El Desenlace (DC Jake Tanner 15) Capítulo 8
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Capítulo 8

Pleno , pensó mientras desbloqueaba el teléfono para examinar el nuevo y estimulante saldo de su cuenta.

Llevaba semanas en ello, intentando analizar el estado de forma de varios caballos y los consejos de los expertos, y por fin empezaba a dar sus frutos.

La experiencia le había enseñado que el fútbol era más impredecible que cualquier otro deporte, y había perdido más de lo que había ganado apostando en él.

Así que, si quería recuperar todo su dinero e ir tras lo perdido, tendría que ser inteligente.

Pero primero quería deleitarse con su victoria. El saldo actualizado. El gran tic verde junto al nombre del caballo que acababa de ganar, Live for the Weekend. Pasó a las siguientes carreras, tentado de hacer otra apuesta y reinvertir sus ganancias.

Apuestas más grandes significaban ganancias más grandes.

El único problema que tenía era determinar cuándo parar.

Convenciéndose de que era mejor y más responsable ahorrar el dinero que acababa de ganar, Tyler arrojó el móvil sobre la mesa y volvió a centrar su atención en el ordenador antes de que sus pensamientos descendieran por un camino oscuro y depresivo.

Finalmente, la señal terminó de cargar y el espejo negro de la pantalla dio paso al verde del terreno de juego.

Aunque algo no iba bien. Había un caos absoluto en las gradas.

Los aficionados salían de sus asientos en tropel, corriendo hacia las salidas.

Los jugadores habían abandonado el campo y los auxiliares de seguridad luchaban para evitar que los espectadores saltaran las vallas e irrumpieran en el césped.

Entonces la señal pasó al estudio. Estaba vacío. Los presentadores habían evacuado. El equipo de cámaras. Los técnicos de sonido. Estaba desierto.

Al fondo de la imagen, a través del ventanal de suelo a techo que daba al campo, Tyler vio una nube de humo negra ascender y expandirse en el aire con forma de hongo. Un incendio, distinguible incluso desde la cámara del interior del estudio, se extendía por los asientos.

Se levantó de un salto y corrió al despacho de Mamadou. Su jefe estaba al teléfono cuando irrumpió en la sala.

—Tienes que ver esto —dijo Tyler, jadeando en el umbral de la puerta.

Mamadou lo despachó con un gesto de la mano, pero Tyler insistió.

—¡Jefe, no estoy bromeando! ¡Tienes que ver esto!

—Ahora no, Stuart. Estoy al teléfono. Tendrás que esperar.

Furioso, Tyler entró en el despacho y pulsó con fuerza el gran botón rojo de la base del teléfono para cortar la llamada.

Mamadou se quedó mirándolo boquiabierto. —¿Pero qué cojones crees que estás haciendo? ¿Sabes quién era?

—No. Ni es importante. Tienes que ver esto. Rápido . —Tyler salió disparado por la puerta antes de que Mamadou pudiera responder, dejando que el hombre lo siguiera.

Cuando Tyler volvió a su escritorio, el corazón se le subió a la garganta. La pantalla estaba en blanco, a excepción de un círculo blanco que giraba y giraba. La transmisión en directo se había cortado.

—Mierda —susurró Tyler.

Mamadou se detuvo a su lado. —Más vale que esto sea bueno, Stuart. Si no, vas a pillar.

Tyler ignoró el comentario y pulsó frenéticamente el ratón, intentando actualizar la página web. Pero estaba congelada.

—¿Y bien? —preguntó Mamadou—. ¿Qué era tan importante como para interrumpir una llamada entre el comisario y yo?

Tyler miró a su jefe como un niño que acaba de romper un televisor. —Yo... el partido de fútbol⁠—

—¿Qué pasa con él?

—Creo... creo que ha habido una explosión. Estaba intentando verlo, pero se ha quedado cargando, y cuando ha vuelto la imagen, se veía un incendio. Mira.

Tyler abrió un navegador nuevo y, a través de una red segura, buscó un sitio de transmisiones piratas.

Tenía una lista de favoritos que usaba con frecuencia durante su época universitaria y, aunque no era ni el momento ni el lugar, se dio cuenta de que todos habían empeorado desde la última vez que los usó.

Diez segundos después, él y Mamadou estaban viendo la transmisión en directo del partido. La cámara seguía situada dentro del estudio y continuaba mostrando imágenes del estadio en un estado de agitación absoluta.

Tyler señaló el centro de la pantalla; su dedo flotaba justo debajo de la nube de humo negro.

—Mira —dijo.

Mamadou se inclinó hacia delante, acercando la cara a pocos centímetros de la pantalla.

—Eso que hay allí... ¿son cadáveres?

El pavor en su voz era palpable.

Tyler asintió. —Creo que ha habido un atentado terrorista en el Estadio Olímpico.