El enigma de El Cairo 83
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Los auriculares de Henry crepitaron. En su pantalla veía una imagen en directo, teñida de verde, procedente de los visores infrarrojos que la unidad utilizaba en la penumbra previa al amanecer, en las afueras de El Cairo.

—Planta baja asegurada, alfa uno.

Un prolongado crepitar interfirió con las siguientes palabras del líder del equipo de fuerzas especiales.

—Repita —dijo Henry. En la pantalla solo se veía una sala con puertas de ascensor.

—Necesitamos bajar, señor. Según nuestro contacto local, hay informes de múltiples niveles subterráneos en esta ubicación. Es probable que perdamos la comunicación. Solicitamos permiso para proceder.

Henry tamborileó sobre el escritorio. Levantó la vista. Su colega lo observaba desde el otro lado de la sala.

—Concedido, código verde. —Tomó un sorbo del vaso de plástico con agua que tenía en el escritorio.

Si se equivocaba, la reputación del Reino Unido estaría en juego. Lo último que necesitaba el gobierno en ese momento era que lo acusaran de otra aventura fallida en el extranjero.