El cuarto que faltaba (Casos de Mara Cid 2) Capítulo 18. El precio
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Capítulo 18. El precio

Los extractos de Adrián mostraban pagos mensuales de una empresa vinculada a Tomás. Empezaron tres meses después de la muerte de Emilia. Al principio eran pequeños; con los años aumentaban cada vez que Adrián acumulaba deudas.

En el concepto figuraban trabajos de mantenimiento inexistentes.

El dueño del taller donde Adrián había trabajado guardaba un mensaje enviado dos semanas antes: «Voy a dejar de cobrar por estar asustado».

Mara encontró en el cajón del escritorio de Adrián un borrador de correo dirigido a una periodista local.

Explicaba que Tomás había manipulado su declaración cuando era joven.

No decía que hubiera visto el empujón. Decía que llegó a la escalera después de la caída y que Tomás le prometió proteger a Vera si repetía la historia del suicidio.

—No era una nómina por callar —dijo Rubén—. Era una correa.

—Y Adrián acababa de cortarla.

La deuda no convertía a Adrián en inocente de sus decisiones. Pero demostraba que Tomás había administrado su culpa como administraba una finca: cobrando por cada salida y conservando todas las llaves.