El fantasma carmesí I Más allá del limbo #5
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I Más allá del limbo #5

Era algo impresionante para Sullivan, ciertamente podía evocar cierto sentimiento de impotencia al reconocer que a diferencia de Phantom todos ellos eran frágiles y podían morir de mil maneras, pero él, probablemente lo único que los conectaba a esa criatura tan fascinante, era que podía envejecer como todos… Aunque ni siquiera sabían por cuantos años viviría, cuanto tiempo tendrían para seguir estudiándolo, era verdaderamente incierto.

El doctor Sullivan contempló en derredor a los estudiosos de Genexis Sciences que indagaban tanto en la biología de esta criatura en beneficio de la humanidad, muchos experimentos con el fin de superar sus propias enfermedades, buscar armas biológicas para el futuro o una forma de sobreponerse a las otras criaturas que existían aparte de los humanos; algo curioso era ver que existían capsulas donde distintas sustancias viscosas intentaban escapar sin éxito, con nombres extraños, como el proyecto nueva vida, que no hacían más que reproducir el sentimiento del valle inquietante, era algo que ni el propio Sullivan podía negar.

-Doctor Sullivan, veo que ya terminó su sesión con el sujeto.

-confirmó una voz que se presentó a sus espaldas cuando estaba distraído con los experimentos-

Un hombre caucásico se presentó, vestía un traje y sombrero elegantes que resaltaba entre los trajes blancos y las gafas de los científicos, era una persona alta y delgada cuya sonrisa siempre resaltaba por la blancura de sus dientes y por andar con una postura relajada que le daba un aire de seguridad en sí mismo, a diferencia de Sullivan quien caminaba ligeramente encorvado por su edad.

El hombre estrechó la mano del doctor una vez más, aunque en un principio no lo recordaba con claridad por estar tan inmerso en sus propios pensamientos, además de la extraña atmosfera que se cernía sobre ellos por culpa de esos experimentos y de las cosas con formas de niños con las que nadie se quería relacionar.

-Espero que el sujeto no le haya dado muchos problemas, aunque por lo que pude ver en la sala de control parece que el cachorro se ha portado muy bien.

Sullivan despreció un poco la forma en que se refería de Phantom, no por alguna especie de compasión que creía desaparecida una vez que estaba fuera de su alcance, sino porque su ética le impedía expresarse de sus pacientes de otra manera, estaba seguro de que el hombre no intentaba ser cruel de ninguna manera o desprestigiar su trabajo, simplemente actuaba de la manera en que creía correcto hacerlo al ser el director del proyecto Phantom, pues ahora recordaba que había sido el primero en recibirlo y darle todo el registro del niño hasta ese momento.

Sin embargo, antes de pensar en el momento en que se conocieron, pudo sentir una inquietud singular por una presencia extraña, algo ajeno que no había sentido antes y que ni siquiera la incomodidad por el piso inferior se le asemejaba; cuando miró en dirección a una de las plataformas superiores, donde la sala de control resguardaba detrás de un enorme ventanal que apenas conseguía distinguir con su visión, pudo percibir un par de siluetas indistinguibles que permanecían de pie mientras observaban a todos los científicos esparcidos por la sala.

Sabía que solo se trataba de una reunión con el equipo de vigilancia, algo ordinario y que no debería importar, pero su instinto de peligro le indicaba que la sensación de inquietud provenía de aquel lugar y era provocada por la presencia de esas sombras que ni siquiera podrían hacerle daño realmente.

Tal vez no fuera nada especial, solo eran dos siluetas altas e imponentes a pesar de la distancia, a pesar de hallar la delgada figura de un hombre albino que resultaba ser la más atemorizante de todas, pues estaba seguro de que ese sentimiento podría deberse a la naturaleza de todo lo que le rodeaba, era un lugar espeluznante a pesar de la pulcritud con la que residía todo a su alrededor, Genexis Sciences solo era un laboratorio cruel en que la carne y la sangre abundaban en cada esquina.

-Veo que percibe la presencia del señor Marston atemorizante, es normal cuando viene de visita.

-confesó el director al notar el interés del doctor-

-Señor Crane, no pensé que querría verme de nuevo.

-confesó Sullivan, tras estrechar la mano y devolverle la mirada al hombre frente a él, habiendo pensado nuevamente en su recibimiento-

-Bueno, no se tiene a un premio nobel con nosotros todos los días, lo menos que puedo hacer es estar al tanto de su… estancia con nosotros.

-respondió el director, habiendo tomado una pausa antes de terminar, dejando en Sullivan un sentimiento de desconfianza, mientras conservaba una sonrisa de buena fe sin soltar su mano y asegurándose de que no volviera la mirada al ventanal-

Albert Crane, que prefería ser llamado señor Crane por todos, era el director del proyecto designado directamente por su principal accionista, estaba tan orgulloso de su cercanía con este y de su papel en los laboratorios que siempre vestía con elegancia y se aseguraba de estar al tanto de cada experimento, además de solicitar nuevos agregados que le permitían satisfacer su curiosidad, aunque no sabía el área en el que se especializaba podía notar que tenía muchos conocimientos como para intervenir en las operaciones con Phantom y los otros niños.

