Capítulo 21. La memoria
La segunda pista empezaba con el sonido de lluvia contra una ventana. Emilia preguntaba a Tomás por tres transferencias. Él respondió que no entendía de qué hablaba. Después cambió de tono.
«Adrián ya me ha dicho que estabas nerviosa. Si sigues así, cualquiera pensará que no puedes cuidar de Vera».
Emilia respiró cerca del micrófono.
«No uses a mis hijos».
«Entonces no me obligues a explicar lo que haces cuando estás triste».
La cinta no registraba la caída. Terminaba con Emilia anunciando que había dejado copias fuera de la casa y un mensaje para Adrián.
Vera se quitó los auriculares. Durante años había creído que su madre eligió morir y que su hermano eligió defender al hombre responsable.
La grabación no reemplazaba esas ideas por una verdad cómoda.
Mostraba algo peor: cada miembro de la familia había vivido dentro de una versión fabricada para separarlo de los demás.
Mara escuchó dos veces una frase casi cubierta por la lluvia. Tomás decía: «Si vendéis la casa, volveré por lo mío».
No era una amenaza de 2026. Era una promesa formulada veinte años antes.