Capítulo 9
La música me hizo despertar, otra vez esa música sensual, estoy sola en la habitación, la fragancia varonil de Eduardo mezclada con el olor a sexo me hizo recordar todo lo que había pasado en la mañana.
No puedo negar que disfruté estar entre sus brazos, pero ahora solo siento un nudo en el estómago.
¿Qué estoy haciendo aquí?
Busco a Eduardo por la casa y lo encuentro en la cocina muy concentrado, parece que está preparando el desayuno y tiene el pelo mojado como recién salido de la ducha, así despeinado luce aún más sexy y salvaje, estoy embelesada mirándolo hasta que él percibe mi presencia y se queda observándome.
—No necesito que hables para saber que te quieres ir— dice con tono severo— parece que tu primera elección siempre es escapar de mí, ¿verdad, Alexa? —
— No me llames así, ahora soy Bruna y por el bien de los dos debes aceptarlo— mantengo una postura fría y distante, esta es mi vida ahora y no es un juego.
— Tengo que reconocer que Bruna da la cara y no se va dejando una simple nota diciendo “TODAS LAS NOCHES TE SENTIRÉ”-
— No puedes comparar esa noche con lo de esta mañana, en ese momento solo fuiste un desconocido con el que tuve buen sexo y ahora…. –
— ¿Y ahora qué soy? — preguntó con ira— Responde, ¿qué soy para ti ahora? –
— Nada, no eres nada para mí— se acerca, me agarra por la cintura con sus fuertes manos y me pega a su cuerpo, estoy temblando, no sé si es por ira, por miedo o placer, alza mi barbilla y rosa mis labios con los suyos.
— ¿Cómo puedes ser tan mentirosa? — susurra sobre mi boca— ni siquiera logras estar alejada de mí y quieres que crea que fui un error-
— Soy una maleta de problemas, estar conmigo solo te pone en peligro-
— Es mi decisión— se aleja un poco y se pasa la mano por la cabeza con cierta brusquedad— ¿no te das cuenta de que yo también necesito saber la verdad?
— Si Caetano llegara a ser el culpable no voy a dudar en destruirlo y no te puedo pedir que seas parte de eso, sea como sea sigue siendo tu padre – percibo cierta rabia en sus ojos, pero no es por mí, hay algo más que me oculta.
— No pienso rogar para que confíes en mí, eres libre de marcharte— hay decepción y crudeza en sus palabras, le doy un beso salado en la mejilla y luego cierro la puerta.
Caminar hasta mi apartamento se hizo eterno, con cada imagen que poseía mi mente, el miedo se transformaba en odio, los Belmonte no son de confianza, a Caetano le convenía la muerte de mi padre, todo este tiempo me he estado ocultando de la Camorra y el mayor peligro es el que me saluda cada mañana.
Las bocinas de un auto me sacan de mi trance, casi me atropellan, torpemente me disculpo y continúo obsesiva tratando de armar el puzle.
Hoy no pienso ir a trabajar, necesito ordenar mis ideas y comenzar a investigar la verdad por mi cuenta sin más engaños. En cuanto llego al apartamento me tomo un café para reanimarme y comienzo a escribir en un cuaderno las preguntas que me vienen a la cabeza:
¿Quién o quiénes son los verdaderos asesinos de mi padre?
¿Qué pasó con mi madre, seguirá viva?
¿Quiénes forman parte de la organización y dónde están?
¿Qué pruebas tenía mi padre y a quiénes implicaban?
¿Quién traicionó a mi padre con la Camorra y advirtió sobre esas pruebas?
¿Qué relación tiene el fraude que descubrió Eduardo con mi padre?
¿Será Caetano realmente mi enemigo y si es así por qué me mantiene viva?
¿Quién es el hombre de la cicatriz que vi el día de la explosión y para quién trabaja?
Cada pregunta incrementa mi ansiedad por descubrir la verdad, no puedo encontrar las respuestas yo sola, voy a pedir ayuda a la única persona en la que confío. Tomo mi teléfono y marco el número, después de dos tonos escucho ese familiar acento ruso.
— Llevo tiempo esperando esta llamada, ya sé que no puedes vivir sin mi-me saluda Tigre con su particular sarcasmo
— ¿Cómo sabes que soy yo, ni siquiera me dejaste hablar? –
-Eres la única que tiene este número, dime a quién necesitas que le patee el trasero— su efusividad me hizo reír, creí que se iba a enojar por llamarlo sin que fuera un asunto de vida o muerte, pero al parecer se siente aliviado de escucharme.
