Capítulo 6
Estoy muy emocionada por mi primer día de trabajo, la verdad tengo un poco de miedo de meter la pata y no ser suficiente capaz para el cargo, además de que voy a conocer a muchas personas y me tengo que adaptar a la cultura de Brasil.
Para empezar el día con el pie derecho voy a hacer lo que me recomendaba mi mejor amiga Georgina, bailar.
Según Georgi si empiezas bailando terminas feliz, tengo que encontrar la manera de contactarla sin que sea un riesgo para ninguna de las dos.
Después de terminar mi café pongo la canción perfecta, I want to break free de Queen, enseguida que la escucho empiezo a cantar a todo pulmón.
Si algún vecino me está escuchando debe pensar que parezco una vaca chillona, la verdad es que canto horrible pero lo importante es la pasión.
Mientras canto y bailo saco un montón de ropa y la lanzo en la cama para elegir el mejor outfit, la primera impresión es lo que cuenta o al menos eso espero.
Demoré como media hora en quedar lista, para mi es todo un récord, al final opté por un vestido azul marino elegante y entallado, sin mangas y con escote sofisticado.
Para el toque final elegí unos zapatos de tacón alto y una chaqueta entallada, estaba elegante y sensual, perfecta para mi primer día.
El señor Belmonte envió a su chofer a buscarme, no puedo negar que me gusta el trato de reina que estoy recibiendo, incluso la recepcionista que me trató tan mal cuando me conoció, hoy en cuanto me vio me recibió con su sonrisa fingida y nada más le faltó ponerme la alfombra roja, increíble como cambian las cosas cuando tienes cierto poder.
— Bruna, hija, no sabes cuánto me alegra que hayas decidido trabajar aquí— dijo Caetano con una cálida sonrisa al verme— estoy seguro de que junto a mi hijo van a hacer un gran equipo—
— Gracias, Caetano, por darme esta oportunidad; te prometo que voy a dar lo mejor de mí para que todo salga bien—
—Recuerda que esta también es tu empresa, debes conocerla bien porque tú y mi hijo son el futuro de esta compañía—
— Si le soy sincera, me parece surrealista ser dueña de una parte de la empresa, no creo que me adapte a la idea-
— Todos nos adaptamos rápido al poder, créeme, una vez que lo sientas no lo vas a dejar ir… ahora vamos que te quiero presentar a Eduardo, su oficina está al lado de la tuya.
Mientras caminábamos aproveché para observar todo el lugar, me gusta el ambiente de la empresa, todos se ven muy concentrados en sus tareas, pero a su vez son amables, más de uno me ha dedicado una sonrisa de bienvenida, quizás también sea porque voy junto al dueño.
Llegamos a la oficina de Eduardo, es muy grande y tiene lindas vistas, pero él no está aquí, quizás salió o estaría en el baño.
— Buen día padre, no te esperaba a estas horas— dijo una voz grave detrás de mí
— Hijo que bien que ya estás aquí, te quiero presentar a Bruna Moretti, la nueva directora de marketing-
Quedé paralizada al darme la vuelta para saludar, retrocedí más de un año en el tiempo, una máscara se pintó en su rostro y sus facciones cobraron sentido. Ese tono verde tan particular que pinta sus ojos, sus fuertes manos, la boca que invita a pecar y la presencia que impone.
Estoy fría por la sorpresa, trato de reaccionar, pero no puedo, el destino una vez más se burla de mí.
¿Cómo puede ser... no entiendo cómo puede ser que el desconocido de Fusión Vip y Eduardo Belmonte sean la misma persona?
— Un placer conocerla señorita Moretti, mi padre me habló maravillas de usted— me saludó con galantería, luego tomó mi mano derecha y la besó, sentí una corriente de electricidad por todo el cuerpo en cuanto sus labios me tocaron, era increíble tenerlo tan cerca, su fragancia varonil me envolvió como aquella noche.
— El placer es mío, espero que podamos ser un buen equipo— logro articular por fin.
— Estoy seguro de que así será— responde con tono frío
— Bien, hecha las presentaciones vamos a continuar con el trabajo-intervino Caetano sacándome de mi nube— Eduardo quiero que le asignes a Bruna la nueva línea de productos, como es nueva en el mercado brasileño la vas a supervisar y asesorar-
— Así lo haré, por cierto, la reunión con los ejecutivos se aplazó para dentro de una hora-
— Ya sabes que odio que me cambien los horarios, esto mueve toda mi agenda— Caetano hizo un suspiro de desesperación antes de continuar— mejor que Bruna asista en mi lugar, así va aprendiendo, luego me pasas un resumen de cómo fue todo.
— Papá es muy pronto para que la señorita Moretti vaya a una reunión tan importante, es demasiado para su primer día— intervino Eduardo un poco irritado, su tono tan escéptico me molestó, soy muy capaz de estar en esa reunión y se lo voy a demostrar.
