El enigma de los pétalos rojos Capítulo 5
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Capítulo 5

Once horas después ya estoy en una linda habitación de hotel con vistas al mar en pleno Copacabana, esto es el paraíso.

Lo primero que hice al llegar fue comprar un celular, después de un año ausente de tecnología me siento como un ser prehistórico infiltrada en la ciudad.

Tengo un cosquilleo en los dedos, marco una y otra vez el número de Tigre y de Georgi, fantaseo con escucharlos, pero nunca llego a hacer la llamada.

Camino de un lado a otro por la habitación y balbuceo el apellido Belmonte con cierta obsesión.

Después de cenar y una ducha caliente, caigo profundamente dormida, mañana será un día de nuevos descubrimientos.

“Otra vez estoy parada en la ventana, veo a mi padre y a Renato subir al auto, quiero gritar que no lo hagan, pero mi voz no sale, comienzo a golpear en la ventana y ellos no me ven, se suben tranquilamente al auto, siento a un hombre detrás de mí que me abraza, es el desconocido del club, me abraza con fuerza y no me deja salir, mi respiración se acelera cada vez más y de repente el auto estalla…”

— ¡PAPÁ! —

Me desperté gritando, hacía mucho tiempo que no tenía pesadillas, estaba sudada y mi corazón latía muy fuerte, “fue solo una pesadilla”, pienso una y otra vez mientras voy al baño. Media hora después ya estoy más tranquila, era momento de prepararse para ir a conocer al señor Belmonte.

Me vestí con un traje negro clásico, mis labios los pinté de rojo bordó, y mi cabello con ondas daba una imagen sensual e intimidante.

Cuando llegué a la dirección me llamó la atención que fuera una empresa farmacéutica, el edificio era muy grande y moderno, en la cima se veía el nombre B cuando supe lo de tu padre temí por tu seguridad, pero ahora que estás aquí hay esperanza—

—¿Quién es usted y qué tiene que ver con mi padre?—

—Siéntate, debes estar cansada y seguro tienes muchas preguntas— me senté como indicó en una silla de cuero, pasaron unos segundos en los que se hizo el silencio, hasta que Caetano comenzó a hablar—.

Tu padre y yo tenemos un pasado en común, hace muchos años tuvimos que salir huyendo de Italia y comenzamos una nueva vida en Brasil, él me salvó…

—¿Por qué tuvieron que escapar de Italia?— mis uñas se hincaron en la silla, me estaba costando respirar.

— Por la misma razón que tú estás aquí, para desaparecer y escapar de la mafia. Carlos y yo pertenecíamos a la Camorra, éramos muy pobres y la manera de llevar un plato de comida a la mesa pues era trabajando para los capos. Hicimos cosas imperdonables— Caetano agacha la cabeza al decirlo.

—No lo logro imaginar como un criminal, parece que todo de él era un fraude—

— No lo juzgues Bruna, no tienes ni idea de cómo era vivir en aquellos años y cuando tienes hambre eres un animal, Carlos siempre quiso algo más, fantaseaba con cambiar Italia y yo me burlaba de él, nunca creí que fuera posible, las cosas son como son y los hombres como Carlos terminan muertos— respiré profundo para que mi mente saliera de la explosión.

—En eso estamos de acuerdo, mi padre creía que podía acabar con todos ellos, me dijo que con las pruebas que tenía muchas cosas iban a cambiar, pero lo eliminaron a él y a Renato de una forma cruel y cobarde, acabaron con ellos y también con mi vida…

— Estás viva y todavía hay muchas cosas que puedes hacer.

Carlos cometió grandes errores, pero salvó a muchas personas; una de ellas fue tu madre— se me cortó la respiración en cuanto lo dijo—.

Un día nos mandaron a recibir un cargamento y llevarlo a Roma, pensamos que se trataría de droga, pero eran mujeres y niñas; era trata de blancas.

Para nosotros fue un punto de quiebre, no podíamos dejar que esas muchachas fueran obligadas a prostituirse, las tenían como perros y muchas estaban drogadas; tu madre era una de esas mujeres, su padre la había vendido por unos pocos euros...

La historia que me contaba parecía una película, no podía con ella, en algún momento su voz era solo un zumbido para mí.

— Nuestras cabezas tenían precio— continuó Caetano—; en medio de todo eso tus padres se enamoraron, Aurora era una muchacha muy linda y se parecía mucho a ti, morena con rizos negros, aunque veo que ahora lo cambiaste—

—Era necesario—

— Lo sé y lo lamento— respondió con pesar— Aurora hacía feliz a Carlos, ella lo contenía y lo ayudaba a pensar con cabeza fría.