-Y hablando de su estancia, imagino que ya se le presentaron sus aposentos, ¿Verdad? -agregó Crane antes de soltar su mano y rodear el hombro de Sullivan con un brazo, con demasiada confianza inmerecida según consideraba el hombre, aunque no hizo nada para evitarlo por la autoridad del director-

-La verdad no, decidí ir directamente con mi paciente para conocerlo y tener una idea del trabajo que me espera.

- ¡Un hombre responsable, eso me agrada! -confesó el director mientras empezaba a caminar y llevar a Sullivan con él, buscando las escaleras más cercanas para ir al piso superior-.

Pero ya ha hecho suficiente con el sujeto por hoy, los drones ya lo llevaron a su habitación, así que debería ir a desempacar sus cosas mientras pueda.

La estancia de los científicos y trabajadores que no estuvieron desde el principio del experimento era obligatoria, buscaban personas sin familia o que estuvieran dispuestas a trabajar largas jornadas internados en esos espacios liminales eternamente plasmados por colores pálidos, sin ver la luz del sol por tanto tiempo como los propios pacientes.

En cierto momento fue una parte del acuerdo que hizo que Sullivan rechazara el trabajo, sin importar si le ofrecieron pagarle un salario de siete cifras de forma mensual, para él no había cantidad de dinero que valiera salir de su hogar, por más solitario y silencioso que fuera, sin embargo, la oportunidad de tratar con un elemento tan peculiar era lo único que le hacía querer participar.

Era el único de su rama de estudio en las instalaciones, y podía notar que la mayoría estaban sumidos en un gran estrés por el trabajo que conllevaba lidiar con seres vivos casi perfeccionados, además de indagar en nuevos procesos como la clonación o el control mental, tenían esperanza de que al menos con un psicólogo tan profesional como Sullivan entre ellos podrían desahogar sus penas cuando su oficina ya estuviera instalada.

-Se lo digo, Sullivan, hizo bien en aceptar este trabajo, quizás no lo crea aún, pero está formando parte de la historia, en unos años cuando ya no existan las enfermedades y podamos reestablecer la posición del ser humano por encima de la cadena alimenticia todos recordarán el nombre de Sean Sullivan por toda la eternidad, usted y su maravilloso trabajo para adiestrar al sujeto de pruebas serán grandes.

-contó Crane mientras guiaba a Sullivan por el segundo piso de la sala y doblaban la esquina para caminar por un gran pasillo con múltiples puertas negras-

-De hecho, señor Crane, preferiría que nos refiriéramos al sujeto como mi paciente, solo por la ética de mi trabajo, si no es molestia.

-confesó el doctor manteniéndose leal a sus creencias-

El comentario soltó una pequeña carcajada en el director, no estaba siendo grosero o déspota, estaba genuinamente encantado porque consideraba que Sullivan estaba siendo gracioso o irónico, lo consideró bastante jocoso para ser un psicólogo tan antiguo en su labor, sin duda había tomado la decisión correcta al buscarlo para asistir en el proyecto.

-Señor Sullivan, realmente sabe soltar una buena broma.

Pero el doctor no compartió su euforia, para él no había nada de gracioso en lo que había dicho, y que Crane pudiera verlo de esa manera solo terminaba por decirle la clase de persona que era, un breve análisis de su personalidad le ayudaba a entender que solo era un empresario que se entremezclaba muy bien en el mundo de la ciencia, era un hombre de negocios dirigiendo un proyecto como cualquier otro sin considerar que habían personas involucradas que en su mayoría sacrificaban el tiempo que podrían invertir en sus familias o en vivir sus vidas, un pensamiento que probablemente no entenderían porque la mayoría seguían siendo jóvenes e ilusos.

Crane dejó de reír poco a poco mientras guiaba a Sullivan hasta su habitación, no le tomó mucho averiguar que hablaba en serio, realmente sentía desprecio por la idea de ver a sus pacientes de una forma tan insensible, y consideró que el viejo doctor solo estaba siendo irracionalmente emocional con algo que ni siquiera debería tener forma humana.

Soltó un leve suspiro, sin deseos de buscar problemas con él, y se limitó a palmearle la espalda mientras avanzaron hasta una de las tantas puertas donde una habitación frívola y solitaria esperaba por la llegada del doctor melancólico.

-Bien, puede referirse al sujeto como lo desee, Doctor Sullivan.

-accedió Crane con una sonrisa de buena voluntad, dejando al hombre en la entrada de su nueva habitación, esperando que una buena siesta consiguiera quitarle esa idea tan sensible-.