El despertar (Zodiac Academy 1) Capítulo 11
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Capítulo 11

Tin-tin-tin.

Me giré con un gran bostezo y cogí el Atlas con una sonrisa adormilada. Los pájaros cantaban detrás de la ventana, la cama parecía abrazar cada centímetro de mi cuerpo y la mañana me estaba llamando.

Hice clic en mi horóscopo con fascinación. Los dos últimos habían sido tremendamente precisos y esta vez quería intentar buscar las señales de alarma. Si podían ayudarme a evitar algún encontronazo con los Herederos, tenía que tratar de leer entre líneas.

¡Buenos días, géminis!

Las estrellas han hablado sobre tu día.

Con el mundo que te rodea presa del caos, tendrás que prestar mucha atención y dejar que el camino firme del sol te mantenga con los pies en la tierra. Puede que todo te parezca abrumador, pero lo estás haciendo mejor de lo que piensas.

Cuidado con quienes tienes cerca. Incluso los perros más simpáticos pueden morder.

Lo leí un par de veces y luego miré mi horario. Hoy tenía Potenciación de Orden con los Licántropos. Supongo que ya sabía quién podría morderme...

Salí de la cama, me di una ducha y me puse el uniforme. Cuando volví a mi dormitorio, me llegó desde fuera el ruido de unas voces y pasos acelerados.

Me colgué la bolsa en el hombro y eché un vistazo a los dibujos que había hecho la noche anterior.

Eran los terrenos y los edificios de Zodiac, pero siempre era muy crítica con mi arte.

Incluso me incomodaba mirarlos. Los metí en un cajón y salí de mi habitación, cerrando con llave antes de bajar las escaleras.

Había mucha gente corriendo de un lado a otro, algunos con gestos tensos, otros hablando acaloradamente.

Todos bajaban como si pasara algo importante en la sala común.

Me pudo la curiosidad y me adelanté, pese a que había estado evitando ir ahí.

Desde que se hizo viral mi foto con aspecto de haber perdido una discusión con una cloaca, trataba de llamar la atención de los cuatro fortachones que dominaban la escuela lo menos posible.

Aunque no quería esconderme para siempre.

Cuando llegué a la sala circular de piedra gris, decorada con sillones y sofás color crema, me fijé en una gran pantalla que había en una pared. Una reportera con el pelo largo y oscuro estaba relatando un evento que había ocurrido el día anterior en un pueblo que se llamaba Tucana.

—El cuerpo ha sido descubierto por un alumno de Zodiac Academy cuyo nombre se mantendrá en el anonimato.

Esta misma mañana, el director del Centro de Investigación Fae ha confirmado que se trata de un crimen perpetrado por una ninfa que actualmente sigue en libertad.

Se recomienda a los ciudadanos de Tucana que tengan especial cuidado durante las horas sin luz e informen de cualquier avistamiento de la criatura al C.

I. F. La víctima, Ferris Pike, era un Fae que albergaba dos Elementos: fuego y tierra.

La televisión se quedó en negro y fruncí el ceño, con el corazón acelerado mientras Seth se levantó de una de las sillas que había delante. Kylie se puso en pie de un salto a su lado y tiró el mando a su asiento.

Seth tenía una mirada tensa y cuando Kylie intentó cogerle la mano, él la apartó. Cruzó la habitación mirándome de soslayo y desapareció por la escalera con determinación.

Kylie se echó el pelo hacia atrás sobre el hombro y se alejó junto a un par de chicas de Aer.

—¿Qué más da el viejo ese muerto? —les dijo a sus amigas, abriendo un espejo de bolsillo para mirar el reflejo de su cara de muñeca.

Alguien me tocó el brazo y me sobresalté. Me di la vuelta y vi a Diego. Puso una sonrisa incómoda.

—¿Te has enterado? —preguntó.

—Sí, pero... —Me mordí el labio—. ¿Qué es una ninfa?

Él soltó una risa, mirando por encima de mi hombro a Kylie y su grupito de barbies antes de llevarme a la salida.

No me respondió hasta que empezamos a bajar las escaleras, apartados de los cotillas.

—Las ninfas son otra raza. Viven a la sombra de los Fae. Son nuestras enemigas.

—¿Por qué? —susurré, con la sensación de que esa conversación requería un tono de voz bajo.

—Porque... —Miró por encima del hombro y entrelazó su brazo en el mío para acercarme más a él—. Las ninfas no tienen el poder de los Elementos. Pero, si matan a un Fae, absorben toda su magia. Hasta la última gota. Y luego la pueden usar en nuestra contra. —Me miró sin parpadear.

—Eso es... —No sabía qué decir, así que simplemente sacudí la cabeza.

—Sí. —Asintió—. Repugnante. Y significa que las ninfas siempre son un peligro. Están incluso más hambrientas de magia que los vampiros. ¿Y sabes cómo la cogen?

Se me secó la boca mientras sacudía de nuevo la cabeza.

—Tienen el don de las sombras y pueden drenar el poder de un Fae.

Lo hacen usando una especie de sondas...

cuando se transforman, se les alargan los dedos y los llevan directamente al corazón de un Fae para absorber todo su poder.

—Diego parecía tener una fascinación bastante morbosa con esa idea, pero a mí me revolvía el estómago.

