Capítulo 19
—¡Rápido! ¡Hay que poner a Jess a salvo cuanto antes! —avisó Lena.
Naia reaccionó de inmediato.
—¡Déjame a mí!
Creó una corriente de aire y trajo a la mujer hacia ellas. Con un gesto, deshizo su prisión como había hecho con la de Luke. Jess tosió y entreabrió los ojos.
—¿Qué está pasando?
—¡Luego te lo explicamos! —respondió Uma—. ¡Chicas, atentas!
Júpiter estaba creando un agujero negro mucho más grande que el que había creado en la biblioteca. Oscuro, ominoso, giraba a su voluntad, tirando de ellas, succionaba sus poderes. No emitía un pulso tentador, sino una orden imperiosa.
Aquel tornado de oscuridad se abalanzó directamente sobre Lena. Por instinto, la chica levantó un escudo de luz, que lo hizo rebotar.
—¡Ey, cuidado conmigo! —gritó Luke cuando pasó tan cerca de él que le levantó el flequillo.
—¡Te crees que le importas lo más mínimo!
—gritó Assia, interceptando otro tentáculo de oscuridad que iba directo hacia ella.
Su magia lo envolvió en relámpagos y lo hizo retorcerse hasta desaparecer.
Aprovechando la cara de empanado que se le había quedado a Júpiter, Assia le lanzó una andanada de rayos—. ¡Corre, ponte a cubierto con nosotras!
En esa ocasión al chico no hizo falta decírselo dos veces.
—No os esforcéis, chicas. Ellos no me interesan lo más mínimo. Ni vosotras, en realidad —dijo Júpiter—. Solo me interesan vuestros poderes, y una vez que sean míos os dejaré en paz para siempre, os lo prometo.
—¿Por qué? —gruñó Uma lanzándole una espiral de agua a presión—. No parece que te falte poder…
Como respuesta, el torbellino palpitante engulló el torrente que la chica le había disparado.
—¡No tiene un poder real! —chilló Jess desde detrás de ellas.
—¡Calla! —rugió Júpiter.
El agujero negro a su espalda aceleró. Naia se esforzó por crear una corriente de aire en la dirección contraria para ralentizarlo.
—¡Lo que dices no tiene sentido! —Uma esquivó un hilo de oscuridad, que se desprendió con un latigazo.
—¡Ya lo entiendo! —saltó Assia—. Su poder es… ningún poder. Solo un oscuro deseo de tener lo que no le corresponde, ¿no es así?
—¡Por eso es como un agujero negro! —Lena estuvo de acuerdo—. ¡Júpiter! Aunque te hagas con nuestros poderes, ¡no podrás usarlos! Los destruirás y tampoco serán para ti.
—¿Quién te dice que pretendo usarlos yo mismo?
El hombre aprovechó la breve distracción que esas palabras le concedieron para enviar una onda expansiva.
La realidad palpitó. Lena trató de ampliar el escudo de luz hacia sus amigas, pero el ataque tenía tanta fuerza que las lanzó varios metros hacia atrás.
Tropezaron y se enredaron unas con otras.
—Chicas, cada vez tengo menos energía —murmuró Assia. Naia parecía sentirse igual.
—¡Tenemos que acabar con esto ya, o logrará agotarnos! —avisó Uma.
—¡Fuerza, chicas! ¡Sabéis lo que hay que hacer! —Les llegó la voz de Jess.
—¡No queremos destruir! Queremos crear —recordó Lena—. Unamos nuestras fuerzas.
—La última vez no salió muy bien —dudó Assia.