49 nada ha cambiado #3
—Jamás mataría a mi propio hijo —soltó Ux—. No tenía ni idea de que había dejado a tu madre embarazada, Daryos. Si hubiera sabido antes que eres mi hijo, habría hecho las cosas de un modo muy distinto.
Mi barog apretó la mandíbula y sus ojos dispares chispearon.
—Pero, esta mañana, cuando lanzaste a las nashies contra nosotros y cuando entraste en la aldea, ya lo sabías, ¿verdad? Por eso te retiraste de la pelea con Cyrus cada vez que yo acudía en su ayuda.
—Así es. Me enteré hace muy poco, tras capturar a Ooris. Él me lo dijo, quién sabe con qué intenciones. —Rio con amargura.
—Aun así, iniciaste la guerra de todos modos —insistió Daryos.
—No luché contra ti y di órdenes a mis barogs de que no te hicieran daño.
—¿Tal como ordenaste que no mataran a mi madre hace diez años?
El rostro de Ux se contrajo.
—Eso fue un trágico accidente. Yo deseaba que se sentara a mi lado en el trono. Si hubiera vencido la primera guerra, habría reinado con tu madre. Ella lo era todo para mí.
—¡Pues la cagaste bien, Ux! Conseguiste que yo te odiara. Y no creas que soy tan estúpido como para pensar que te importo lo más mínimo.
—Daryos…
—Todo este numerito tuyo no es más que un intento para salvar el pellejo sin necesidad de regresar a esa ciénaga plagada de pulpos.
Porque tú no quieres huir y seguir viviendo como un paria.
Deseas quedarte aquí, en la aldea, y vincularte a alguien.
Querías matar a mi hermano y convertirte en rey, pero ya que tu primera opción te ha fallado, ahora te viene muy bien jugar la carta del papaíto perdido.
—Puede que tengas razón, pero eso no quita que sea tu padre y quiera conocerte.
Daryos resopló y se pasó la mano por la cabeza.
—Ve olvidándote de esa idea. Puede que vaya a intentar retrasar tu ejecución, pero yo no contaría con que vayamos a estrechar lazos, Uxuer. Golpeaste a Callie. ¡Casi la violaste! Abusaste de muchas descendientes.
—No hay un solo barog libre de culpa. Cruzamos el portal para secuestrar humanas. Las traemos aquí para que se vinculen con nosotros a la fuerza, así que no me des lecciones de moral, hijo. Para eso ya estaban los ancianos y mira cómo han acabado.
En realidad, no le faltaba razón, pero no por eso dejaba de ser un monstruo y un grandísimo hijo de puta.
—Como yo lo veo, Ux, tienes dos opciones: luchar ahora mismo contra mí y acabar con esto, o esperar a que decidamos qué vamos a hacer contigo. Y ya te anticipo que las cosas no van a acabar muy bien para ti —intervino Cyrus.
Daryos extendió los brazos, interponiéndose entre ellos.
—Nadie va a luchar contra nadie. Ya hemos derramado sangre suficiente para mil años más.
—No puedes pedirnos que le perdonemos la vida, Daryos —dijo Ciench, cada vez más cabreado—. ¡Hay que hacer justicia!
—Y hay que librar a Nemea de esta lacra. Ux debe morir, hermano. Lo siento, pero es mi decisión —proclamó el rey.
—La decisión no es solo tuya, C. Solo te estoy pidiendo un poco de tiempo para reflexionar sobre todo esto. Si Ux es mi padre, yo ni siquiera soy príncipe, y tú y yo… solo somos medio hermanos.
Cyrus se llevó la mano al corazón.
—¡Ni se te ocurra volver a decir eso! Tú eres mi hermano no solo de sangre, sino porque te quiero. Nada ha cambiado. Sigues siendo el príncipe de Nemea. ¡Me importa una mierda quién fuera tu padre! Ni siquiera podemos estar seguros de que sea Ux. Eres mi hermano, eso es lo único que importa.
A mi barog se le llenaron los ojos de lágrimas.
Penny se acercó un poco más a Daryos.
—Cuando naciste, asistí en tu parto. Ocurrió algo que yo jamás había presenciado: antes de asomarte a este mundo, te transformaste en barog dentro del vientre de tu madre.
Su vida y la tuya peligraron durante unos minutos.
Por fortuna, regresaste a la forma humana y el alumbramiento tuvo lugar sin más contratiempos.
—¿Por qué nos cuentas esto ahora, Penny? ¿Acaso tiene alguna relevancia? —preguntó Cyrus.
—La tiene, ¡claro que la tiene! ¿Verdad, Penny? —soltó Ux.
Ella asintió.
—Hace poco, asistí otro parto. Como todos sabéis —y miró a Sulveh—, Sylvia dio a luz en los pantanos. Yo la ayudé en todo cuanto pude, pero quien le salvó la vida fue Ux. ¿Lo recuerdas, Callie?
Asentí, empezando a comprender.
—Si Ux no hubiese intervenido, Sylvia y el bebé habrían muerto —confirmé.
Todos nos escuchaban con mucha atención. Penny continuó:
—El parto se complicó porque el pequeño Sonah… nació en su forma barog.
Los gruñidos y expresiones de sorpresa se extendieron por la casa.
—Callie me pidió que acudiera porque había serias complicaciones. Tal como dice Penny, el niño nació como barog —explicó Ux.
—Para mí es otra prueba más que suficiente de que Daryos y Sonah son medio hermanos, porque Ux es el padre de ambos. Sonah tiene los ojos azules, del mismo color que su padre. Daryos, solo uno, y el verde procede de Tatiana —concluyó Penny.
Mi barog se giró a mirar a su hermano y sus amigos con expresión suplicante.
—Sé que deberíamos matarlo ahora mismo, pero dadme solo un par de días para pensar en ello, por favor. Acabo de enterarme de que es mi padre. ¡Toda mi vida se tambalea!
—Te lo dije, D, ¡nada ha cambiado! Sigues siendo mi hermano y el príncipe de Nemea. Me importa una mierda toda esta maldita historia. Sabes tan bien como yo que está usando esto para alargar su existencia y jodernos la nuestra.
—Aun así, C…, por favor. Tienes que comprenderlo.