Capítulo 15 #2
—La única diferencia es que este cuerpo ha permanecido en una cámara, pues el algor mortis revela una variación en la temperatura, y probablemente haya sido asesinada hace un día o dos. No obstante, esto son suposiciones, pues necesito cotejar todo para su posterior confirmación.
—Aparte de eso, ¿hay algo nuevo? —pregunto.
—Me temo que no, solo eso —comenta Xela—. Te dejamos unos minutos a solas para que observes la escena y comiences con la inspección ocular.
—Gracias.
Me quedo sola junto al cuerpo de Nerea y examino la escena con detenimiento, estudiando cada detalle de la víctima.
La brisa me acaricia la espalda, y al voltearme caigo en la cuenta de algo.
Tomo mi teléfono y reviso concienzudamente las fotografías de las escenas de los anteriores crímenes.
Hay algo que me hace dudar… Le hago un gesto a Tristán para que se acerque.
—¿Eso de ahí es el noroeste? —pregunto señalando al horizonte.
—Eh… Supongo que sí, espera que miro en el móvil… —Tristán saca su dispositivo y hace unas comprobaciones—. Sí, parece que sí. ¿Por qué?
—Ya me lo parecía… Si te fijas, está cercando el terreno.
—¿A qué te refieres, Laia?
—Mira, fíjate en la posición de Nerea… —Señalo el cuerpo—.
Su cabeza está dispuesta hacia el noroeste, y en esa dirección está Rúa.
No sé si lo recuerdas, pero, en Rúa, Manuela estaba mirando hacia el oeste, hacia Noro…
Y, en Noro, Mariña probablemente fuera colocada inicialmente mirando hacia el sur, justo en esta dirección.
—Entiendo por dónde vas.
—Ya nos estaba diciendo dónde iba a poner el cadáver siguiente. Estaba delante de nuestros ojos y no supimos interpretarlo. También con lo del faro de Rúa, sus lentes eran las de Sálvora, y su faro gemelo estaba en estas islas. Todo está conectado.
—¿Y por qué crees que ha elegido estas localizaciones?
—Tengo que verlo desde un mapa, pero supongo que, si observamos desde una vista cenital, se forma una especie de triángulo invisible uniendo los puntos donde han aparecido los cuerpos.
—Seguramente. ¿Quieres decir entonces que el asesino iba en busca de tres mujeres?
—Sí. Creo, y espero no equivocarme, que estos tres asesinatos han sido perpetuados con un objetivo común y que Nerea es quien cerraba la tríada.
—Ojalá sea así.
—Pienso que sí, pero ahora lo que necesito saber es por qué ha escogido a estas chicas. De ese modo daremos con el asesino.
Busco a Limán para contarle lo que acabo de descubrir, pero no lo logro localizar.
—¿Dónde está el jefe? —le pregunto a Lois.
—Está al teléfono. La familia Piñeiro está muy encima. Esto está cobrando un matiz importante.
Aguardo a que regrese el jefe, y este aparece acompañado.
—Inspector Castro y Ramuín, vengan por aquí. —Nos hace un gesto de invitación con la mano.
Nos aproximamos y Limán nos presenta a su compañero que lleva un chaleco verde de la Guardia Civil.
—Miren, este es Tomás Mencía Fernández, el comandante tercer jefe de la jefatura de Policía Judicial de la comandancia de Pontevedra.
Hacemos nuestras respectivas presentaciones y nos comunica:
—No se preocupen. Colaboraremos de manera conjunta en esta investigación mientras no nos digan lo contrario, de modo que volcaremos todo al sistema de inteligencia, y, si tienen cualquier duda o información para compartir, les ruego que me lo hagan saber.
Nos facilita su contacto a través de una tarjeta. Agradezco que el comandante tenga un perfil tan conciliador, eso nos ayudará en el caso.
De regreso al puerto de Sanxenxo, no dejo de darle vueltas al asunto.
Pobre Nerea, ahora es una más que forma parte de esa terrible lista, ya que se cruzó en el camino de este depredador que lo único que busca es méritos y fama.
Cada vez estoy más convencida de ello. Me da la sensación de que es el típico perfil que busca reconocimiento y que le encantaría que años más tarde yo recogiese todo en un libro, como he hecho con mis otros best sellers.
Así lo creo, pues el asesino podría no dejar ninguna pista con el cuerpo, o simplemente ofrecerlas al mar con un peso que las hiciera desaparecer en la ría.
Pero ha querido que las veamos, se está entreteniendo con nosotros y quiere que sepamos que él tiene el control.
El muy canalla ha conseguido retorcer la situación para que se pierda nuestra información, y el orden de las islas es totalmente intencionado.
Pretende poner a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad en jaque, pero no lo voy a permitir, estoy deseando atrapar a ese hijo de puta.
Cuando regresamos al puerto, nos toca enfrentarnos de nuevo a otra realidad, que tiene que ver con lo sucedido anoche entre nosotros. Tristán se queda mirándome en el aparcamiento del hotel.
—¿Y ahora qué vamos a hacer? —me pregunta.
—Pues tendremos que trabajar día y noche hasta encontrar al asesino.
—Me refiero a lo nuestro… —Inclina y ladea suavemente la cabeza.
