El eco de la niebla Capítulo 15 #6
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Capítulo 15 #6

—Se lo agradecemos inmensamente. Gracias por su tiempo y aproveche las vacaciones, Xiao —me despido.

—Un placer. —Castedo nos estrecha la mano.

Cuando Xiao se marcha, Tristán y yo aprovechamos para comentar la información que nos acaba de aportar en el caso.

—Está describiendo a Nerea Piñeiro. Hasta la hermana se llama igual en la ópera —comenta Tristán asintiendo y señalando el informe de Castedo.

—Los paralelismos son notables. Me parece curioso cómo aparecen de nuevo las piedras, y la isla mágica, que en este caso se refiere a Toralla, donde vivía Nerea.

—Nos ha venido bien haber hablado con la hermana ayer. Pues ahora vemos que toda esta información encaja.

—Sí, pero me llama mucho la atención que el asesino tuviera todos estos datos tan personales de la víctima —comento—. Es decir, en los anteriores asesinatos también disponía de información privilegiada y muy comprometida.

—Es probable que las haya estado investigando previamente. Seguramente, al tener tanto poder, disponga de una red de amigos o conocidos que le facilitan esa información.

—Pudiera ser, pero es sorprendente el grado de similitud proyectado en las óperas —concluyo.

Paso el informe de la entrevista a nuestra base de datos y me quedo pensativa.

Me pregunto cómo obtiene el asesino la información, tal vez Tristán esté en lo cierto.

Pero aun así la situación ha adquirido unos tintes retorcidos, cada vez estoy más segura de que el culpable, además de tener el perfil de psicópata, es una persona obsesionada con algún tipo de ritual.

Seguramente, en la mente del asesino, al entregar los tres cuerpos a las islas y a través de ese ritual, obtiene un beneficio propio.

Tengo que entrelazar esos datos, saber cuál es ese beneficio.

Analizo las pocas pistas conseguidas hasta ahora y recuerdo que los testigos describen siempre el lugar de las fiestas con cierto esoterismo y han mencionado una queimada y un tipo de música clásica coral, y en medio de todo esto el lobo como director de la fiesta y del ritual.

Me pregunto qué harán con la sangre que es vaciada de las víctimas, si la usa en algún ritual o si simplemente la desecha.

Existen varias cuestiones que me rondan en la cabeza, y debo resolverlas cuanto antes.

Al terminar la jornada, me llevo a Gael a la playa y decido hablar con él acerca de su padre y sobre nuestra nueva situación.

Empleo técnicas que siempre me resultan efectivas con mis pacientes, y que también apoya Aroa.

La sinceridad debe ir por delante, aunque en este caso la omisión de información acerca de la verdadera razón de la separación es primordial.

Le comento a Gael que su padre y yo lo queremos, pero que preferimos estar más presentes por separado.

Algunos días yo no estaré, y esta parte le entristece, pero le comento que otros días estará su padre, y que tendremos pequeños reencuentros.

De momento nos compaginaremos al menos entre una y dos veces al mes con su padre, y el resto del tiempo permanecerá conmigo.

Me sorprende la madurez con la que Gael recibe la información, aunque de todos modos espero a que se asiente y la asimile poco a poco los siguientes días.

Es importante que entienda que, a pesar de que nuestra relación no funcione y haya sido perecedera, nuestro amor y cariño hacia él siempre existirá.

A la mañana siguiente, Tristán y yo acudimos a la modista.

Creemos conveniente que nos ajuste a nuestra talla unos trajes que ya tenga en el taller, pues dado el poco tiempo del que disponemos no podemos confeccionar un traje desde cero.

También escogemos unas de las caretas que le quedan libres, y Tristán se decide por el dibujo de un oso.

La modista tendrá nuestros trajes listos a finales de la semana siguiente, justo antes de la fiesta.

En el trayecto de regreso hasta la comisaría, Tristán me pregunta qué haré el fin de semana, ya que el viernes y el sábado Gael estará con su padre, y le comento que no tengo nada pensado.

Así que me propone estar con él, con Tomé y con Aroa, y me invita a pasar el fin de semana en la casita de la playa, a lo que accedo de muy buen gusto.

De vuelta a la comisaría, Limán nos llama a su despacho.

—Pasen, por favor. Vienen de la modista, ¿verdad?

—Sí, así es —responde Tristán y se acomoda en el asiento.

Cierro la puerta y me siento junto a Tristán.

—Bien, antes de nada quiero decirles que tenemos el dispositivo en marcha en la Illa de Arousa y estamos terminando de preparar todo para la noche de la fiesta.

Por una parte, he de contarles que desde Portugal nos han mandado ya las imágenes de la cafetería con el acompañante.

Después deben verlas por si lo reconocen.

—Perfecto —añado.

—Y, por otra, les he hecho venir porque hemos averiguado cómo han realizado el traslado del cuerpo de Nerea Piñeiro.

—Ah, ¿sí? ¿Y cómo ha sido? —pregunta intrigado Tristán.

—Con un mercante.