El eco de la niebla Capítulo 11 #5
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Capítulo 11 #5

—Sí, si quieres te dejo mi placa identificativa. Además, he traído una cosa para ti. —Tristán saca de una bolsa de tela una gorra para Gael y un carnet ficticio de policía—. Toma, esto es un regalo.

—Mira, mami, una gorra de policía de verdad —dice con los ojos bien abiertos.

—Sí, cariño, y fíjate en lo que tiene Tristán en la mano.

—A ver… Carne de policía… —Lo inspecciona—. ¿Se come?

—No, cariño: carnet de policía.

—¿Sabes para qué sirve, Gael? —le pregunta Tristán y Gael niega con la cabeza—. Es como un pasaporte, sirve para que hagas de ayudante de la policía cuando tú quieras.

—¡Guau! —Gael se prueba la gorra y se mira en el espejo—. ¡Qué chulo!

—Hala, ya lo tienes encandilado para toda la tarde.

Disfrutamos de una jornada estupenda junto a Tristán, su presencia me viene como agua de mayo en este momento.

Pocas veces había visto a Gael tan feliz y distendido con un adulto que no conociese de antes.

Nos lo pasamos en grande en la piscina, y a mí me permite darme una oportunidad de sentarme a tomar el sol tranquilamente unos minutos con Aroa.

Preparo unos tentempiés con los embutidos que ha traído Tristán, y de postre nos tomamos el tiramisú que él ha hecho sin azúcar y descafeinado, para que pueda disfrutarlo también Gael.

Me fascina lo detallista que es. Nos reímos bastante escuchando los chistes de Tristán y observando lo mañoso que es haciendo malabares con la pelota.

Me encuentro muy bien y me evado de las preocupaciones.

Siento la sensación de que conozco a Tristán de toda la vida.

Él me mira todo el rato buscando mi aprobación cada vez que hace algo con Gael, y de vez en cuando me guiña el ojo.

—Bueno, voy a darme un último baño. ¿Quién se apunta? —pregunta Aroa.

—¡Yo! —responde entusiasmado Gael dirigiéndose a la piscina.

—Id vosotros, me quedo aquí en la hamaca descansando —comento.

—Yo también me quedo descansando —añade Tristán.

—¿No vienes, Tristán? —pregunta decepcionado Gael.

—No, mi vida. Me quedo un ratito aquí con mami, que estoy muy cansado de jugar toda la tarde.

Mientras Aroa y Gael se bañan en la piscina, Tristán y yo nos tumbamos en la hamaca.

—Me encanta tu hijo. No me habías dicho que era tan guapo y espabilado.

—Es tremendo, resulta imposible aburrirse con él.

—Se parece muchísimo a ti físicamente.

—¿Tú crees?

—Sí, tenéis los dos esa carita pequeña y bien hecha. Y tiene tu sonrisa traviesa, que me encanta.

—Fíjate que a mí siempre se me ha parecido al padre, y es lo que he escuchado todo el rato. Por cierto, gracias por venir a animarme. A Gael le has caído estupendamente.

—Es un placer, me encanta estar siempre contigo —parece que se sonroja—, y tu hijo es maravilloso. Además, me cae genial Aroa.

—Es estupenda. —Miro hacia el horizonte y la observo divertirse con mi hijo—. Por cierto, he estado pensándolo y quiero hacer una entrevista con Roi, en la que tú también estés presente.

—¿Estás segura? ¿Crees que eso es bueno para ti ahora mismo? A ver…, tú eres la psicóloga…

—Sí, necesito enfrentarme a él. Y prefiero hacerlo en la comisaría para no pillarlo en un renuncio.

—Pues si quieres organizo todo para que lo veamos en la comisaría esta semana.

—Perfecto, además el lunes voy al abogado para solicitarle el divorcio.

—Veo que no hay margen de duda.

—Ninguna. No soporto las mentiras, y no le perdono que haya destrozado a una familia. Ya no es por mí solo, sino también por Gael.

—Entiendo. Pues mañana me pongo con ello.

Me encanta la visita de Tristán, es difícil encontrarle defectos y se siente como un claro en medio de esta tormenta. Mientras Gael duerme, Aroa y yo cenamos algo rápido mientras vemos la televisión, y también aprovechamos ese momento para hablar.

—Me encanta Tristán.

—Es muy agradable, muy buena persona —asiento.

—Sí, lo es. Yo creo que le gustas.

—¡Qué va! No empieces con tus movidas de alcahueta.

—Que sí, que se le ve a leguas cómo te mira y te habla. También me lo comentó Tomé.

—Es verdad, ¿qué tal con Tomé?

—Pues nos hablamos de vez en cuando, pero no volvimos a quedar.

—¿No me digas que te gusta? Sería la primera persona que pasa tu muro infranqueable y consigue robarte el corazón de acero ese que tienes desde hace años.

—Ya sabes que no me gusta el compromiso ni repetir. Pero con este repetiría.

—Ay, Aroíña, ay… —Suelto una carcajada—. ¡Quién te ha visto y quién te ve!

—Eh…, relaja…, que no dije aún nada.

—Tranquila, mujer, es broma. Por cierto, le comenté a Tristán que quería hacer una entrevista con Roi.

—Uy… Eso es muy de terapia de choque.

—Lo prefiero. Así tengo la imparcialidad de la comisaría para conseguir sonsacar cosas que no haría normalmente y, además, juego en casa y sobre terreno conocido. Tristán estará conmigo, y junto a él me siento más segura para llevarla a cabo. Cuanto antes mejor, y así me lo quito de encima.

—Qué valiente eres, mi niña.

—Además, el lunes ya tengo cita con el abogado.

—Esta semana viene completa entonces.

—Sí, me voy a sacar la tirita de toque.

—Ya te digo. Estoy muy orgullosa de ti. —Aroa me besa en la mejilla y me abraza.