CAPÍTULO 13
CHARLIE
AHORA
A Charlie se le resbalan las llaves entre los dedos húmedos mientras intenta encajar la correcta en la cerradura. El corazón le late en los oídos, rápido y arrítmico, como si quisiera salírsele del pecho a martillazos.
Se le nubla la vista. Siente la respiración débil, demasiado oprimida en la garganta.
SÉ LO QUE HICISTE
Le tiemblan las manos violentamente. Presiona la llave contra la manija de la puerta, falla, vuelve a intentarlo.
Tiene la absurda certeza de que si no consigue abrir el coche en los próximos tres segundos, algo terrible va a pasar, algo peor que la nota, peor que los ojos invisibles que siente observándola.
—Vamos —susurra con la voz quebrada—. Por favor.
Los dedos no le responden. Los siente gomosos y entumecidos, como si hubiera dormido sobre ellos en mala posición, pero esto no es un nervio pinzado. Esto es pánico, frío y eléctrico, que le trepa por la columna y le hace zumbar la piel.
SÉ LO QUE HICISTE
Las palabras le palpitan en la cabeza como una migraña, le golpean el cráneo con cada latido atronador.
La nota sigue en su bolso, ardiendo contra la billetera como un carbón encendido.
Puede sentirla incluso con el cuero cerrado.
Incluso sin mirar. Saber que está ahí se le asienta en el estómago como una piedra que no puede expulsar.
Le tiemblan más las manos.
Se le caen las llaves al asfalto.
El sonido es demasiado fuerte, lo bastante agudo como para cortar la espesa humedad que flota sobre el aparcamiento.
Charlie se estremece con el ruido, se agacha deprisa y agarra las llaves con manos torpes.
Se le resbalan una vez antes de que consiga sujetarlas.
Se obliga a ponerse de pie de nuevo, con la respiración rápida y superficial.
Mira a su alrededor.
Una familia camina hacia la tienda. Un adolescente empuja un carrito, con los auriculares puestos, concentrado en el móvil. Una mujer carga bolsas de la compra en su todoterreno; la coleta le oscila de un lado a otro. El mundo es normal.
Nadie la mira.
Pero alguien sí lo había hecho. Alguien que había estado lo bastante cerca como para deslizarle una nota en el bolso sin que se diera cuenta.
Lo bastante cerca como para saber qué tipo de bolso llevaba hoy.
Lo bastante cerca como para observarle la cara cuando encontró la maldita nota en el parabrisas hace dos semanas.
Se le oprime el pecho.
—Respira —susurra.
Pero el miedo le destroza la palabra.
Charlie desliza la llave hacia la cerradura, pero la mano le tiembla y falla. Lo intenta de nuevo y por fin acierta en la ranura. La llave se atasca. La mano se le resbala.
Por un segundo, piensa que podría gritar. O llorar. O desplomarse aquí mismo entre las filas de coches, rodeada de desconocidos que la mirarán como si estuviera loca.
El pulso le retumba en los oídos.
SÉ LO QUE HICISTE
La caligrafía es precisa. Líneas rectas, sin florituras. Todo en mayúsculas. Alguien disciplinado. Controlado. Alguien que quiere que sepa que el mensaje no es emocional. Es un hecho. Una declaración. Una acusación. Una promesa.
¿Quién pudo haber metido la nota en su bolso?
El bolso que había decidido llevar hoy estaba vacío, y lo único que había metido era la billetera, un bálsamo labial, un botecito de crema hidratante, una goma del pelo, un perfume de viaje y las gafas de sol. Eso era todo lo que llevaba en el bolso cuando se lo colgó del hombro y salió de casa.
Esa nota no estaba en el bolso.
Repasa mentalmente la última hora. Cualquiera pudo haberla rozado al pasar. Cualquiera pudo haber estado lo bastante cerca como para deslizarle la nota en el bolso.
Se le retuerce el estómago.
¿Quién puede estar haciéndole esto?
¿Su padre? No. ¿Su madre? Nunca. ¿Theo? Rotundamente no. Ni siquiera sabe dónde se crio. No conoce su verdadera historia ni lo que pasó el día que Leila desapareció.
¿Quién, entonces?
SÉ LO QUE HICISTE
La nota parece sonar más fuerte ahora, como si las palabras resonaran a su alrededor.
Podría ser alguien del barrio. Alguien que recuerda que Charlie fue la última persona en ver a Leila con vida.
Se le cierra la garganta.
Podría ser alguien que sospecha la verdad.
Alguien que sabe...
—¿Charlie...?