CAPÍTULO 7 — Restos en la Costa
BLOQUE 1
El tío de Mónica, un hombre robusto de sesenta y tantos años llamado Manuel, con décadas enteras de experiencia en rescate costero antes de su propia jubilación reciente, se unió al equipo dos días después con el propio equipo especializado necesario para un primer reconocimiento seguro de la zona,
aprovechando una marea considerablemente favorable, aunque todavía no la extrema que necesitaban para el acceso completo.
---Podemos acercarnos lo suficiente como para examinar la propia entrada desde una distancia segura, sin arriesgar todavía el descenso completo ---explicó Manuel, revisando el equipo de seguridad junto a Represas antes de iniciar el propio descenso preliminar---.
Eso debería darnos información valiosa sobre qué esperar exactamente cuando la marea baje lo suficiente dentro de dos días más.
Gabriel, descendiendo con cuidado considerable junto al resto del equipo por el propio sendero ya identificado, sintió la misma expectación creciente que había acompañado cada aproximación decisiva de toda la saga.
BLOQUE 2
Desde el punto de observación seguro que Manuel había establecido, apenas a unos metros de distancia de la propia abertura rocosa todavía parcialmente sumergida, Adrien logró distinguir, con ayuda de binóculos especializados,
detalles que confirmaban la naturaleza deliberadamente construida de aquella cavidad.
---Esto no es completamente natural ---confirmó, examinando con atención considerable la propia forma de la entrada---. Hay marcas de talla evidentes en los bordes, trabajo humano deliberado, aunque considerablemente erosionado después de tantos siglos de exposición constante al propio mar.
Sotelo, revisando aquellas mismas marcas con su propia experiencia arqueológica acumulada, ofreció una confirmación adicional que generó una excitación considerable entre todo el equipo.
---El propio patrón de talla coincide, de manera notable, con técnicas que ya documentamos en otros nodos de la red, especialmente el estilo que encontramos en la cámara original de O Cebreiro ---observó---.
Esto confirma que estamos, efectivamente, ante un espacio construido deliberadamente, no simplemente una cueva natural que alguien aprovechó por casualidad.
BLOQUE 3
Lucía, examinando el propio entorno inmediato con atención considerable, encontró, apenas visible entre las rocas circundantes, pequeños fragmentos que parecían corresponder a herramientas antiguas, considerablemente deterioradas por siglos enteros de exposición al ambiente marino corrosivo.
---Esto sugiere actividad humana sostenida durante un período considerable, no una simple visita puntual ---dijo, fotografiando cuidadosamente cada fragmento sin todavía intentar recuperarlo dada la propia dificultad de acceso en aquel momento---.
Alguien vivió aquí, o al menos visitó este lugar con considerable regularidad, durante mucho tiempo.
Gabriel, procesando la magnitud completa de aquella confirmación visual, sintió que la propia investigación, después de días enteros de especulación basada en tradición oral y correspondencia familiar,
finalmente contaba con evidencia física directa que respaldaba todo lo que habían reconstruido hasta el momento.
---Dos días más ---dijo, mirando hacia la propia entrada todavía inaccesible, con el mar retrocediendo gradualmente pero todavía sin dejar suficiente espacio para un acceso completo y seguro---. Dos días más, y finalmente vamos a entrar donde Ambrosio nunca logró llegar.