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Era una situación que lo dejó sin palabras, no pensó que Phantom estuviera tan manipulado al grado de ofrecer su cuerpo cada vez que veía un instrumento como tijeras u objetos filosos, solo podía pensar en los crueles experimentos que llevaron a cabo para probar cuanto tardaba en sanar, pero al ver la forma en que temblaba podía descubrir que tenía miedo de ser herido como todos, no soportaba el dolor de ninguna manera al igual que él o cualquier ser humano… La verdad acerca del adiestramiento que habían logrado con Phantom era terrible, tanto como para desviar la mirada a la cámara y juzgarlos en silencio.
-Deja eso, niño, solo te voy a hacer un corte de cabello, no te lastimaré.
-confesó mientras apartaba el brazo de Phantom y lo colocaba en su regazo-.
Quédate quieto mientras termino.
Todo fue más claro en pocos segundos, mientras las tijeras pasaban por delante de él y tomaban suavemente los mechones de su cabello para recortarlo, fue concibiendo la idea de que realmente ese instrumento no era malévolo ni estaba diseñado para lastimarlo como había llegado a pensar, solo tenía distintas funciones y Sullivan le había mostrado una realmente increíble por cómo podía abrir espacio para sus ojos a través de su cabello, era liberador no percibir esa oscuridad carmesí todo el tiempo como había sucedido en su primer año de vida, era refrescante poder sentir el aíre frío en su rostro y cuello mientras Sullivan seguía cortando todo su cabello para darle una mejor forma.
Cerró sus ojos y se concentró en el tacto de su tutor cuando tomaba suavemente su cabeza y lo ayudaba a inclinarla, le hacía sentirse renovado, era casi como probar la libertad, aunque eso sonaba como una locura.
Saber que una herramienta que lo lastimaba también podía beneficiarlo hizo que se le escapara un suspiro de alivio, y fue la primera vez que se sintió como tal mientras Sullivan finalmente terminaba el proceso y le dejaba un nuevo corte al nivel de sus orejas, un estilo mucho más varonil a su parecer sin tener que despojarlo de su inocencia, le ayudaba a mejorar su aspecto y verse menos descuidado.
-Muy bien, es un buen corte, tal vez no sea peluquero, pero te ves bien.
Dicho eso, regresó la tijera a su maleta y en su lugar tomó su espejo de mano para llevarlo frente al rostro de Phantom.
- ¿Y bien? -le preguntó por su opinión-
No era la primera vez que se miraba a un espejo, pero sí la primera vez que hallaba un ser totalmente diferente en él, alguien que había cambiado bastante y realmente parecía más saludable, fue algo que le hizo apreciar aún más lo bondadoso que era Sullivan con él para ayudarlo a verse mejor y con suerte eso le llevaría a sentirse mejor consigo mismo.
Phantom tomó con delicadeza el espejo y se miró por un rato con una gran sonrisa, parecía entusiasmado por su primer corte de cabello y no podía ocultarlo al repasar sus manos enguantadas por su cabeza, acariciando la esponjosidad de su cabello carmesí mientras Sullivan carcajeaba levemente por la reacción que tenía.
- ¡Ese niño soy yo, Phantom! -habló tímidamente, con una pronunciación correcta-.
¡Nuevo yo, es un nuevo yo, Sullivan!
- ¡Vaya, miren al poliglota en acción! -alabó Sullivan mientras acariciaba la cabeza del niño y compartía su alegría-.
Supongo que ahora sí podrás descansar sin que el cabello te estorbe.
El niño asintió a sus palabras para luego devolverle el espejo, viendo en Sullivan una compañía agradable por demostrarle que no todos con quienes se cruzaba, humanos o fantasmas, eran completamente malvados.
La ilusión de la pureza del cuarto blanco en el que reposaba a la espera de nuevos conocimientos y una compañía bondadosa se hacía cada vez más profunda, le hacía añorar por esas clases específicamente por la presencia de Sullivan después de pasar por las pruebas tan extenuantes de todos los días, sin duda, era algo a lo que Phantom comenzaba a aferrarse después de creer el día anterior que esa ocasión había sido única en toda su vida, pero ver que algo bueno sucedía dos veces le hacía tener esperanzas por algo más, algo que no fuera únicamente la compañía de la voz en su cabeza que le susurraba cosas nefastas.
Sullivan entonces reconoció la voz del niño, con esas palabras fue inevitable que la relacionara con algo que había escuchado en su cabeza el día anterior antes de salir de la habitación, la voz que le advirtió que los científicos no volverían a decirle una tercera vez que debía retirarse… Sabía que no pudo ser su sentido del peligro porque nunca le había hablado con un tono tan infantil, pero ahora que escuchaba con claridad la forma en la que Phantom se expresaba había comprendido la realidad, había comprendido que de alguna manera él pudo comunicarse con sus pensamientos antes de siquiera tener conocimiento de su propia voz.
