EL CUADERNO NEGRO CAPÍTULO 27 #2
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CAPÍTULO 27 #2

—Contenedor abierto —dijo el agente de Aduana por radio—.

Declaración de carga no coincide con el contenido.

Hay equipamiento electrónico en veintidós de los veinticuatro pallets.

Los otros dos pallets tienen bloques envueltos en film plástico y espuma de alta densidad.

El técnico de explosivos está ingresando ahora.

Nadie habló durante cinco minutos.

—Confirmado —dijo el agente—. RDX. Estimación preliminar: trescientos veinte kilogramos.

Rosas cerró los ojos dos segundos.

Trescientos veinte kilogramos. Lo que habían calculado. Lo que Bianco había proyectado a partir del diferencial de peso del manifiesto. Suficiente para cargar doscientos ochenta dispositivos versión siete con rango de quince kilómetros.

—¿Detonadores? —preguntó Palacios por radio.

—Negativos en este contenedor —dijo el agente—. Solo el RDX y los componentes electrónicos.

—Los detonadores están en otro punto —dijo Ferrero desde el fondo de la sala—. Al-Rashid separó la carga. El RDX viajaba en el Estrella del Plata. Los detonadores van por otra vía.

Palacios miró a Rosas.

—¿Qué otra vía? —preguntó Rosas.

—La misma que usó para el aeropuerto Taravella —dijo Ferrero—. Operativos locales con material preposicionado que Amari instaló antes de ser detenido.

Rosas llamó a Garmendia.

—Necesito saber si hay otros contenedores vinculados a las sociedades de Al-Rashid en tránsito o en puertos argentinos —dijo Rosas cuando Garmendia atendió—. El RDX estaba en el Estrella del Plata. Los detonadores pueden estar en otro punto de la cadena logística.

—Dame dos horas —dijo Garmendia.

—Tenés una —dijo Rosas.

El segundo reporte llegó a las 14:31. Trejo desde Córdoba.

—Congelamiento ejecutado —dijo Trejo—. Dieciséis cuentas bloqueadas.

Ocho sociedades con inhibición de operaciones.

Los movimientos de las últimas cuarenta y ocho horas antes del bloqueo muestran transferencias salientes por un total de tres millones doscientos mil dólares hacia cuentas en Suiza y Liechtenstein.

—Al-Rashid movió lo que pudo antes de que cerráramos —dijo Palacios.

—Tres millones de cuarenta y dos —dijo Trejo—. El resto quedó congelado.

—Treinta y nueve millones en activos bloqueados —dijo Rosas—. Y trescientos veinte kilogramos de RDX en custodia federal. Eso es suficiente para la orden de captura internacional.

Palacios miró el mapa en la pared de la fiscalía. El punto sobre Ginebra donde Al-Rashid estaba en un hotel del centro mientras sus activos en Argentina colapsaban.

—¿Sabe que lo ejecutamos? —preguntó Ferrero.

—En este momento lo sabe —dijo Rosas—. Acaba de perder treinta y nueve millones de dólares en cuatro minutos. Lo sabe.

—¿Qué hace un hombre como Al-Rashid cuando pierde treinta y nueve millones en cuatro minutos? —preguntó Bianco.

Ferrero miró el punto sobre Ginebra.

—Se mueve —dijo Ferrero.

Ginebra

Interpol confirmó el movimiento a las 16:47.

Al-Rashid había dejado el hotel de Ginebra a las 15:30 hora local con dos personas de seguridad y una valija de mano.

Sin equipaje adicional. Había tomado un taxi hacia el aeropuerto de Ginebra-Cointrin.

A las 16:10 hora local había embarcado en un vuelo privado con plan de vuelo hacia Dubai.

Palacios leyó el reporte en voz alta para la sala.

—Vuela a Dubai —dijo Bianco—. En Dubai tiene protección. Si aterriza, la orden de captura internacional pierde fuerza práctica porque los Emiratos no tienen tratado de extradición vigente con Argentina.

—¿Cuánto tarda el vuelo de Ginebra a Dubai? —preguntó Ferrero.

—Seis horas aproximadamente —dijo Trejo por la línea desde Córdoba—. Si salió a las 16:10 hora de Suiza, aterriza en Dubai alrededor de las 22:10 hora local. Son las 11:10 en Argentina ahora. Tienen unas seis horas antes de que toque tierra en los Emiratos.

—¿Puede ser interceptado en tránsito? —preguntó Palacios.

Rosas llamó al director de la división de cooperación internacional de la fiscalía federal mientras Palacios todavía hablaba. Tardó dos minutos en obtener la respuesta.

—El vuelo privado tiene plan de vuelo con escala técnica en El Cairo —dijo Rosas cuando cortó—. Cuarenta minutos en tierra para reabastecimiento de combustible. El Cairo tiene tratado de cooperación judicial con Argentina desde 2019.

Todos miraron a Rosas. —Si Interpol emite la alerta roja antes de que El Cairo procese el plan de vuelo —dijo Rosas—, las autoridades egipcias pueden retener el vuelo en tierra durante la escala.

—¿Cuánto tiempo tiene Interpol para emitir la alerta? —preguntó Palacios.

—El vuelo aterriza en El Cairo en aproximadamente tres horas desde ahora — dijo Rosas—. La alerta roja necesita la firma del secretario general de Interpol más la validación de dos estados miembro. Argentina ya firmó. Necesitamos que otro estado miembro valide en menos de dos horas.