—Ah, eso… Pues fingir en la comisaría que no ha pasado nada…
—Claro, pero… ¿Y entre tú y yo?
—Pues conocernos con calma. —Lo abrazo y poso mis brazos en su nuca—. Me gustas mucho y me parece que congeniamos muy bien… Pero acabo de salir de una relación con el padre de mi hijo… Voy a necesitar ir poco a poco. No quiero estropearlo.
—Comprendo. Yo tampoco quiero estropearlo, has entrado de lleno en mi corazón y ahora no soy capaz de sacarte de mis pensamientos.
—Pues eso, disfrutemos del viaje, no hay prisa. —Lo beso en los labios y, en un gesto retozón, le despeino el flequillo mientras sonrío.
—Me encantas, Laia, me gustas ahora y siempre.
Me despido de Tristán y monto en mi automóvil con destino a casa de mis padres para poder estar con Gael.
Durante el trayecto pienso en lo que ha sucedido anoche.
No me arrepiento de haberme dejado llevar, era inevitable evadir la tensión que existía.
Pero he querido dejar las cosas claras para no generar confusión.
Si me respeta como yo creo que lo hace, sabrá darme mis tiempos y seguir mi ritmo.
Quiero continuar conociéndolo, me atrae mucho, quizá mucho más de lo que me negaba a creer.
Pero ahora mis prioridades son otras, y he de hacer las cosas bien.
Tristán se merece un lugar en todo esto, y para ello hay que ir con calma.
Al llegar, me reconforta encontrarme con los brazos de mi hi jo.
Me quedo dormida junto a él, necesito sentirlo cerca de mí.
Por la mañana temprano ac udo a la comisaría y veo a Tristán entre los compañeros; lleva un traje que le sienta increíble, y es imposible no sentirse embriagada por su belleza.
Tristán me saluda y me guiña el ojo disimuladamente, y y o siento una sacudida en el pecho.
Reviso que nadie se haya fijado e inmediatamente se acerca a mí.
—Buenos días, Laia. ¿Qué tal has dormido?
—Pues muy bien, junto a Gael, lo necesitaba.
—Me alegro. Cuando estés lista, me avisas, que el jefe nos quiere en su despacho.
Dejo mis enseres en mi escritorio y me llevo la carpeta con mis anotaciones al despacho de Limán. Nos da los buenos días a regañadientes y observo que se le ve más cabizbajo que de costumbre.
—Bueno, ya tenemos el informe de parte del IMELGA.
Parece que estamos en la misma situación que los asesinatos anteriores.
Pueden cotejar el informe en su ordenador.
Como ahora somos muchos los que atendemos este caso, debemos prepararnos para que la prensa se haga eco de la noticia.
Además, la familia Piñeiro es conocida y será algo muy comentado.
—¿Sabemos algo de la pista que ha dejado? —pregunto.
—Todavía no han llegado los análisis. Puede que con tanta burocracia tarde más que de costumbre, pero ya les adelanto que me han comentado que se trata de otra partitura. Tan pronto como tengamos algo, llamaremos al musicólogo.
—¿Y se ha conseguido averiguar por qué el cuerpo ha aparecido en Onza si estaba el día anterior en Oporto? —pregunta Tristán.
—Nos han confirmado que Nerea ha sido asesinada la noche del viernes 10 al 11 de julio, y el cuerpo se ha encontrado en Onza el domingo 12 por la mañana.
—Entonces ha tenido que permanecer su cuerpo en algún lugar todo ese tiempo.
—Tenemos a la Policía Judicial portuguesa colaborando con nosotros, también a la Guardia Civil marítima y a los de aduanas revisando nuestras costas. Supongo que al final del día o mañana lo sabremos.
—¿Cuándo podré tener una entrevista con el entorno de Nerea Piñeiro?
—La cosa va a ir más lenta, pero el comandante me ha dicho que a partir de mañana podrá hablar con su hermana, pues está muy interesada en colaborar.
Tenían muy buena relación y puede aportar informaciones que los padres tal vez desconocen.
Ahora mismo están tomando manifestaciones a la familia y al entorno.
El padre no quiere de momento hablar con usted, así que tendrá que conformarse con su hermana Morgana.
—Qué tío… Pues, si no colabora, esto no puede ir a buen puerto —se cabrea Tristán.
—Calma, como buena experta del tema, supongo que Ramuín podrá explicarle que cada uno se toma el duelo como puede, y ahora mismo la rabia lo tiene amordazado.
—Supongo que sí, le daremos su tiempo —comento.
—¿Y qué nos dice de lo del triángulo que averiguó Laia? —interrumpe Tristán.
—Hemos barajado la hipótesis señalada por Ramuín y estamos revisando la ría por si se nos ha escapado algo. Pero todo parece que encaja con que haya sido una tríada.
—Necesito averiguar por qué el asesino lo ha hecho.
—A mí me da igual el porqué, yo quiero saber quién es. Ya estamos tardando en saberlo.
—Pero para descubrir quién lo ha hecho debo primero entender por qué lo ha hecho y así dar con él —comento.
—Espero que me ayude a ver la luz en este caso, Ramuín, porque se nos está escapando. Tan pronto como tengamos noticias nuevas, las actualizaremos en el programa.
—A ello voy. Muy bien, permaneceré pendiente.
—Perfecto, gracias —se despide Tristán.