El despertar (Zodiac Academy 1) Capítulo 14 #4
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Capítulo 14 #4

Seth y Caleb intercambiaron una mirada, pero no fui capaz de leer qué querían decir sus expresiones.

—Yo voto que la dejemos caer —insistió Seth, encogiendo los hombros con fuerza, y me sacudí debajo de él.

Apreté más las manos alrededor de las suyas presa del pánico y mi magia se revolvió como una tempestad dentro de mí. Pero si quería intentar usarla, iba a tener que soltarme para liberarme las manos y no pensaba arriesgarme.

Caleb torció los labios con diversión y el pánico me engulló cuando empecé a preguntarme si verdaderamente serían capaces de dejarme caer.

Nadie los había visto traerme hasta aquí.

Podrían marcharse y fingir que no habían interactuado conmigo, y dejar que otra persona descubriera mi cadáver hecho añicos en las rocas del fondo.

Sin embargo, no iba a permitir que rigieran así mi destino. Era luchadora desde que nací y si había una posibilidad, por mínima que fuera, de sacarme de esta situación, iba a intentarlo.

Recurrí a todo lo que había aprendido de Extorsión durante las prácticas con Darcy y Sofia.

Sí, solo había conseguido ejecutar un puñado de órdenes simples y nunca había intentado derribar defensas mentales tan fuertes como las que estaba segura que tenían los Herederos, pero era mi única oportunidad.

Y, con un poco de suerte, ellos no esperarían que lo intentara.

Cogí mi miedo y desesperanza y los enrosqué en una pequeña bola que empapé con la urgente necesidad de escapar de esta situación.

Las palabras se me amontonaron en la garganta, rebosantes de poder y deseosas de liberarse en cuanto abriera la boca.

— Subidme —exigí con tono feroz y bañado en poder.

Para mi completa y total sorpresa, Caleb y Seth me levantaron por encima del borde hasta la seguridad del suelo.

La adrenalina me corría por las venas y me aparté de ellos mientras se les retorcía el gesto de la impresión por lo que acababa de hacer.

—Hostias —murmuró Seth, mirándome como si no supiera si atacarme o apartarse.

—Ya te avisé de lo fuertes que eran —gruñó Caleb, con los ojos azul oscuro brillando ante el nuevo desafío que se le presentaba conmigo.

— No os acerquéis a mí —dije con un tono sombrío.

Los dos dudaron un segundo, intercambiando una mirada intensa antes de que Caleb torciera la boca hacia un lado.

—Buen intento, preciosa, pero no vas a traspasar nuestras defensas tan fácilmente una segunda vez. —Salió disparado hacia mí sin darme tiempo a reaccionar y me clavó los dientes en el cuello mientras me atraía hacia su cuerpo.

Intenté invocar de nuevo mi magia para poder defenderme, pero en cuanto empezó a alimentarse, perdí toda oportunidad. Estaba a su merced una vez más, pero al menos había conseguido un acto de rebeldía contra ellos.

Seth se acercó y me pasó los dedos por el brazo durante un instante. En cuanto sus dedos rozaron mi piel, Caleb soltó un gruñido profundo y gutural y me apretó más contra él.

El corazón me dio un vuelco y Caleb enredó los dedos en mi pelo, con la otra mano agarrándome todavía más fuerte por la cintura, atrayéndome contra las líneas duras de su cuerpo.

Mis manos habían llegado a sus brazos, la presión tensa de su bíceps impenetrable bajo mis dedos.

Era casi como si nos estuviéramos abrazando.

Si conseguía ignorar los dientes que me atravesaban el cuello. Y no era algo que pudiera hacer.

—Perdona —se disculpó Seth con una sonrisa tentativa, dando un paso atrás.

Caleb se relajó mínimamente mientras terminaba de beber mi sangre y por fin se apartó.

—No toques a mi Fuente mientras estoy usándola —murmuró Caleb cabreado, lanzándole a Seth una mirada sombría.

Seth sonrió por el desafío en su voz y me sentí como un hueso disputado entre dos perros. Esa idea me hizo apretar los dientes con rabia.

—Sigo estando aquí, imbéciles —solté, aunque me pregunté inmediatamente por qué habría pensado que atraer su atención era una buena idea.

—Ya sabes que no voy a morderla, ¿qué más te da? —preguntó Seth con inocencia, ignorándome.

Caleb apretó los músculos un instante y tuve la sensación de estar mirando a la pura esencia de sus personalidades.

Puede que estuvieran unidos como si fueran una familia, pero pasar tanto tiempo juntos pese a las diferencias en sus Órdenes era un problema evidente alguna que otra vez.

Pensé en si habría alguna forma de poder usar eso contra ellos, pero antes de poder considerarlo realmente, Caleb sonrió.

—Simplemente no quiero tus zarpas en mi comida mientras como —bromeó, dándole a Seth con el hombro despreocupadamente, aunque empujándolo aun así un par de pasos atrás.

—¿Quieres terminar la clase con una competición? —preguntó Seth emocionado, con el desafío brillándole en los ojos.

—Solo si no te importa que te dé una paliza —respondió Caleb.

Los dos salieron corriendo por el túnel sin ni siquiera mirarme. Yo los seguí sorprendida mientras los aullidos de Seth resonaban por las paredes a mi alrededor.

De alguna forma, había conseguido escapar de esa interacción bastante ilesa y solo esperaba ser capaz de hacer lo mismo la próxima vez.