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La puerta del recinto que rodeaba el yacimiento de la pirámide estaba cerrada. No solo cerrada: había un tanque apostado delante, bloqueando el paso.
A Mohammad le habían permitido salir del recinto, pero ahora esperaba en una cola para volver a entrar.
La cola no avanzaba. Al frente, una puerta de malla metálica permanecía cerrada con candado.
Detrás, tres guardias uniformados de negro empuñaban las pistolas ametralladoras como si fueran a usarlas de un momento a otro.
Al otro lado de la entrada, más allá del tanque, se había desatado una violenta discusión.
Los oficiales de la policía de Antigüedades, de negro con pequeñas charreteras doradas, se encontraban dentro del recinto.
Los del ejército, de la 15.ª División, Regimiento de Fuerzas Especiales, permanecían fuera con las armas en alto, apuntando a la policía de Antigüedades.
Mientras Mohammad observaba, un comandante apuntó la pistola al aire y disparó. El tanque que bloqueaba la puerta avanzó con un chirrido de engranajes, expulsando humo negro por la parte trasera.
Se oyó un grito desde el interior del recinto. El comandante ladró algo al micrófono negro que llevaba en el hombro, girándolo hacia su boca.
El tanque se detuvo con el cañón presionando la puerta hasta deformarla.
La puerta lateral que impedía el paso de las Fuerzas Especiales al recinto se abrió y el comandante entró.
Gritó más órdenes y los oficiales de la policía de Antigüedades, de negro, se apartaron.
Entre ellos se colaron miembros de las Fuerzas Especiales, que les sujetaron las manos a la espalda y les pusieron bridas de plástico a cada uno.
Los hombres que esperaban en la cola prorrumpieron en gritos. Casi todos eran personal de limpieza del Departamento de Antigüedades, a punto de empezar su turno.
Sonó otro disparo. El comandante, que había tomado el control de la entrada, gritó a los hombres a través de la malla metálica.
—Vuelvan mañana. Las fuerzas leales del ejército egipcio han tomado el control de estas instalaciones.
Un murmullo recorrió la multitud y algunos hombres empezaron a marcharse. Mohammad había sacado el móvil y susurraba algo.