—Francia —dijo Ferrero. Rosas lo miró.

—Al-Rashid operó en Francia —dijo Ferrero—. Amari y Mansour tienen antecedentes en Francia. El informe de inteligencia europea de 2021 que conectó a Amari con Al-Rashid era francés. Francia tiene expediente sobre él.

—Francia puede validar en tiempo récord si tienen el expediente —dijo Rosas

—. Trejo, mandame el informe de inteligencia francesa de 2021 completo con el cruce de comunicaciones de las notebooks de Amari. Todo lo que conecte a Al-Rashid con operaciones en territorio europeo.

—En diez minutos lo tenés —dijo Trejo.

Rosas salió de la sala con el teléfono en la mano. Palacios miró el mapa. Ferrero miró el reloj.

Tres horas hasta El Cairo. Dos horas para que Francia validara. Una ventana de una hora de margen.

Bianco se acercó a Ferrero en voz baja. —Si El Cairo retiene el vuelo —dijo—.

—Al-Rashid queda en territorio egipcio con la alerta roja activa. Egipto puede extraditarlo o puede no extraditarlo. El tratado de 2019 establece cooperación pero no obliga la extradición automática.

—Es mejor que Dubai —dijo Ferrero.

—Mucho mejor —dijo Bianco—. En Dubai no hay nada que hacer. En El Cairo hay algo.

Ferrero miró la puerta por donde había salido Rosas. Tres horas.

La Alerta Roja

Francia validó a las 19:23. La dirección central de policía judicial francesa había cruzado el expediente de Rosas con sus propios archivos en noventa minutos y encontrado tres puntos de contacto directos entre Al-Rashid y operaciones documentadas en territorio francés entre 2019 y 2022. Suficiente para la validación.

Interpol emitió la alerta roja a las 19:31. El vuelo privado de Al-Rashid aterrizó en el aeropuerto internacional de El Cairo a las 19:48 hora local, que eran las 14:48 en Argentina. Las autoridades egipcias tenían la alerta roja desde diecisiete minutos antes del aterrizaje.

Rosas recibió la confirmación a las 15:03.

—El vuelo fue retenido en tierra —dijo Rosas entrando a la sala—.

Al-Rashid y sus dos acompañantes de seguridad están en una sala de la terminal de aviación privada bajo custodia de la policía aeroportuaria egipcia.

Alerta roja activa. Interpol notificó a las autoridades egipcias del pedido de cooperación judicial de Argentina.

La sala quedó en silencio cinco segundos. Palacios miró el mapa. El punto sobre El Cairo que nadie había marcado todavía pero que ahora era el centro de todo.

—¿Qué pasa ahora? —preguntó Ferrero.

—Egipto tiene cuarenta y ocho horas para decidir si coopera con la detención preventiva o libera a Al-Rashid —dijo Rosas—. Durante esas cuarenta y ocho horas Argentina puede presentar formalmente el pedido de extradición con toda la evidencia disponible.

—¿La evidencia alcanza? —preguntó Bianco.

—El RDX del contenedor —dijo Rosas—. Las comunicaciones de las notebooks de Amari con el servidor de los Emiratos atribuido a Al-Rashid.

El registro de transferencias del pendrive de Salcedo.

La cadena societaria que conecta a Al-Rashid con los inmuebles usados en la causa.

Y el testimonio de Amari, Mansour y Belkacem que Bianco está coordinando con el juzgado federal esta semana.

—¿Amari habla? —preguntó Palacios.

—Amari lleva dos semanas en Ezeiza calculando cuánto le conviene hablar — dijo Bianco—. Con Al-Rashid retenido en El Cairo y la red completamente desmantelada, hablar es lo único que le reduce la condena.

Ferrero miró el mapa un momento.

—Al-Rashid va a pelear la extradición —dijo Ferrero—. Tiene abogados, tiene dinero en Suiza y en Liechtenstein, y tiene contactos en los Emiratos que pueden presionar a Egipto para que lo libere.

—Lo sé —dijo Rosas—. Por eso las cuarenta y ocho horas son críticas.

Si en cuarenta y ocho horas Argentina presenta un expediente sólido y Egipto decide cooperar, Al-Rashid queda detenido preventivamente mientras el proceso de extradición corre.

Ese proceso puede tardar meses. Pero Al-Rashid queda fuera de circulación.

—¿Y si Egipto lo libera? —preguntó Palacios.

—Si lo libera vuela a Dubai y desaparece del sistema judicial internacional — dijo Rosas—. Esa es la realidad.

La sala volvió a quedarse en silencio. Cuarenta y ocho horas. El expediente más sólido posible. Y la decisión final en manos de las autoridades egipcias.

Rosas miró a Palacios y a Ferrero.

—Mañana a las 08:00 quiero el expediente completo listo para presentar ante el juez federal —dijo Rosas—.

Con el pedido formal de extradición. Bianco coordina los testimonios de Amari, Mansour y Belkacem esta noche.

Trejo completa el análisis técnico de las comunicaciones.

Y ustedes dos revisan todo antes de que salga.

—A las 08:00 —dijo Palacios.

Ferrero miró el reloj. Eran las 15:30 del miércoles. Dieciséis horas y media.

La Noche

Trabajaron hasta las 03:00 del jueves.