El despertar (Zodiac Academy 1) Capítulo 16 #5
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Capítulo 16 #5

—Le has salvado la vida —le dijo el médico muy serio—. Ha tenido suerte de que la encontraras antes de que el atacante terminara lo que había empezado.

—Simplemente he tenido el poder suficiente. No me queda ni una gota de magia —farfulló Orion, y me di cuenta con un sobresalto de lo que significaría eso.

Intenté empujar a Darcy de vuelta a la multitud antes de que nos viera, pero mi movimiento tuvo el efecto contrario y captó su atención.

El corazón me dio un vuelco cuando cruzó la calle con su velocidad antinatural y Darcy chilló asustada medio segundo antes de que sus dientes le perforaran el cuello.

Le agarré la mano y se la apreté para tranquilizarla, esperando a que la liberara, pero en lugar de parar después de un minuto o así, como solían hacer los vampiros, él la agarró con más fuerza.

Se le escapó un quejido mientras él continuaba succionándole su poder de las venas y yo sentía cada vez más ira por tener que ser testigo de algo así.

—Oye —solté, dándole un empujón para intentar quitárselo de encima—. ¡Ya vale!

Orion gruñó como una puñetera bestia, lo que me tomé como una advertencia para que me apartara, pero no tenía intención de hacer tal cosa. Puede que este parásito tuviera acorralada la magia de Darcy, pero no la mía.

Invoqué el fuego en mis manos al volver a empujarlo y por fin se tambaleó hacia atrás echando pestes por la boca, pero con las huellas de mis manos quemadas en la tela de su camisa y la piel abrasada debajo.

—¡Ya ha cogido bastante! —grité, desafiándolo a que me volviera a poner a prueba mientras él me miraba con odio, enseñándome los colmillos manchados de sangre.

—¿Te apetece donar para la causa? —preguntó enfadado, y, durante un instante, pareció realmente que había perdido el control.

Un brazo pesado me agarró por los hombros y Caleb apareció detrás de mí, con un gruñido gutural intenso.

—Creo que debería considerar lo que acaba de decir, «profesor».

Orion nos miró durante unos segundos, luego sacudió la cabeza para despejarse. Respiró fuerte y se le suavizó ligeramente el gesto.

—Hacía mucho que no me quedaba tan drenado. No debería haber intentado coger tanto a la vez —murmuró. No era una disculpa, pero dudaba que fuera capaz de ofrecer algo más que eso.

—Pues quíteme toda la mía —ironizó Darcy con frialdad, llevándose la mano al cuello.

La ambulancia arrancó y Orion miró a su alrededor como si estuviera buscando a alguien antes de volver a centrarse en nosotros.

—Vega, puedo llevarlas en mi coche —nos ofreció.

Se me curvó la boca por puro instinto. Era un psicópata que acababa de atacar a mi hermana y estaba cubierto de sangre de Geraldine.

Obviamente, afirmaba haberla salvado, pero ¿y si en realidad hubiera sido él quien le había hecho daño?

Desde luego, era capaz de comportarse como un monstruo y se había marchado del bar antes de que ocurriera nada.

—No vamos a ir a ningún sitio solas con usted —respondió Darcy.

—No sea ridícula —soltó Orion, acercándose como si pretendiera agarrarla del brazo.

Yo me puse en medio para impedírselo y Caleb a mi lado.

—Ni se le ocurra volver a tocarla —gruñí.

Orion entrecerró los ojos, como si estuviera a punto de protestar, pero dudó y miró a Darcy.

—Gilipollas —siseó, mareada.

—Vamos, el autobús está a punto de salir —anunció Caleb, tirando de mí detrás de él, pero clavé los tacones para esperar a Darcy.

Mi hermana se movió primero y le lancé a Orion una última mirada cargada de odio antes de seguirla. Caleb no me apartó el brazo de los hombros; y menos mal porque a mí ya me estaba costando trabajo andar con los tacones y no veía el momento de quitármelos.

Había dos autobuses aparcados uno junto al otro en la calle y un montón de alumnos esperando para subir.

Fui hasta el final de la cola, pero Caleb puso los ojos en blanco, llevándonos hasta el inicio de la fila de gente que había llegado mucho antes que nosotros y subiendo al autobús más cercano como si nada.

Max y Seth estaban sentados en la última fila y Caleb les dijo a los otros tres chavales que se bajaran y esperaran al siguiente bus para que pudiéramos sentarnos con ellos.

Yo casi quise protestar por semejante grosería, pero mi cama me llamaba a gritos y solo quería huir de la locura de este pueblo.

El motor del autobús cobró vida, las puertas se cerraron con un siseo y nos pusimos en marcha. Todavía estaba algo mareada por el alcohol, así que eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos, esperando a que terminara el trayecto.

Caleb tiró de mí hacia él, pero yo lo aparté. Después de haber visto tanta sangre, el momento de locura en el que casi se me olvida qué clase de persona era ya se me había pasado.

Intenté relajarme y disfrutar del viaje de vuelta a la academia, pero cuando el autobús pasó por un bache, me acordé de que había una persona que no había aparecido en ningún momento entre todo el caos.

Y a la última persona que lo había visto la habían encontrado en la escena del crimen cubierta de sangre.

¿Dónde estaba Darius Acrux?