CAPÍTULO CUARENTA Y NUEVE
Kang, Archer y yo necesitábamos tiempo para asimilar la revelación de Xiaolian.
No se trataba solo de una niña; en la práctica, estaríamos aceptando hacernos cargo de otras cuatro como ella o, como mínimo, ser responsables de su liberación.
¿Qué más implicaría eso? ¿Nos estaríamos buscando más problemas?
¿De verdad queríamos arriesgarnos a hacer esto sin autorización?
Ya estábamos sobrepasando los límites de mi autoridad con solo estar en Shanghái.
Tenía claro que habíamos llegado a un punto de inflexión y necesitábamos tomar decisiones difíciles con rapidez.
Archer pasó ese rato hablando por el móvil, apartado de nosotros.
Lo dejé tranquilo, dando por hecho que nos pondría al día cuando tuviera algo que decir.
No me preocupaba demasiado, ya que eso nos daba a Kang y a mí la oportunidad de hablar y pensar en nuestros siguientes pasos.
Éramos nosotros quienes estábamos más expuestos si la misión salía mal.
También tenía que pensar en mi familia. Por mucho que Xiaolian se hubiera convertido en alguien a quien apreciaba profundamente, no iba a sacrificar a Po Po y a los niños para que ella pudiera liberar a sus amigos.
Kang y yo habíamos cogido una mesa apartada de los demás para poder hablar en privado. Xiaolian se quedó tan tranquila en el reservado, trasteando con el móvil.
—¿Y cómo ha conseguido un teléfono? —preguntó Kang mientras la observaba.
—Seguramente se lo birló a alguien. Es lo que yo habría hecho. Y básicamente somos la misma persona, así que...
Kang me miró.
—¿Tú? ¿Robar un teléfono? No te veo haciéndolo.
—Oye, puede que sea defensora de la ley, pero no tengo reparos en hacer lo que haga falta para cumplir una misión.
—Tal para cual, vosotras dos. Bueno, ¿qué piensas? ¿Quieres que empiece yo?
—Adelante.
—Creo que es una locura que nos metamos a ayudar a alguien a escapar de esa isla. Estamos demasiado expuestos. Si nos sale mal, la cosa se pondrá muy fea.
—Estoy de acuerdo. Está claro. Pero en realidad no nos lo estaba pidiendo a nosotros. Se lo estaba pidiendo a Archer.
—Sí, tienes razón. Lo que me hace pensar...
Si la CIA no estuviera involucrada, ¿habría contado con que tú sacaras a sus amigos de la isla, además de detener ese programa demente?
Me parece que sus amigos fueron lo que realmente la empujó a volver.
Asegurarse de que vinieras formaba parte de su misión.
—Entonces menos mal que Archer está metido en esto. Todo tiene sentido, y a la vez no lo tiene. Es como si todo hubiera sido cuidadosamente pensado y planeado hasta mi llegada aquí. Era mucho esperar que Wei confiara en que yo detuviera los experimentos o el robo del ADN.
—Sí, es como si a Wei le hubiera dado pereza rematar su plan —se rio Kang—. ¿Entonces nos quedamos aquí tranquilos y dejamos que Archer haga lo suyo?
—¿Qué otra cosa podemos hacer? Dudo que necesitemos acompañarlo. Lo único que me reconcome es: ¿qué pasa si Archer lo consigue? ¿Volvemos a involucrarnos? ¿Xiaolian nos soltará otra sorpresa? Serán cinco.
—No estoy seguro. Pero si queremos salir de esto, podríamos coger el próximo avión de vuelta a Estados Unidos. Parece que nuestro papel en esta operación ha terminado. El resto le toca a Archer.
—Archer viene hacia aquí. A ver qué opina él.
Acercó una silla y se sentó junto a nosotros.
—He conseguido un barco. Podemos ir a esa isla esta noche, como estaba planeado.
—¿Nosotros? —pregunté.
—Di por hecho que vosotros dos querríais venir.
—Si no vamos, ¿cuál es tu plan? Llegar a la isla es una cosa; ayudar a sus amigos a salir de allí es completamente diferente.
—No pienso poner un pie en esa isla. Sus amigos tienen que estar esperando en un muelle o algo así. En eso no cedo.
—Y si ella dice que eso no es posible, y que necesitas infiltrarte, ¿entonces qué?
—Sencillo. Prometer el oro y el moro. Dar lo que se pueda. Mira, mi trabajo aquí es localizar esa isla y montar vigilancia. Eso es todo. Nada más. En cuanto Xiaolian me enseñe la isla, mi responsabilidad con ella termina. Si quieres seguir con esto, adelante, allá tú.
Archer juntó las manos mientras se reclinaba en su silla.
Había que reconocérselo. Desde el principio, se había centrado en su trabajo y no había dejado que las emociones nublaran su juicio. Yo no podía decir lo mismo. La conexión que tenía con Xiaolian ponía a prueba mi criterio y mis decisiones a diario.
—Todavía hay una pregunta pendiente —dijo Archer—. ¿Cómo vas a detener lo que está pasando allí?
—No lo haré. No creo que el Dr. Wei esperara que yo detuviera lo que estaba pasando nada más llegar.
Yo era su mejor baza, y confiaba en que pudiera encontrar la manera, pero él tampoco sabía qué hacer.
En cualquier caso, tú ya estás en ello. La cosa está en marcha.
Si la CIA considera que la operación es una amenaza, seguro que vosotros encontráis una solución.
—Visto así, supongo que tu trabajo ha terminado.
—¿Ya le has dicho algo? —pregunté.
Archer negó con la cabeza.
—Quería ver primero qué pensabais vosotros. ¿Entonces os retiráis?
—Sí. No hay ninguna razón de peso para que vayamos.
—Estoy de acuerdo.
Archer se deslizó en el reservado junto a Xiaolian.
—¿Tienes un minuto?
—Sí.
—Buenas noticias. He conseguido un barco para llevarnos a la isla esta noche.
Xiaolian se animó. —Esas son buenas noticias. ¿Cuándo podemos partir?
—Tú dime, aunque creo que salir de madrugada es lo mejor. ¿Cuánto se tarda en llegar a la isla?
—Dos horas, creo. A menos que tengas un barco rápido.
—Es un barco pesquero, de los típicos de la zona, así que no es muy rápido. Si salimos a medianoche, llegaremos a las dos de la madrugada. ¿Será tiempo suficiente para que tus amigos estén en posición?
—¿A qué te refieres?
—A que nos encuentren en un muelle. Hay un muelle, ¿verdad?
—No hay muelle.
—Vale, algún lugar discreto en la costa. Mejor aún, ¿tienen acceso a un bote pequeño? Haré que el capitán se acerque lo más posible a la orilla.
—No hay bote y la costa está llena de rocas y hay olas grandes. El capitán no podrá acercarse tanto.
—Entonces, ¿cómo subirán tus amigos al barco?
—Tenemos que ir a buscarlos.
—Lo siento, pero no pienso poner un pie en esa isla. Puedes coger un bote auxiliar, una lancha —aclaró—, ir hasta la orilla y recoger a tus amigos. No nos iremos. Tienes mi palabra.
—No sé manejar un bote.
—Vale, iré contigo en la lancha hasta la orilla, pero nada más. Tus amigos tienen que estar esperando allí. ¿Entendido?
—Sí.