Pasamos una semana escondidos en una fábrica abandonada, no teníamos comida y teníamos más de un millón de euros, ricos y atrapados, además yo estaba herido y con muy pocas fuerzas— en ese momento sonó el teléfono de la oficina, él se apresuró a responder, me levanté de la silla y pensé en marcharme, algo no me dejaba, quizás la tortuosa curiosidad.

Observé la vista para recordar lo pequeña e insignificante que era.

—Bruna, si no quieres escuchar nada más…

—No— lo corté—, no quiero escuchar nada más—

—Entiendo—

— Vine aquí para descubrir la verdad, así que, aunque no quiera me quedaré— me miró confundido e hizo un gesto para que me sentara antes de continuar el relato.

—Carlos robó un auto y logramos salir de Roma, fuimos a buscar a nuestras familias a Toscana— Caetano hace una larga pausa y queda con una expresión turbia, con mirarlo entendí qué fue lo que encontraron—.

Logramos llegar a Brasil de polizones en un barco, no fue un destino elegido, solo queríamos salir de Europa y conocer América.

Por suerte tu madre era portuguesa, ella fue nuestra intérprete y nos enseñó el idioma.

—No entiendo por qué regresaron a Italia—

—Cuando recién llegamos compramos esta empresa, que estaba en quiebra, con nuestra inventiva y los contactos necesarios hicimos crecer el negocio hasta convertirnos en la farmacéutica número uno de Brasil—

—Todo lo que cuentas, me hablas de un extraño—

— Hay muchas decisiones que tomó que no entendí. La mitad de todo esto te pertenece, el problema es que tienes una identidad falsa y así no puedes heredar las acciones de tu padre, pero te prometo que voy a encontrar la manera de que las tengas—

En otras circunstancias me alegraría saber que soy rica, pero esto que estoy viviendo es lamentable, cada vez salen más mentiras a la luz. Él continuó hablando de mis padres, yo estaba ausente, inmóvil ante todo lo que escuchaba, huía de los ojos de Caetano para que no notara mi espanto.

—Gracias, eres la primera persona que me ha dado respuestas, aunque no sé qué hacer con ellas—

—Carlos me hizo jurar que si alguna vez le pasaba algo yo te protegería y es lo que pienso hacer—

Trago en seco, es mucho para un solo día, siempre pienso en mi madre, ella es una página en blanco para mí, hoy se siente más real que nunca y eso me provoca un fuerte nudo en el estómago.

El señor Belmonte se levantó y sacó un maletín y un sobre de una caja fuerte.

—Con ese dinero puedes comenzar tu vida aquí en Río, en el sobre vas a encontrar las llaves de un apartamento y la dirección, también hay una carta de tu padre, léela cuando estés sola y aquí tienes mi número, cualquier cosa que necesites, sin importar la hora, quiero que me llames—

Lo abracé con fuerza, su sola presencia me aseguraba que no estaba abandonada, rompí a llorar en su hombro y él me dio palmaditas en la espalda, igual que hacía mi padre.

— Nunca vas a estar sola, quiero que me tengas como un segundo padre, solo te pido que no sigas los pasos de Carlos, trata de olvidar y de sanar, no trates de buscar venganza y construye una vida nueva aquí en este paraíso, enamórate, vive y deja el pasado atrás-

Cuando por fin me calmé, Caetano me acompañó hasta la salida y le ordenó a su chofer que me llevara a donde yo le indicara.

Días después ya estaba instalada en mi nuevo departamento, el edificio también estaba en Copacabana, era lindo cruzar la calle y estar en una playa hermosa, nunca había tenido tanto espacio para mi sola.

Con el dinero que me entregó Caetano compré ropa, decoré la casa, en fin, armé una vida, creo que después de todo prefiero ser Bruna, su historia es más simple.

Guardé la carta que me dejó mi padre, si es otra decepción no puedo lidiar con eso ahora.

Tenía que seguir construyendo una realidad para Bruna, la primera decisión que tomé fue crear una rutina así que le escribí a Caetano y le pedí que me dejara trabajar en la empresa, por suerte cumplió y me apoyó.

Mañana voy a ser la nueva directora de marketing de B&M.

Tigre me enseñó a confiar en mi instinto y es lo que haré, paso a paso voy a recuperar todo lo que nos quitaron.