Capítulo 6 #3
Acepté subir solo porque tenía razón y no quería darle el gusto de llegar tarde, el auto estaba increíble, olía a nuevo y se notaba que era de este año. Los primeros minutos estuvimos en silencio y la música que tenía puesta era oscura, melancólica y sensual.
— ¿Te gusta? – dijo rompiendo el silencio
— ¿Qué? —
— ¿Si te gusta la música? –
— Si es muy sensual y oscura –
— Si, como tú –
— ¿Disculpa? –
— Eres sensual y oscura justo como esta canción y a veces algo triste, me recuerdas a alguien que conocí hace mucho tiempo… ella tenía otro brillo en la mirada— quedé de piedra con sus palabras, comencé a mirar por la ventanilla, no podía mirarlo.
— La vida va robando ese brillo del que hablas, quizás te debiste haber quedado con esa mujer a la que me parezco, así disfrutabas de su luz— dije por fin minutos después.
— Quise hacerlo, pero desapareció, así son las cosas, cuando encuentras a la perfecta se desvanece— había tristeza en su voz, sus palabras provocaron un sentimiento en mi para el cual no tengo nombre, lo mejor que puedo hacer para romper esta burbuja es cambiar de tema.
— ¿Cómo se llama la canción? –
— Tendrás que descubrirlo— veo que hace su sonrisa pícara y eso me pone más nerviosa
— ¿Gano algo si lo descubro? –
— Veamos, si lo descubres te ganas un beso y si pierdes me llevarás el café todas las mañanas-
— ¿Estás bromeando? – no puedo creer lo que me dijo— de cualquier manera, yo salgo perdiendo y tú sales ganando.
— Que decepción señorita Moretti, creí que eras mejor jugadora— ahora sí que me molestó ese comentario, sin pensarlo saqué mi iPhone y usé la aplicación que tengo para buscar música, a los pocos segundos se reveló el nombre de la canción, Fire de Two Feet, le mostré la pantalla a Eduardo y puse mi sonrisa triunfal, se siente bien ganar en algo.
— Muy bien señorita Moretti, prometo no hacerla esperar por su premio— lo dice como si hablara de negocios.
— ¡Serás creído!, muchas gracias, pero no quiero tu premio, no estoy interesada en besar sapos—
— Eso lo veremos—
— Esta tarde voy a tener listos los informes que me pediste— respondí cambiando abruptamente de tema— ¿quieres que te los envíe por mail o los prefieres impresos? –
— Los dos, déjalos en mi escritorio en cuanto termines. Mañana Angélica va a programar la reunión con los alemanes, quiero que me acompañes a esa negociación-
— Porque parte de mi trabajo es capacitarte y también porque quiero escuchar tú opinión-
— Porque parte de mi trabajo es capacitarte y también porque quiero escuchar tu opinión—
Entrada la noche voy a dejar los informes que Eduardo me pidió en su escritorio, a esta hora no queda casi nadie en la empresa así que puedo aprovechar para husmear en su oficina, desde que vi que él
era el desconocido me quedé con la duda de si también es el mismo hombre que fue a visitar a mi padre el día antes de su asesinato, de ser así tengo que descubrir que tiene que ver Eduardo con todo esto o si todo se trata de una mera casualidad.
Intenté entrar a su computadora, pero fue imposible por la clave de seguridad, abro los cajones del escritorio y no hay nada de importancia, continúo buscando por la oficina y nada de nada, cuando abro el último cajón encuentro un lindo abre cartas y estúpidamente terminé cortándome la palma de la mano, por suerte en la oficina de Eduardo hay baño así que entro a lavarme.
— ¿Edu cuánto tiempo vamos a tardar en la oficina? — escucho de repente una voz femenina, acompañada de unos pasos, mierda, no me puedo creer que haya regresado, encima con alguien y yo aquí como una tonta en su baño soltando sangre.
— Caro, tengo que buscar unos informes y ya nos vamos para el club— esa es la voz de Eduardo, al parecer esta con una novia, debe ser una cabeza hueca por como habla.
— Edu no sientes ese olor a perfume barato, tienes que pagarle más a tu secretaria— pero maldita golfa como va a decir que mi perfume es barato.
— Ese no es el olor de mi secretaria, es de Bruna — puede que parezca estúpida, pero me encanta saber que reconoce mi olor, espero que salgan pronto sino me van a descubrir.
— ¿Y quién es la tal Bruna, como para que reconozcas su olor? –
— Ya sabes que no mezclo negocio y placer, además Bruna es la protegida de mi padre, seguro es él quien tiene interés en ella-
— Amorcito ¿crees que tú papi engañe a tú mamá? –
— No lo dudo, mi padre siempre le ha sido infiel a mi madre, Bruna apareció de la nada y ahora resulta ser su protegida, además es joven y hermosa, es la única explicación que se me ocurre-
— Debe ser una zorra roba maridos, mejor dejemos de hablar de esa cualquiera y vamos al club a pasarla bien, esta noche tengo ganitas de jugar ¿y tú? —
— Ya sabes la respuesta, ahora larguémonos de aquí que tus amigas nos esperan-
Al fin se fueron, no me puedo creer que Eduardo piense que soy amante de su padre, la ira me hace romper a llorar. Tantas cosas se me pasan por la cabeza mientras hay dos reflejos de mi en su espejo.
“¿Qué pasaría si le contara la verdad?”— aunque no lo quiera reconocer esta pregunta me tortura.