El Custodio de Finisterre (El Código del Camino de Santiago 9) CAPÍTULO 6 — Bajo el Faro
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CAPÍTULO 6 — Bajo el Faro

BLOQUE 1

Con tres días todavía por delante antes de la propia marea baja extrema necesaria, el equipo dedicó aquel tiempo a un reconocimiento preliminar del terreno, guiados por Mónica a través de los senderos costeros que rodeaban el propio faro de Finisterre,

uno de los puntos más fotografiados de toda la costa gallega, completamente ajeno a la propia investigación silenciosa que se desarrollaba a sus pies.

---Mi abuela mencionó que Ambrosio siempre empezaba sus propias caminatas desde aquí mismo, junto a la base del faro, antes de descender hacia las rocas ---explicó Mónica, señalando un sendero considerablemente estrecho que se perdía entre la vegetación costera hacia el propio acantilado---.

Según lo que ella misma pudo observar durante sus visitas, él mismo jamás logró completar el descenso hasta el punto exacto que buscaba.

Gabriel, examinando el propio terreno con atención considerable, sintió que comprendía, con una claridad creciente, la propia dificultad física que aquel descenso probablemente representaba para un hombre ya considerablemente mayor durante sus últimas visitas documentadas.

BLOQUE 2

Adrien, revisando las propias anotaciones del cuaderno de Ambrosio junto con el mapa actual de la zona, identificó un punto específico que coincidía, con precisión considerable, con la ubicación mencionada repetidamente como "la boca oscura".

---Aquí ---dijo, señalando una sección del acantilado apenas visible desde el propio sendero superior, considerablemente más escarpada que el resto del recorrido circundante---.

Una abertura natural en la roca, parcialmente oculta por la propia vegetación, que solo resulta completamente accesible cuando la marea desciende lo suficiente como para dejar expuesto el paso rocoso necesario.

Represas, contactado nuevamente dada su propia experiencia técnica ya demostrada en investigaciones anteriores, se unió al equipo aquella misma tarde para evaluar la propia seguridad del descenso planeado,

confirmando la necesidad de equipo especializado adicional dada la naturaleza considerablemente peligrosa del terreno.

BLOQUE 3

---No es un descenso trivial, ni siquiera para alguien con experiencia considerable en este tipo de terreno costero ---advirtió Represas, examinando personalmente el propio acantilado con instrumental de seguridad---.

Vamos a necesitar equipo de escalada apropiado, y probablemente asistencia de un especialista en rescate costero, dada la combinación de rocas resbaladizas y corrientes marinas considerablemente fuertes en esta zona específica.

Gabriel, procesando aquella advertencia con la seriedad que merecía, sintió una comprensión considerable hacia la propia frustración que su bisabuelo debió sentir, año tras año,

observando aquel mismo acantilado sin lograr jamás reunir el coraje físico o los recursos técnicos necesarios para completar el descenso que tanto anhelaba.

---Vamos a hacer esto con toda la seguridad necesaria ---dijo, finalmente, dirigiéndose al resto del equipo---.

Ambrosio esperó ochenta años metafóricos, o al menos así se sintieron para él, sin lograr bajar hasta aquí.

Nosotros vamos a completar ese último tramo, pero solo cuando estemos completamente preparados para hacerlo sin ningún riesgo innecesario.

Mónica, escuchando aquella determinación con la misma emoción compartida por todo el equipo, ofreció su propia contribución final antes de que el grupo completo se dispersara para organizar los preparativos necesarios de los próximos tres días.

---Voy a contactar a mi propio tío, que trabajó durante años como rescatista costero antes de jubilarse ---propuso---. Nadie conoce mejor que él las corrientes exactas de esta zona particular.