Pero, eso no podía ser posible, Sullivan intentó descartar ese hecho, no había forma de que fuera posible ni siquiera con las habilidades del niño, además, no quería arriesgarse a que el director Crane se enterara y ordenara que los experimentos por venir fueran mucho más crueles que los anteriores, no quería condenar al niño a otra serie ininterrumpida de castigos solo por una pequeña hipótesis, probablemente, si tuviera la oportunidad se lo preguntaría directamente, pero hasta entonces solo sería un pensamiento para sí mismo.
-Muy bien, querido discípulo, ya tuvimos nuestra clase, un gran avance si me preguntas, y un pequeño arreglo a tu apariencia… Sigue leyendo tus libros, como tarea quiero que practiques tu caligrafía, haré que los drones te traigan un lápiz y cuaderno, practicarás el método Palmer de ahora en adelante, ¿Entendido?
El niño asintió repetidas veces a la tarea encomendada, prometiendo en silencio dar su mejor esfuerzo para lograrlo, aprovecharía que él no necesitaba dormir a diferencia de los demás para dedicarse a la tarea toda la noche, el sentimiento que lo impregnaba era tan desconocido como la razón de la bondad del hombre, no sabía por qué, pero solo pensaba en volver a sentir como acariciaba su cabeza y lo felicitaba por sus logros, probablemente estaba mal querer tanto su aprobación como para exigirse tanto a hacer algo que seguía siendo nuevo para él… No obstante, ese mismo sentimiento lo impulsaba a querer aprender más rápido todo lo que podía, algo que le ayudaría a superarse a sí mismo en su estado actual y salir de ese bucle de dolor y fascinación en el que estaba sumido; dolor por los experimentos y fascinación por lo nuevo, a veces sintiendo todo lo contrario por ambas cosas.
En cambio, cuando Sullivan se levantó y empacó sus cosas listo para marcharse, el niño sintió un nuevo aire de pesar por reconocer que tendría que esperar hasta el día siguiente para volver a experimentar lo que había conocido en esos dos días, volver a pasar por una noche incierta en que no sabría si podría morir como los otros niños imperfectos; ese sentimiento se hizo presente de un momento a otro, como un niño que cobra consciencia de sí mismo y del mundo que le rodea, con un temor irracional al sol que habría de explotar en otros mil millones de años, Phantom tuvo miedo ante la posibilidad de que su cuerpo podría colapsar en cualquier segundo y morir igual que los demás en esa sala de juego llena de adefesios imperfectos, ¿Y si moría mientras dormía y no podía volver a ver a Sullivan?
Ese temor se hizo presente en su rostro, algo que lo llevó a tomar el brazo de Sullivan e impedirle que se marchara, dedicándole una mirada encariñada y pavorosa a ese rostro viejo y confundido por la forma en que lo tomaba mientras temblaba, ¿Qué intentaba decirle realmente? Sullivan pensaba en algo para lo que aún no tenía palabras, algo horroroso pero que no sabía cómo expresar, y por ello el niño se limitaba a compartir lo poco que lograba entender.
-No te vayas… -pidió con una voz tímida-
El hombre estuvo ligeramente conmovido por la forma en que lo pidió, totalmente indefenso y temeroso de la soledad, temblando al sujetarlo por reconocer que no podría hacer más para lograrlo, teniendo que depender tanto de su decisión que él dejaba de vivir por sí mismo y solo podía rogar que el corazón de Sullivan no estuviera tan contaminado por la tristeza como creía, solo para ver al hombre que le daba alegría por otro segundo de su vida.
No era muy difícil determinar qué era lo que sucedía por la mente de Phantom en ese momento, el niño estaba creando una dependencia emocional en el hombre, probablemente solo hacía falta que otros lo trataran bien para volverse esa clase de persona, Phantom seguiría sin cuestionar a cualquiera que le demostrara un poco de cariño… un hecho que terminaría por lastimarlo.
Sullivan buscó las palabras correctas para la situación, cualquiera que fuera la mejor forma de sobrellevar el estado mental del niño, pero era difícil cuando todo lo que hallaba era un amargo recordatorio de que no podía hacer nada más para distraerse ni enfocar sus pensamientos, no había forma lógica en que no terminara por encariñarse con alguien que lo había amado o, mejor dicho, que le había hecho creer que podría ser amado.
Solo era temporal, se dijo Sullivan a sí mismo para reafirmar que debía mantenerse profesional, no podía permitir que la tímida figura de Phantom se presentara dentro de su mente para forjar ideas que no deberían estar allí, no había forma en que pudiera encariñarse con alguien más sin importar cuan nefasta fuera su existencia.
-Niño, por favor… -pidió, sin deseos de ser grosero con él, esperando que así pudiera entenderlo como ya había demostrado-