El criadero (Trilogía SG 3) (Thriller del FBI de Abby Kane 9) CAPÍTULO VEINTE
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CAPÍTULO VEINTE

—¿Dónde te habías metido? —preguntó Kang cuando entré. Estaba solo.

—Me reuní con Archer —dije, sentándome a su lado.

—¿Sí? ¿Y qué te contó?

—No tiene mucha suerte con su círculo interno.

—¿Ni siquiera con los vídeos que le entregamos?

—A mí también me sorprendió. Por alguna razón, siguen sospechando de todo, aunque lo de mantener a Xiaolian en secreto fue idea suya.

—No tiene sentido.

—Lo sé. A veces me pregunto si me está manipulando y montando una operación por su cuenta.

—Es posible. Pero también te necesita. Eres la clave para acceder a cualquier información, siempre lo has sido —Kang hizo una pausa—. Pero si está montando algo por su cuenta, ¿qué crees que puede ser?

—Ni idea. Mencionó que le sería más fácil hacer su trabajo si pudiera estar en Shanghái, pero no le han dado el visto bueno. Necesita más información para convencer a los de arriba.

—Así que nos necesita para avanzar en nuestra investigación con la esperanza de que saquemos más información sobre Xiaolian y la isla.

—Algo así.

—Bueno, quizá vamos por buen camino. Me puse a revisar todas las propiedades de la 7 ª Avenida y aparté las que tenían un nombre chino como propietario.

Kang giró el portátil para que pudiera ver la pantalla.

Repasé la lista de propiedades. Algunas eran edificios de apartamentos; la mayoría, viviendas unifamiliares o dúplex.

Unas pocas eran locales comerciales. Descarté ese último grupo de inmediato y me centré en las viviendas.

En la mayoría figuraban uno o dos hombres como propietarios.

—¿Y los nombres con asterisco? ¿Qué significan?

—Son los que marqué como propiedad de extranjeros. Creo que por ahí podríamos empezar a tirar del hilo.

—De acuerdo, pero esta me llama la atención —señalé la pantalla.

—¿La que es propiedad de una pareja? Parece normal.

—Eso parece, pero apuesto a que muchos de estos otros propietarios también están casados y solo aparece su nombre. En esta figuran los dos. Dile al equipo de vigilancia que se centre en las propiedades de extranjeros y en la de la pareja. Si alguien habla por el móvil, quiero saber qué dice.

—¿Quieres que pongamos un micrófono en la casa de la pareja o esperamos un poco?

Me mordí el labio un instante. —¿Sabes qué? Necesitaremos vigilancia preliminar para poder entrar. Diles que empiecen con eso y, en cuanto tengan una forma de entrar, que pongan el micrófono.

—Veamos qué más podemos averiguar sobre la pareja —Kang tecleó en su portátil mientras buscaba—. Vale, parece que llevan tres años con la propiedad. La pagaron en efectivo. No hay ninguna propiedad anterior a su nombre. Podrían ser compradores primerizos.

—Según sus fechas de nacimiento, rondan los cuarenta y cinco. Es un poco tarde para ser compradores primerizos, pero es posible. ¿Puedes buscar su dirección anterior?

Kang buscó en los registros públicos el nombre del hombre. No apareció nada. Ni fecha de nacimiento, ni direcciones anteriores, ni números de teléfono, ni familiares, ni historial laboral.

—Qué raro. Debería haber alguna información básica sobre ellos. Voy a probar con la mujer —obtuvo los mismos resultados: nada.

—Parece que el señor y la señora Gregory Ching no existen —dije.

—Eso parece. Le diré al equipo que acelere la instalación del micrófono y que se concentren en vigilar la casa.

—No, hay que actuar ya. Reúne al equipo táctico. Vamos a entrar en esa casa.