El eco de los espíritus del bosque Capítulo 13 Los centinelas del alma durmiente #3
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Capítulo 13 Los centinelas del alma durmiente #3

—Hasta ahora hemos intentado de todo para devolverla al plano físico, pero sin éxito —explicó el padre—. Encontramos algunos trozos de la hoja que destruyó en el baño, el resto lo tiró por el inodoro. En esa página estaba el ritual del contrahechizo. Creo que deseaba escapar de nuestra supervisión.

—Oh, entiendo perfectamente esa curiosidad de Islena.

La magia es fascinante, ¿quién no querría utilizar sus poderes con libertad?

Me la imagino lanzando destellos de luz ante sus amigos —comentó Tolmark, entre risas, como si estuviera compartiendo un pequeño secreto.

—Recuerdo cuando intenté manejar escondido mi con mi poder pétreo por primera vez.

No supe controlarlo y terminé quedándome inmóvil por un buen rato.

Fue un buen caos…— suspiró—. Islena es fuerte y estará bien si mi hermano puede ayudarla.

—Bueno, Edgard no tiene ese poder. La llevaremos con Mirithra, la mejor curandera de por estos lados —sugirió Pluma—. Ha deshecho hechizos malignos durante toda su vida.

—¿Cómo es que nunca había escuchado de ella—? Se sorprendió Relámpago—. Hemos buscado ayuda hasta debajo de las piedras. Iremos con ustedes.

Probablemente porque es un lugar donde nadie en su sano juicio querría entrar... Bueno, excepto tal vez la chica orco — pensó Edgard.

—¡Por supuesto! —le tranquilizó Durk, dándole una suave palmada sobre el lomo.

Un tiempo después llegaron con Mirithra.

—Los espejos han sido utilizados por la magia y el ocultismo desde tiempos muy remotos como portales para comunicarse con entidades de otras realidades, porque son grandes canalizadores de energía —les explicó la curandera.

—Lo sé, vengo de una familia ancestral de canalizadores de luz —comentó Relámpago, con una leve sonrisa—.

Mis ancestros eran los guardianes de una vasta biblioteca de magia, llena de libros antiguos y variopintos.

Yo tomé varios y los he consultado a lo largo de los años, aunque solo los utilizo como guía para ayudar a otros.

Pero Islena... Islena tiene una curiosidad insaciable por uno en particular.

Un libro que su madre heredó de su familia y que nosotros hemos intentado mantener oculto y a resguardo.

—Yo no realizo rituales de ninguna naturaleza —le aclaro Mirithra de forma severa—. Soy una curandera holística, que al tratar a un paciente atiendo todos los aspectos que afectan su salud: espirituales, emocionales, mentales y corporales.

—Mirithra, aquí trajimos la hoja que la niña arrancó del libro de hechizos de su madre.

Quizás pueda guiarte en el tipo de magia que utilizó —interrumpió Fulgor para aliviar la tensión del momento—.

Espero que puedas trazar un plan de abordaje para traerla de regreso, porque Islena destruyo la hoja del contrahechizo.

—Es importante que sepas que las sombras ya están al acecho detrás de su energía —graznó Pluma—. Ya hemos enfrentado al lobo sombra que la persigue y hoy encontré trozos de carbón en la puerta de su casa.

—¿Qué? —gritó asustada Orleida, llevando sus manos temblorosas a su boca.

—Esto es lo que hacía falta para salvar a esa pequeña — dijo la curandera, sacudiendo el trozo de hoja que era casi de su tamaño—.

Leo me había hablado de este caso. Estaba desesperado por salvar al joven espíritu, para que libere a su entrañable amigo, el encantador lobo de invierno.

Aunque, por más bello que sea, no puedo dejarlo entrar a mi consultorio —comentó, dando un vistazo hacia afuera.

—Es una injusticia total —aclaró la chica orco, que justo estaba llegando y acariciaba el pelo del cariñoso lobo.

—Mi equipo y yo analizaremos toda la información y tendremos listo un plan de acción para mañana a primera hora—.

Le picó el ojo a Murla—. Cada hechizo tiene un tiempo de apertura y de cierre del portal.

Si tu esencia queda atrapada del otro lado, las sombras pueden detectar tu energía luminosa, pero sé que la podemos traer de regreso —aseguró, con firmeza.

—Gracias —susurró Orleida más calmada.

—Debo añadir un mensaje de Islena —dijo de pronto Edgard—. “ Diles a mis padres que dos grandes centinelas cuidan mi alma y mi cuerpo durmiente. ”

Al instante el lobo abrió sus fauces y el espectro ingresó en su estuche protector, antes de marcharse.

Todos se despidieron de la curandera y se dirigieron a sus hogares.

—Ártico es el nombre del lobo amigo de Leo y, aunque trató de disuadirlo, no lo logró —les dijo Fulgor mientras caminaban a casa—. Es un ser mágico con poderes extraordinarios, capaz de convertir su cuerpo en una fortaleza indestructible para protegerse.

—¿Cómo mi poder pétreo? —preguntó Tolmark.

—Quizás con mayor potencia en el tiempo —meditó Pluma con un graznido—. Por eso asumió como misión de vida proteger la esencia de Islena.

Llegaron a casa cansados por la caminata.

Cenaron algo ligero y se fueron a dormir.

La mañana del 20 de diciembre, Edgard despertó, pero se quedó en cama pensando en su vida pasada con la abuela Tavi.

Recordó sus navidades anteriores, donde cada día de diciembre abría un pequeño obsequio junto a la chimenea.

Sin dudas, ella presentía que Edgard podía desarrollar poderes, porque constantemente le decía “ la vida está llena de cambios, hay que aceptarlos y adaptarse lo mejor posible” . Él pensaba que hablaba de su muerte y le pedía que no lo dejara solo. Ella solo sonreía, repitiendo “ no estarás solo ”

Un rato después entró a la cocina y ya su madre estaba allí.

—Entonces, si el señor Leo no es sospechoso, solo nos queda Beltrank…  —le comentó Edgard mientras desayunaba.

—Leo solo es un hombre con un gran pesar en su corazón, quiere proteger a Ártico—. Sonrió Fulgor—. Respecto a Beltrank no sabemos lo suficiente aún —le apartó un mechón de la frente—.  Ahora prepárate para esta noche, tendrás una participación importante.

A media tarde, Relámpago y Orleida pidieron la orden de baja en el hospital.

Llevaron un escrito en el cual justificaban su solicitud, señalando las medidas de asistencia médica holística que le proveerían en su hogar.

Una vez autorizada la baja, procedieron con el traslado de Islena hasta el consultorio de la curandera.

Al caer la noche ya todos, incluyendo a Leo, se encontraban allí reunidos con gran optimismo y disposición para lograr el objetivo.

—Bienvenidos todos —los saludó Mirithra—.

Está comprobado que, si dormimos frente a un espejo, nuestra energía vital estará viajando entre el espejo y nosotros toda la noche durante nuestro sueño—explicó—.

También estará rebotando contra las personas que se encuentren presentes en la misma habitación.