47 LA PURA VERDAD #2
— Te ataste a ella de algún modo y tú mismo provocaste tu propio sufrimiento.
Si no lo hubieras hecho, ¡te habrías ahorrado tanto dolor, Ux!
¡Tanta desgracia! A ti mismo y, después, a nuestro pueblo.
Eras un barog magnífico y un gran sanador.
Habrías podido unirte a otra descendiente en esa apertura del portal o en cualquiera de las siguientes.
Habrías tenido la oportunidad de ser feliz.
— Jamás habría podido ser feliz sin Tatiana. Nunca me interesó vincularme a ninguna otra.
El anciano lo miró con suspicacia.
— ¿Es eso lo que crees? No, yo pienso que sabes bien que habrías podido elegir otro camino; a otra descendiente.
Ux abrió los ojos un poco más de lo habitual, pero enseguida ocultó su sorpresa.
— No digas tonterías, anciano. No tienes ni idea de lo que hablas.
— Pero eres demasiado cobarde como para aceptar que te equivocaste con Tatiana y que has estado derramando sangre inocente una y otra vez para nada.
La mirada de Ux se oscureció aún más y sus facciones se endurecieron.
— Cuidado, anciano. Mi paciencia tiene un límite y hace varios siglos que lo rebasaste.
— Por eso sé que vas a matarme y que lo harás cuando ya no me necesites.
— Siempre has sido un cabrón muy astuto, Ooris. Pero no pretendas saber lo que voy a hacer. No tienes ni idea de en lo que me he convertido.
Ux aflojó un poco el cuchillo y permitió que el anciano se girara hacia él. Se miraron a los ojos durante unos segundos que me parecieron eternos. El odio entre ambos era palpable. Sin duda, había una larga historia entre ellos y era de todo menos bonita.
Fue el anciano quién volvió a hablar:
— ¿Te he contado alguna vez por qué me eligieron como anciano, Ux, hace ya miles de años?
— Ilumínanos, Ooris. Seguro que Callie está deseando escucharlo.
La verdad es que sí. Seguía muy asustada.
¡La situación no era para menos! Sin embargo, lo peor no era el miedo a no saber si Ux asesinaría a Ooris o si yo lograría salir viva de allí.
Lo peor era el daño que la revelación de Ux iba a causarle a Daryos.
Conocía bien a mi barog, y enterarse de que ese hijo de puta era su padre lo destrozaría. Y si solo fuese eso…
Si era hijo de Ux, significaba que no era hijo del antiguo rey, ni hermano de Cyrus por parte de padre…, ni el verdadero príncipe de Nemea. Apuesto que esto último no le afectaría tanto, pero lo de Cyrus… ¡Ah, eso sería el golpe más duro! Me preguntaba también cómo se lo tomaría el rey.
Bueno, ya me enfrentaría a todo eso más tarde. Primero, debía sobrevivir. No tenía ni idea de cuáles eran los planes de Ux, y más me valía andarme con mucho ojo.
— Siempre he tenido un don muy especial: detectar a las parejas de vida.
Ux soltó una sonora carcajada, cargada de desprecio.
— Debo reconocer, Ooris, que te superas a ti mismo y logras sorprenderme cada vez que nos reencontramos en esta extraña existencia nuestra.
— No me creas si así lo prefieres, pero te aseguro que nunca me ha fallado.
—Y por supuesto, por eso sabes que Tatiana no era mi hoa uhane . ¿Es ahí a donde quieres llegar?
— No, Ux, no lo era. Te lo dije entonces y te lo repito ahora: ella y Drashir estaban predestinados el uno al otro.
El barog perdido alzó una ceja.
— Volvió a acostarse conmigo mucho tiempo después, cuando ya llevaba siglos vinculada a ese rey traicionero. Y no solo eso, sino que me dio un hijo, Ooris. ¡Se quedó embarazada de mí y tuvimos descendencia!
—Sabes bien que, a veces, es posible engendrar con una descendiente con la que el barog no está vinculado. Tú mismo me contaste que engendraste con la humana Sylvia un hijo y ella estaba unida a Sonah.
—¡Porque Sonah está muerto! ¿Conoces algún caso, anciano, de un barog que haya dejado preñada a una humana vinculada? No, ¿verdad? Porque el caso de Tatiana y yo es único.
—Eso no podemos afirmarlo a ciencia cierta. ¿Quién sabe si no se dieron otros casos con otras descendientes y se han mantenido ocultos? ¿Cómo saber con total seguridad quién es el padre de cada niño barog?
—En la Tierra podríamos averiguarlo. Tenemos tecnología infalible para determinar la paternidad —intervine.
Ni siquiera sé por qué dije eso. Supongo que me habría gustado poder comprobar si Ux era el padre de mi barog, aunque ya no me quedaban dudas al respecto.
La marca de la espiral me hormigueó con suavidad en señal de apoyo.
Bajé la mano y le rasqué la cabecita peluda a Naranjito.
Él y Artia seguían inmóviles a mi lado, mientras Enzo se mantenía en guardia.
El león estaba nervioso, pero continuaba tumbado y no había vuelto a protestar. Era un animal leal y valeroso.
Miré de reojo hacia la puerta. Ni rastro de mi barog ni de nadie.
Por el barullo que procedía de la plaza, estaba claro que la mayoría de los barogs seguían ahí, aunque el ruido de la batalla se había atenuado, como si estuviese llegando a su fin.