—La mujer de las noticias ha dicho que el cuerpo lo encontró un alumno —recordé horrorizada.

Diego asintió despacio.

—Sí, pero no van a decir quién. Lo más seguro es que ahora mismo le estén borrando la memoria. ¿Quién podría olvidar ver algo así? Tiene que destrozarte por completo.

—¿Se puede borrar la memoria? —siseé con una gran tensión en el pecho.

Diego volvió a mirar a nuestro alrededor y bajó aún más la voz.

—No exactamente. Es Extorsión avanzada. Obligar al Fae a olvidar. Es totalmente ilegal, pero hay muchas teorías de la conspiración sobre el C. I. F. que dicen que lo hacen a escondidas.

—¿Y tú crees en esas teorías? —pregunté.

Él me sonrió.

—Si conocieras los tejemanejes de los cuerpos policiales, tú también te las creerías. Y no solo del C. I. F., Darcy, aquí mismo, en la escuela. Incluso hay rumores de que algunos miembros del claustro practican magia negra en secreto.

Era más información de la que mi cabeza podía asumir mientras salíamos al sol del exterior, con el aire fresco y el cielo despejado.

—¿Tienes Tarot esta mañana? —preguntó Diego, cambiando de tema al tiempo que nos dirigíamos hacia la Órbita para desayunar.

Yo asentí, fijando la mirada en Seth, que estaba delante de nosotros. Estaba rodeado por su grupito de adeptos, que le daban palmadas en la espalda y le olfateaban el cuello. «¿Por qué narices hacían eso?». Pero él apenas reaccionaba.

Cuando llegamos a la Órbita, se alejó de ellos y fue directo hacia Darius, Max y Caleb, que ya estaban en su sofá de siempre, rodeados de un grupo de admiradoras emocionadas que iban y venían de la barra para llevarles el café y la comida.

Los Herederos apenas las miraban, sumiéndose en una conversación tensa en cuanto Seth se unió a ellos.

—¿Darcy? —Diego me dio un codazo y aparté la vista de ellos—. ¿Vienes? —Señaló nuestro sitio nuevo en el centro de la sala.

Geraldine había colocado una amplia selección de comida en una mesa circular que parecía preparada para el rey Arturo y sus caballeros.

Contuve el gruñido que quería soltar al ver a todo el Consejo Universal de Líderes Originarios ahí reunido.

Tory estaba intentando evitar una conversación con ellos arrastrando a Sofia a una cháchara infinita.

Yo asentí y seguí a Diego hasta la mesa. El chico que estaba sentado al lado de Tory se levantó de un salto e hizo una reverencia profunda.

—Le he calentado el asiento, majestad.

—Ah, gracias —agradecí, sonriendo e intentando ocultar cuánto me incomodaba la situación.

Geraldine se abalanzó sobre mí antes de que mi culo tocara el asiento.

—Los cruasanes se estaban enfriando, así que he pedido que traigan otra bandeja de la cocina. —Me pasó la bandeja por debajo de la nariz y el olor dulce me hizo la boca agua, era demasiado apetecible como para ignorarlo.

Cogí un cruasán, le di las gracias y Geraldine se fue corriendo a su asiento enfrente de mi hermana y de mí.

Diego había conseguido meter una silla al lado de Sofia, pero tenía el hombro apretado contra una chica bastante tosca del C.

U. L. O. que no parecía tener intención de moverse.

Robó un cruasán del montón de Geraldine aprovechando que estaba entretenida cuchicheando con la chica de al lado.

—¿Te has enterado del ataque de las ninfas? —preguntó Sofia, con los ojos saltones mientras se inclinaba sobre la mesa para mirarme.

—Sí —dije, mirando a Tory—. ¿Y os habéis fijado en lo raros que están los Herederos esta mañana?

—Todo el mundo está alterado —repuso Sofia.

Tory miró a los cuatro Herederos por encima del hombro, frunciendo el ceño.

—No, Darcy tiene razón. Algo están tramando.

—Son Herederos —expuso Diego con la boca llena de cruasán—. Tienen que interesarse por las ninfas, es su trabajo. O, al menos, lo será cuando gobiernen.

Sofia verbalizó su concordancia y yo asentí, suponiendo que aquello tenía sentido, pero preguntándome si eso significaba que todos esperaban que Tory y yo también nos interesásemos.

En la sala, la tensión estaba por las nubes y todo el mundo hablaba del alumno misterioso que había descubierto el cadáver. La chica con la que estaba hablando Geraldine parecía estar de pronto muy afectada por el ataque.

—Está ocurriendo otra vez, como cuando...

—¡Ssh! —Geraldine la mandó callar, mirándonos de reojo. Forzó una risa cuando la miré y luego agarró a su amiga por el brazo y la apartó de la mesa.

—¿A qué ha venido eso? —me preguntó Tory. Yo sacudí la cabeza.

—¡Eh, Vegas!

Las dos levantamos la vista y vimos al unicejo de fuego, Milton Hubert, de pie sobre una mesa rodeado de un grupo de alumnos que lo contemplaban emocionados.

— Daos el lote .

Su Extorsión me golpeó con fuerza y chillé horrorizada cuando Tory y yo nos acercamos. Diego se levantó de la silla y se metió entre nosotras antes de que nos diera tiempo de cumplir con su orden malvada.