El despertar (Zodiac Academy 1) Capítulo 7 #5
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Capítulo 7 #5

Kylie chilló encantada y varias personas más en clase se rieron.

—¿Cómo? —Ahogué un grito—. ¿Y cómo se supone que vamos a aprender algo de lo que acabamos de enterarnos que existe?

Tory todavía estaba intentando abrir la boca después de que le ordenara que guardara silencio, pero le estaba poniendo mucho empeño.

Orion nos ignoró y señaló a Tyler en la primera fila.

—Levántese, dese la vuelta y dé una orden.

—¿Está de coña? —solté, intentando bajarme de la mesa, aunque sin poder ignorar el impulso de quedarme ahí.

«Maldita sea».

Tyler nos sonrió emocionado.

— Saltad y agitad los brazos como un pollo .

Mis piernas obedecieron de inmediato y empecé a saltar; mis brazos fueron los siguientes, agitándose a mis costados. Tory todavía estaba desesperada intentando hablar cuando empezó a saltar al mismo ritmo que yo.

El calor me golpeó las mejillas cuando las risas resonaron por el aula. Orion también estaba sonriendo de oreja a oreja.

—¿A quién le toca ahora? —preguntó, y el brazo de Kylie salió disparado al aire más rápido que un cohete de la NASA.

«¡Mierda!».

—Adelante —asintió el profesor.

Ella se levantó con una expresión maligna en su cara demasiado bonita y el corazón se me aceleró de ira. Sentí que la coacción anterior se disipaba, hasta que Tory y yo nos quedamos quietas.

—¡A la mierda! —soltó Tory, dándole una patada a su Atlas y tirándolo al suelo.

Orion estiró el brazo y el Atlas se detuvo antes de caer; flotó hasta donde había estado como si lo llevara un hilo invisible.

Se disponía a echarle la bronca cuando se abrió la puerta del aula y entró la directora Nova. Observó la escena con una mirada de interés, luego sonrió a Orion.

—¿Qué tal va la primera clase?

—Horrible —murmuré, pero no pareció oírme.

Orion miró en mi dirección para que supiera que él sí me había escuchado.

Me bajé de mi mesa, me crucé de brazos y lo fulminé con la mirada.

No esperaba que Nova hiciera nada, y mucho menos después de haberse quedado como un pasmarote mientras Caleb mordía a Tory.

Pero quizá la distracción serviría para que terminara esta locura.

—Las gemelas van un poco atrasadas —le informó Orion sin rodeos—.

No saben absolutamente nada de las Órdenes.

Además, ni siquiera tienen un escudo sencillo contra la Extorsión.

Dudo que lo tengan para cualquier otra magia, la verdad.

Así que lo más probable es que estén muertas antes de que acabe el trimestre.

Se me retorció el estómago hasta convertirse en una piedra y, en aquel momento, lo odié.

Estaba hablando como si fuera culpa nuestra estar tan poco preparadas.

Llevábamos aquí un día y nos habíamos pasado toda la vida sin conocimiento alguno de los Fae.

¿Cómo pretendía que lanzáramos escudos contra la magia que acabábamos de descubrir?

—Humm. —Nova miró hacia nosotras—. Pues eso no puede ser. —Se dio golpecitos con el dedo en el labio—. Tendrán que recibir clases de apoyo una vez a la semana.

Orion asintió.

—Como mínimo.

—Y tendrán a los mejores tutores —afirmó Nova.

—Claro. —Orion se frotó la barba incipiente, desinteresado de pronto en la conversación.

—Por lo tanto, tú te encargarás de una y escogeré a otro profesor para la otra.

El gesto aburrido de Orion se convirtió en un muro de rabia.

—Ya entreno Pitball la mayoría de las tardes, no tengo tiempo para esto.

—Sí, pero el entrenamiento solo dura una hora, tienes el resto de la tarde a tu disposición —argumentó Nova con jolgorio.

—Es verdad, me encantaría dedicar mi tiempo libre a esto —rebatió con sequedad, y Nova sonrió como si no hubiera captado el sarcasmo.

La directora me miró y señaló:

—Tory, el profesor Orion se encargará de sus clases, y...

—Soy Darcy —la corregí.

—Eh... sí, por supuesto —reculó Nova—. En ese caso, usted estará con Orion y, Darcy, ya la avisaré.

—Soy Tory —resopló mi hermana.

—Ya, bueno... —Nova empezó a hablar, pero Orion intervino.

—Azul, usted conmigo. —Me señaló y fruncí el ceño por el mote.

—Eso —sentenció Nova—. Deberíais empezar esta misma noche, tienen que ponerse al día lo antes posible.

—Genial —dijo con sarcasmo, y los nervios me retorcieron el estómago. ¿Él y yo? ¿En clases particulares? Por favor, no.

—Bueno, me marcho, entonces. —La directora se dio la vuelta y salió del aula, cerrando la puerta tras de sí.

Orion suspiró apesadumbrado, volviendo a la pizarra con una postura tensa.

—¿Profesor? —gimoteó Kylie—. ¿No vamos a seguir con la Extorsión?

—No —gruñó él—. Siéntese y cierre la boca. Y eso va para todos.

Tory y yo nos dejamos caer en nuestras sillas y mi ánimo dio un giro aún más tenebroso.

Pasarme las noches en la Torre Aer con Seth y sus amigos ya me parecía bastante terrible, pero ahora parecía que iba a ser aún peor.

El profesor Colmillo Blanco y yo solos en una habitación.

Era como si el universo se lo estuviera pasando pipa fastidiándome el día.

Y, mientras recordaba lo que decía mi horóscopo diario, me pregunté si el profesor Orion sería libra.