El curador (Trilogía SG 2) (Thriller del FBI de Abby Kane 8) CAPÍTULO SESENTA Y DOS
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CAPÍTULO SESENTA Y DOS

—¡Maldita sea, Abby! Ya es bastante malo que la CIA esté jugando con nosotros. Lo último que necesito es que mi propia gente actúe por su cuenta.

Su mirada me dejaba claro que estaba más que molesto por lo que le había contado.

—Lo siento. Empezó como una corazonada. Si te lo hubiera contado entonces, lo habrías descartado. Sabes que tengo razón. Teníamos que indagar más.

Le di a Reilly un momento para calmarse. No lo culpaba por estar enfadado. Probablemente sentía que estaba perdiendo el control de su departamento. Ya era bastante malo que la CIA le hubiera ocultado todo, igual que a mí y a Kang. Enterarse de que yo estaba investigando a sus espaldas no ayudaba.

—Aun así, Abby. Deberías haberme incluido en esto antes.

—Tienes razón.

Reilly centró su atención en Kang.

—¿Mencionaste una clínica de fertilidad?

—Indagué un poco sobre la imagen que mencionó Ellis y descubrí Cerberus Fertility. Abby y yo teníamos pensado visitar la clínica mañana y hablar con Ellis para ver si el perro que vio coincide con el del logotipo de la clínica.

—La clínica también está cerca del Monte Sutro —dije—. La policía de San Francisco encontró a Geoffrey Barnes en esa zona.

Kang siguió poniéndolo al día sobre los tres hombres que había identificado en los informes de personas desaparecidas y cómo había establecido conexiones entre ellos.

Reilly se tomó un momento para asimilar todo y luego asintió.

—Aquí hay gato encerrado. Está claro que van a por personas inteligentes o con talento en sus campos. ¿Dijiste que encontraste propofol en el análisis de sangre de la última víctima?

Kang asintió.

—Ellis fue la primera víctima a la que pudimos interrogar justo después de su secuestro.

—Así que estamos ante una serie de secuestros. El dinero no es el móvil, aunque parece que todas las víctimas tienen de sobra. ¿Qué relación ves con Xiaolian? —me preguntó Reilly.

—Encontraron propofol en su sangre. Presentaba pérdida de memoria y signos de confusión. También fue secuestrada, no aquí, sino que creemos que en China. Ella no se prestó voluntariamente a esto.

—No sé si yo diría «secuestrada». Creo que la palabra más adecuada es «contrabandeada».

—Puedes expresarlo como quieras, pero la conexión está ahí.

—Después de lo que acaba de pasar, ¿vosotros dos seguís pensando que la criaron en una escuela deportiva?

—Bueno, a los niños los mandan a vivir a estas instituciones con apenas dos o tres años —dijo Kang—.

Allí los crían, los educan y los entrenan.

Es una explicación plausible para las habilidades que tiene y su visión protegida y distorsionada de la vida, pero qué tiene eso que ver con espías durmientes chinos, no lo sé.

—A menos que en realidad no sean espías durmientes —dije—. Podrían ser simplemente personas contratadas para recuperar a Xiaolian.

—Abby, ¿Archer está al tanto de todo esto?

—Le hice un resumen antes. Dijo que quedaríamos más tarde para ponerlo al día de todo.

—De acuerdo, por ahora quiero que vosotros dos sigáis investigando esta serie de secuestros, pero dejad a Xiaolian fuera de esto.

—Pero ella está conectada...

—Abby, déjalo estar. No quiero que ninguno de vosotros la contacte ni se acerque a esas instalaciones. Cualquier operación que sigan llevando los espías no es asunto nuestro. Hemos cumplido con nuestra obligación. Xiaolian es ahora problema suyo.