— Te aseguro Eduardo que puedo estar en esa reunión, además tengo entendido que también tienen filial en España y ese mercado lo conozco muy bien— me taladró con la mirada en cuanto abrí la boca— y otra cosa, puedes llamarme Bruna así es más cómodo para los dos-
— Esta muchacha los tiene bien puestos— dijo Caetano de forma graciosa— no se hable más Bruna va a esa reunión.
Una hora más tarde estábamos en la sala de reuniones, Eduardo me presentó a los ejecutivos y ellos me daban la bienvenida, casi todos eran hombres como era de esperarse, lamentablemente son cosas que se demoran en cambiar.
En todo momento el trato con Eduardo fue distante, ahora si parecíamos verdaderos desconocidos, para mí es muy extraña la situación, yo lo recuerdo sensual, cautivador, recuerdo sus besos, sus manos dándome placer, jugando con mi cuerpo, lo recuerdo dentro de mí y él sin embargo no tiene la mínima idea de quién soy, por un lado, es un alivio, pero por otro me encrespa, me hace sentir que todo fue falso, necesito un terapeuta para mis contradicciones.
Cuando todos estuvimos listos Eduardo le dio inicio a la reunión, parecía un rey y el resto al lado de él eran ganado.
Hablaba con total seguridad, tenía una presencia imponente con su traje perfecto hecho a medida y su postura de ganador, a pesar de todo eso estoy concentrada en la reunión y memorizo lo que hablan, tengo mucho que estudiar del mercado brasileño y necesito conocer más de la empresa para desempeñarme correctamente.
— Bruna ya que eres la nueva directora de marketing queremos escuchar tu opinión sobre el producto que acabo de presentar— dijo Eduardo tomándome por sorpresa, seguro que quiere dejarme mal parada para demostrar que aún no estaba lista, pero se metió con la equivocada.
— Gracias Eduardo por darme la palabra, creo que el producto es excelente y va a tener una gran demanda, pero solo si cambian la campaña de marketing— si la mirada matara este ya me hubiera hecho cenizas.
— En qué te basas para decir que hay cambiar todo— respondió irritado
— Para empezar el mensaje no es claro, es un medicamento para la diabetes y quieren presentar un comercial con una modelo que parece sacada de Victoria Secret— todos rieron en cuanto lo dije— además solo plantea la solución, para que sea más atractivo para los pacientes es necesario presentar el problema más la solución así queda más claro y se sabe para qué tipo de paciente está enfocado— hago una pequeña pausa— pero bueno ese es mi punto de vista, tú eres el que sabe más al respecto-
El resto del equipo me apoyó en cuanto terminé de hablar, todos empezaron a decir que estaban de acuerdo y comenzaron a plantear ideas, en un instante me convertí en el centro de la reunión.
-Muy bien planteado señorita Moretti, una visión como la suya es lo que necesitamos en estos tiempos tan sensibles al cambio— dijo uno de los ejecutivos muy entusiasmado.
— Gracias Bruna por tu gran aporte— interrumpió Eduardo tratando de disimular su desagrado— como todos ven, nuestra nueva directora de marketing es muy capaz por lo cual se va a hacer cargo del lanzamiento y posicionamiento del producto, doy la reunión por terminada-
Quedé feliz en cuanto lo dijo, un desafío así me iba ayudar a desconectarme de mi tormentosa vida, cuando todos comenzaron a salir Eduardo pidió que me quedara.
En cuanto quedamos solos se acercó y me miró descaradamente como lo había hecho en el club, sus ojos me estaban desnudando y mi traicionero cuerpo reaccionó, cerré las piernas intentando detener mi humedad y sequé la gota de sudor que corría por mi frente, quería arrancarle el traje y que me lo hiciera sobre la mesa, necesito un exorcismo para liberar tanta tensión sexual.
— La próxima vez que quieras hacer una crítica sobre mi trabajo lo haces en privado y no frente a todos los ejecutivos, quedó claro— se notaba que estaba molesto, pero no perdía su pose de gentleman.
— No era mi intención dejarte mal parado, pero si esperas que acepte todo lo que plantees sin replicar entonces necesitas contratar a una sumisa con incapacidad mental, yo no sirvo para interpretar ese papel— le respondí toda altanera
— No tengo idea de quién eres y estoy seguro de que ocultas algo, es muy raro que mi padre te haya contratado con la poca experiencia que tienes y otra cosa, no me gustan las sumisas con incapacidad mental-
— No es lo que parece dado tu mala actitud y que sepas que no tengo nada que ocultar, solo estoy aquí para hacer mi trabajo, quizás el señor Belmonte pensó que tú no podías solo— ahora sí que me pase con el comentario, pero a lo hecho pecho.
— Me pregunto si serás así de atrevida en todos los sentidos— dijo con una cínica sonrisa— lástima que seas mi subordinada si no lo comprobaría con gusto…
Dicho esto, se marchó y me dejó sola con la palabra en la boca, estaba furiosa, acomodé mi traje y me alejé lo más rápido posible la sala de reuniones.
Los días fueron pasando y el clima con Eduardo siempre era tenso, de alguna forma cualquier intento de diálogo terminaba en una acalorada discusión.