— Escucha Tigre, siento que estoy en peligro, al principio todo iba bien pero ahora no puedo confiar en las personas que me recibieron—
— Te dije que te mantuvieras alerta y que no confiaras en nadie, dime dónde estás y voy a buscarte-
-No quiero que vengas a buscarme-
-No entiendo, entonces ¿por qué llamas? –
— No pienso pasarme la vida oculta, quiero descubrir la verdad y necesito tu ayuda-
— No lo sé Bruna, mi deber es protegerte y no pienso hacer nada que te ponga en peligro-
— Tigre todo el tiempo estoy en peligro, ni siquiera sé quiénes son mis verdaderos enemigos, desde que estoy aquí he descubierto nuevas cosas que me hacen dudar si la Camorra asesinó a mi padre o fueron otros-
— Está bien, dime que quieres y lo cumpliré-
— Quiero que encuentres a mi madre, necesito saber porque nos abandonó y qué pasó con ella-
— ¿Qué tiene que ver tu madre en todo esto? –
— No lo sé, pero si alguien puede explicar el pasado de mi padre es ella y quizás sea la respuesta a todas mis preguntas-
— Perfecto dalo por hecho-
— Y otra cosa, el día que asesinaron a mi padre y a Renato vi a un hombre con una gran cicatriz en el rostro, estoy segura de que trabaja para el asesino de mi padre, necesito saber quién es-
— Eso va a ser más difícil, pero te prometo que lo intentaré— dijo demostrando su total compromiso— si no te contacto en una semana no intentes llamarme, espera que sea yo quien te contacte, entendido-
— Si, te lo prometo, esperaré tu llamada-
-Te noto triste, más de lo habitual — me siento tentada a contarle sobre Eduardo, pero es mejor que por ahora no sepa nada.
— No, solo que te extraño todos los días— se hizo un silencio tenso, podía sentir la respiración de Tigre al otro lado de la línea.
— Nos veremos pronto princesa— dijo al fin y cortó la llamada, típico de Tigre de no hablar más de lo necesario, una ligera sonrisa se dibuja en mi rostro y suspiro aliviada.
Me doy permiso de fantasear por un rato con el hombre que roba mi razón, él no es bueno para mí, no es amor lo que tenemos, sin embargo, mi necesidad de tenerlo solo aumenta y de una forma muy extraña me da paz.
Cuando recuerdo su voz pronunciando mi nombre, mi verdadero nombre la vitalidad me abraza es como ver el cielo celeste otra vez.
Luego de una ducha más que merecida comienzo a ordenar mi cuarto, que es todo un caos, veo por la ventana que está lloviendo, por lo general a las personas no les gusta la lluvia, pero a mí me relaja, los días lluviosos tienen su magia y dan un ambiente de nostalgia.
Entre mis cosas encuentro el pendrive que estaba en la oficina de mi padre, hasta ahora no lo he querido usar por miedo a que de alguna manera me encuentren si lo conecto a una computadora, pero a estas alturas el riesgo es necesario.
Al intentar abrir los archivos del pendrive me topo con que se necesita una contraseña, mi padre como siempre siendo tan precavido. Busco la carta que me entregó Caetano, mi enojo no me ha permitido leerla, pero quizás sea el momento.
Me tiemblan las manos en cuanto la abro, en mi cabeza escucho su voz...
No puedo creer que solo diga esto, que quiere decir otra vez con esto.
“Cuando la verdad te alcance piensa como el Alquimista”
Destruye nuestra vida con mentiras y solo me deja estos malditos acertijos. Rompo la carta en trocitos y los tiro todos a la basura, un grito de frustración se escapa de mí. ¿Cómo fue que llegamos a este punto, cómo papá?
Sola, en el centro de mi enorme cama, el sueño por fin me atrapa. Después de días de insomnio, duermo profundamente, en mis pesadillas veo a Eduardo, explosiones y una mujer con rizos negros.
Mi tono de llamada me despertó, debo cambiar los AC/DC por Adele, casi me da un infarto cuando comenzó a sonar, al ver quien me llamaba quise matarla.
-Hola Caro— contesté con desgano
— Hola Brunis, te llamo porque hoy voy al centro comercial y quiero que tengamos un día de chicas— esta niña es como hablar con minnie mouse
-Hoy no es un buen día, estoy algo cansada y no me siento muy bien-
-Esas son excusas, si te arreglas y salimos de compras te vas a sentir mejor, paso por ti en media hora— quiero seguir durmiendo, pero socializar un poco no me va a matar.
— Ok, te espero-
Acabo de cortar y ya me arrepentí, no tengo muchas ganas de arreglarme, con todo lo que ha pasado hoy me encuentro un poco desanimada pero ya acepté así que toca ponerme decente. En cuanto vi a Caro me arrepentí de mi elección, está vestida que parece que vamos a la fashion week.
-Pensé que solo íbamos al centro comercial— le digo admirando su conjunto de Versace.
