sullivan, cuya expresión permanecía congelada por el entendimiento-
No podía negar que la idea era tentadora, sonaba como un paraíso libre de los males que atentaban contra la salud mundial ya no dependería de fármacos ni de placebos que solo conseguían prolongar el sufrimiento, era un pensamiento que disfrutaba por la simple idea de que nadie tendría que ver como sus familiares perecían de formas tan dolorosas ni elegían la eutanasia como una alternativa para apagar todas esas horas de dolor que vinieron para devorar sus vidas… Sin duda, era algo que un joven Sullivan habría aceptado con una inmediatez enfermiza, buscando cualquier solución para su predicamento, pero el viejo solo descubría cuanta melancolía sentía por no saber realmente como podría reaccionar si llegaba a enterarse de primera mano que Phantom podía hacerlo.
Crane notó el desconcierto y la mezcla de sentimientos en el rostro del doctor, sabía que había tocado una fibra sensible en él con esas palabras, era inevitable que lo afectara conociendo su pasado y pretendía dominarlo con ello, esbozando una sonrisa bastante maliciosa sin que pudiera verlo, adorando el hecho de que tenerlo entre sus manos le daría la ventaja que necesitaba para sus objetivos.
Sullivan entonces sintió que el director cruzó un brazo por sus hombros con bastante compañerismo, intentando atraerlo a él para convencerlo como el demonio que era, susurrando ideas maliciosas y planes perversos, ofreciéndole toda la riqueza que deseara en ese mundo con tal de que lo acompañara por dicha travesía hacia las profundidades de la experimentación con el genoma, todo lo que deseaba podía ser suyo si solo continuaba con su labor.
-Si usted consigue que Phantom hable y obedezca todas nuestras ordenes, verá como las enfermedades pasarán a ser historia antigua, salvará a millones de mujeres y niños alrededor del mundo… -susurró con una voz bastante gentil y amable, lleno de educación y confianza, mientras en el interior se escondía un ser oscuro que realmente no le importaba mucho el mal que hiciera con tal de cumplir sus objetivos-…Solo debe terminar su trabajo.
Crane no era ningún tonto, para él era estaba claro lo que tenía que hacer para satisfacer sus deseos y los de Genexis Sciences, por eso mantuvo su brazo alrededor del hombro de Sullivan, un acto de confianza y compañerismo inmerecidos que solo apelaban a cuanto podía lograr con una máscara de buena voluntad.
Le pidió que se marchara a descansar, había hecho un gran trabajo y debía sentirse orgulloso, confiaba en que para el momento en que llegara la nueva compañera de Phantom él ya habría aprendido a hablar con propiedad y a crear lazos con los demás, esperaba que la satisfacción del progreso le diera a Sullivan el empujón que necesitaba para creer en las mismas metas que él, debía verlo como su única oportunidad para triunfar en ese mundo y sanar su corazón roto.
Presionar esa llaga, darle consuelo, confort, la idea de que podría estar haciendo un bien para la humanidad, era todo lo que requería para que Sullivan trabajara arduamente con el sujeto y le brindara los resultados deseados, era todo lo que requería para que ese viejo lastimado fuera útil una vez más… Solo debía lograr que Phantom se comunicara y los viera a todos como su familia al punto en obedecer incondicionalmente cualquier orden que se le presentara, era el fin que justificaría todas esas horas de experimentos y castigos, era lo que necesitaban para controlarlos a todos.
Sullivan regresó a su habitación donde el pequeño dron de antes le había preparado la cama y un vaso de leche tibia para dormir, sabía que lo que más necesitaba era descansar después de un día tan ajetreado, no dejaría que siguiera trasnochando después de un día tan pesado… Era muy irónico que un ser inanimado era el único que se mostraba tan preocupado por él sin esperar nada a cambio, irónico y deprimente a su parecer la forma en que una IA parecía más humana que la mayoría, incluso más que él mismo que solo esperaba el día terminara como siempre lo hacía.
Dejó la maleta en el suelo, tomó asiento en su cama y reposó por un rato mientras bebía la leche tibia, mirando hacia el vacío de la habitación mientras meditaba.
Había sido un día muy largo, ajetreado, lleno de pensamientos e ilusiones que le hacían perderse del paso del tiempo, sintiendo menos deseos de vivir con cada hora que pasaba con gran pesar en unos laboratorios tan claustrofóbicos donde las esperanzas iban a morir con solo mirar a Phantom, sintiéndose consumido por sus ojos carmesíes que buscaban alegría a pesar de no hallar nada más que una ilusión en que todos lo querían.