Ojalá fuese así y la victoria estuviera ya en nuestras manos.
Deseaba con todas mis fuerzas que Daryos apareciera y me rescatara, aunque sabía que, en cuanto entrara por la puerta, cualquier cosa sería posible.
«Por favor, dioses, que no venga solo. Haz que sus amigos le acompañen. Echadnos un cable, anda», volví a pedirles a los dioses en silencio.
— Olvidas algo muy importante, anciano. Tatiana y yo no solo engendramos un hijo, el valiente y bondadoso Daryos, príncipe de Nemea.
Engendramos al barog de la profecía. El barog con la marca sagrada de la espiral, unido a la descendiente Callie, la única humana que se ha transformado en barog.
Si eso no es el destino del que tanto te gusta hablar, no sé qué otra cosa puede ser.
Se hizo el silencio, aplastante y denso. El calor seguía siendo sofocante incluso ahora que el sol había desaparecido tras el horizonte de la selva. No corría ni una gota de aire.
— Ahí hay que reconocer que tiene razón — dije mirando al anciano. Quizá debería haber mantenido la boca cerrada, pero ¡maldita sea! ¡Todo cuadraba!
Ux inclinó levemente la cabeza en mi dirección en señal de agradecimiento.
— Por una vez, alguien que me da la razón — murmuró.
— Los designios de los dioses son caprichosos. No sabemos por qué os eligieron a Tatiana y a ti, pero el caso es que así es: vuestro hijo es el barog de la profecía.
— ¿Caprichosos, anciano? Es gracioso cómo cambias de criterio según te conviene.
Ooris, el gran defensor de los designios del destino, de las almas gemelas predestinadas…
y no es capaz de aceptar lo que tiene ante sus propias narices —dijo, burlón.
Su tono se volvió afilado y desafiante cuando añadió— : Tatiana y yo estábamos predestinados a unirnos y a procrear.
Estábamos destinados el uno al otro desde los inicios de los tiempos de nuestro pueblo, pues la profecía, según tú mismo has defendido siempre, es lo más antiguo y sagrado que nos dieron los dioses.
— Eso no significa que Tatiana y tú fuerais hoa uhanes .
— ¡Por supuesto que sí! Y también significa que los ancianos apoyasteis al barog equivocado.
Os posicionasteis en el bando de Drashir, cuando deberíais haber sido fieles a vuestro cometido y respetar vuestras propias leyes y tradiciones.
Lo hiciste todo mal, Ooris, y estáis pagando las consecuencias.
Tu don de detectar parejas de vida te falló con nosotros.
Quién sabe, quizá nunca tuviste tal don y solo has actuado por pura conveniencia desde siempre.
Porque yo soy el padre del barog de la profecía y, sin mí, Daryos jamás habría existido.
— Te encaprichaste de Tatiana igual que te has encaprichado de muchas otras, buscando el amor que siempre te fue negado.
Ux rugió.
— No te atrevas a hablar de eso. ¡No te atrevas a mencionarla!
« ¿A quién? », me pregunté en silencio. La conversación se estaba poniendo tan interesante que, por un momento, me olvidé hasta del peligro que corría.
— Tu madre jamás te amó. Te repudió desde el primer día, y has mendigado amor desde entonces. Pero lo haces en el lugar equivocado, Uxuer.
— ¡Cállate! ¡No sabes de lo que hablas! Mi padre me quiso y cuidó de mí. Jamás me faltó de nada y me enseñó su oficio. Mi madre era una loca desgraciada que odiaba a todos en Nemea.
— Busca en tu corazón, Uxuer. Una vez fuiste un barog honorable y de bien.
Ese barog tenía una pareja de vida destinada a él.
Sabes quién es, lo presiento. Detén esta locura que iniciaste hace mucho y retírate.
Renuncia a las armas, al trono, al poder.
Búscala a ella y déjate llevar por lo que sientes, en lugar de luchar contra el rey y los demás con todas tus fuerzas.
El amor no te hace vulnerable, Uxuer, al contrario.
Y hasta que no lo aprendas, no lograrás salir adelante y superar todo lo que te ocurrió.
« ¿Ux tiene una hoa uhane en alguna parte? ¿Quién demonios es? ».
—He dicho que cierres la boca.
— ¿Cómo sabes todo eso, Ooris? — pregunté.
— Ni se te ocurra alentar los delirios de este loco, Callie — rugió Ux.
Le ignoré por completo. Aquello acababa de ponerse muy interesante. Hasta Naranjito y Artia parecían estar escuchando atentamente, un poco inclinados hacia delante como si no quisieran perderse detalle.
— Os lo he dicho, es uno de mis dones.
Lo miré con suspicacia. Puede que Ux fuera un monstruo malnacido, pero el anciano tampoco me inspiraba demasiada confianza. Aun así, no tenía ninguna intención de contribuir a provocar su muerte.
— Me importa una mierda tu don, viejo. Tatiana y yo nos amábamos.
Puede que también amara a Drashir, no voy a meterme en eso.
Pero yació conmigo antes de llegar aquí y volvió a hacerlo en la cascada, siglos después.
Me dio un hijo, que, por lo que sé — dijo mirándome — , es magnífico.
Y es el barog de la profecía ancestral de nuestro pueblo, el que se supone que nos traerá la victoria y la paz.
— A la aldea, Ux, no a ti.