-Si así es, pasa que ahora que estoy soltera tengo que andar súper arreglada-
-Ah y que pasó con eso de darte un tiempo-
— Me estoy dando un tiempo de mi ex no del mundo, ahora vamos que te voy a enseñar las mejores tiendas de Rio-
Pasamos tres horas haciendo compras, la verdad es que Caro es muy divertida, me recuerda un poco a Georgina, hacía tiempo no me entretenía tanto haciendo cosas tan simples como pasear, probarme ropa y tener una charla trivial, el único problema fue convencer a Caro de que no me tomara fotos y explicar que no tengo redes sociales, dado mi situación y teniendo en cuenta que ella tiene millones de seguidores no puedo andar exponiéndome.
Antes de irnos Caro me invitó a un restaurante italiano, el cual según ella es el mejor de la ciudad.
-Brunis me encanta que seamos amigas, contigo no tengo que hablar de Lu todo el tiempo además no me juzgas-
-A mí también me gusta que nos estemos conociendo, la verdad que hace mucho no tengo a nadie con quien hablar cosas de mujeres-
-Ya que estamos con más confianza, cuéntame que pasa con mi amigo Edu-
-Solo es mi jefe— respondo nerviosa— no hay nada con Eduardo-
-Qué raro, yo juraba que entre ustedes pasaba algo, nunca lo había visto discutir con alguien como lo hizo contigo en la cena y siempre está hablando de ti— esa confesión sí que me tomó por sorpresa
— ¿Qué dice de mí? – respondo fingiendo poco interés
-Bueno no le digas que te conté, pero a Edu le encanta trabajar contigo, siempre dice que eres la mejor de la oficina y que eres una buenísima negociadora, ah y también dice que llevas al límite su paciencia— eso me hace reír— así que estoy segura de que eso es purita tensión sexual como en las pelis—
-No lo creo, solo discutimos porque somos muy diferentes y él tiene muy mal carácter, hay días que no lo soporto, así que puedes estar segura de que no hay ninguna tensión sexual— me faltó agregar sin resolver, que mentirosa me he vuelto por Dios.
— Que lastima, la parte buena es que te libras de tener a una bruja como suegra— la forma en que lo dice me tiene muy intrigada
— ¿Por qué dices que Babi es una bruja? –
— Nunca repitas esto que te voy a contar, mira que es muy delicado-
-Tranquila soy una tumba-
-Una de mis empleadas, trabajó muchos años para los Belmonte, Barbara la despidió porque según ella ya estaba muy vieja y como yo necesitaba a alguien le hice el favor a Edu de contratarla-
— Y ella te contó algo del pasado de los Belmontes-
— Siii, ese matrimonio es pura portada hace más de veinte años, resulta que Caetano tenía un amorío con la esposa de su mejor amigo, creo que se llamaba Amelia, Amanda, ah ya sé, se llamaba Aurora, si así era— se me congeló la sangre en cuanto mencionó a mi madre, esto sí no me lo esperaba.
— ¿Te dijo la empleada que pasó con esa mujer? – siento que voy a vomitar si me dice que tuvieron un hijo, no puedo ser hermana de Eduardo
-Me contó que Caetano y la tal Aurora pensaban huir juntos pero ella se arrepintió porque descubrió que quedó embarazada de su esposo en un viaje de vacaciones que habían hecho— ahora respiro aliviada, que asco me da pensar que podría ser hija de Caetano— en fin el caso es que le mandó una carta que Barbará descubrió y ella aprovechó eso para chantajear a Caetano, le dijo que tenía que hacer que la tal Aurora y su marido se fueran del país, el caso es que pocos meses después la Aurora y su marido se marcharon a Italia y nunca más se supo de ellos, aunque la empleada cree que Caetano y Aurora se mantenían en contacto por algunas llamadas que escuchó y cartas que recibía desde Roma— la copa de cristal que tenía en la mano estalla contra el piso, quedo inmóvil, veo que un camarero se apresura a levantar los trozos de cristal, balbuceo una disculpa y continúo en silencio.
— Bruna, ¿estás bien?, pareces un poco alterada— Caro está seriamente preocupada, debo fingir serenidad
— Si me encuentro bien, es que me dejaste de piedra con esta historia, vaya tema con los Belmonte-
— Si, son pura portada de familia perfecta, pero nada que ver, recuerda no mencionar ni una palabra de esto a nadie, mucho menos a Eduardo-
— Tranquila, por mi parte nunca se enterará — El resto de la velada fingí prestar atención a Carolina, pero no podía parar de pensar en lo que me había contado, mi madre y Caetano, parezco una desquiciada con un montón de ideas conspirativas.
Me urge que Tigre me llame, ahora más que nunca estoy segura de que mi madre es la clave de todo.
Fue por ella que mi padre tuvo que huir de Italia, fue por sus mentiras y vaya a saber que manipulaciones usó para que regresaran, lo traicionó con su mejor amigo y nos abandonó, presiento que también está relacionada con su muerte.
Ella ha sido una figura abstracta toda mi vida y ahora es la pintura de todos mis males.
Dónde quiera que estés Aurora, juro que te voy a encontrar.