El cuarto que faltaba (Casos de Mara Cid 2) Capítulo 17. La confesión de Vera
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Capítulo 17. La confesión de Vera

Vera volvió a la casa antes del amanecer. Bajo la luz forense, cada mueble parecía pertenecer a otra familia.

Admitió que llegó a las ocho y veinticinco. Adrián tenía la cinta y un sobre con copias de transferencias. Discutieron. Él quería dinero para marcharse; ella quería llevarlo todo a la policía. Adrián la agarró del brazo. Vera empujó la taza y se cortó con un borde roto al recogerla.

—Me fui al rellano para respirar. Oí el ascensor. Pensé que era Sergio.

—¿Lo había llamado?

—Antes, desde el coche. No contestó. Las dos llamadas posteriores no las hice yo.

Tomás había usado el teléfono de Vera para atraer a Sergio. Cuando ella regresó, Adrián estaba en el suelo y Tomás no se veía. Tomó la fotografía, llamó al 112 y oyó el movimiento detrás del cuarto.

—Saqué la cinta porque no confiaba en nadie —dijo—. Ni siquiera en Adrián muerto.

La confesión empeoraba su situación, pero ordenaba el tiempo. Mara le pidió que no confundiera contar lo perjudicial con contar toda la verdad.

—¿Qué había en el sobre?

Vera negó haberlo abierto.

Mara supo que aún quedaba una mentira. Esta vez no nacía del miedo a ser detenida, sino de algo que Vera todavía quería conservar.