CAPÍTULO 5 — Ochenta Años de Soledad
BLOQUE 1
Carmiña, todavía conversando con el equipo completo durante aquella tarde considerablemente productiva, ofreció un dato adicional que ninguno había anticipado, extraído de las propias historias que su bisabuela le había transmitido de niña,
mucho antes incluso de que Ambrosio empezara sus propias visitas anuales.
---Mi bisabuela contaba una historia todavía más antigua, sobre un hombre que vivió, según decía, "más tiempo del que cualquier alma cristiana debería soportar en soledad" ---recordó, con la misma calma pausada de siempre---.
Decía que llegó a esta costa siendo joven, huyendo de algo que nunca se atrevía a nombrar, y que murió siendo tan viejo que ya nadie recordaba haberlo visto joven alguna vez.
Adrien, procesando aquel relato con un interés académico considerable, formuló la pregunta que representaba, para él, la principal curiosidad histórica inmediata.
---¿Alguna estimación aproximada sobre cuántos años vivió, según esa misma tradición oral?
BLOQUE 2
Carmiña, considerando la pregunta con la misma honestidad que había caracterizado todo su propio testimonio, ofreció una respuesta que generó una discusión considerable entre todo el equipo.
---La propia tradición hablaba de más de cien años, aunque mi bisabuela siempre advertía que ese tipo de historias tienden a exagerarse considerablemente con cada generación que las repite ---admitió---.
Probablemente vivió muchos años, sí, pero dudo que la cifra exacta resultara tan extraordinaria como la propia leyenda siempre insistió en afirmar.
Sotelo, incorporándose a la conversación con su propia perspectiva académica sobre este tipo de tradiciones orales, ofreció una reflexión que ayudaba a situar aquella exageración dentro de un contexto histórico más amplio.
---Es un patrón bastante común en tradiciones orales sobre figuras consideradas especialmente santas o significativas ---explicó---.
La propia comunidad, con el paso de las generaciones, tiende a magnificar la duración de una vida particularmente memorable, transformando lo que probablemente fue una vejez notable, aunque no imposible para la época, en una longevidad casi mítica.
BLOQUE 3
Gabriel, procesando aquella explicación con la misma metodología escéptica que había aplicado a cada fenómeno aparentemente inexplicable de toda la saga, ofreció una hipótesis considerablemente más plausible.
---Si nació alrededor del año 360, y si escapó de la ejecución de Prisciliano en el 385 siendo todavía joven, digamos veinticinco años, una vida de ochenta años completos, hasta el 440 aproximadamente, ya representaría algo excepcional para la época,
sin necesidad de recurrir a ninguna exageración legendaria adicional ---calculó---.
Ochenta años de soledad, literalmente, protegiendo solo, en un rincón remoto del mundo conocido, la memoria de un maestro que la propia historia oficial había condenado al olvido.
Lucía, procesando aquel cálculo con una emoción considerable, sintió que capturaba, con precisión histórica razonable, la magnitud completa del propio sacrificio que aquel hombre sin nombre había sostenido durante toda su vida adulta.
---Ochenta años ---repitió, en voz baja---. Suficiente tiempo para ver nacer y morir a varias generaciones enteras, sin nunca revelar completamente quién era, ni qué protegía, a nadie fuera de un círculo extremadamente reducido de confianza.
Gabriel, sintiendo el peso completo de aquella magnitud humana, ofreció una determinación renovada ante la propia exploración que todavía les quedaba pendiente.
---Entonces vamos a encontrarlo, con todo el respeto que ochenta años de soledad genuina merecen ---dijo---. Faltan apenas tres días para la marea que necesitamos.