El corazón del Beacon (Colección: Corazón y memoria nº 2) Capítulo 33
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Capítulo 33

Una decisión aún pendiente

Haven Bay — Festival de la Manzana Roja

La plaza estaba abarrotada. Los puestos llenaban las calles alrededor del parque, y el olor a manzanas y canela flotaba entre el bullicio de la multitud.

Morgan y Clifton estaban terminando de probar las tartas del concurso.

—Esta está muy buena —dijo Morgan, dejando el tenedor.

Audrey los observaba desde donde estaba, junto a Jane.

Jane se acercó a ella.

—No puedes irte esta noche.

Audrey la miró.

—Tengo que volver.

—Todavía no. Esta noche hay cena y baile.

Fanny se unió a ellas.

—Todo el pueblo estará allí.

Audrey vaciló.

Jane insistió.

—Y vas a arreglarte.

—¿Por qué?

—Porque te sientes mejor cuando te arreglas. Tú misma me lo dijiste.

Audrey sonrió.

—Eso no significa...

—Sí, lo significa.

Jane la miró a los ojos.

—Necesitas hablar con Morgan.

Audrey bajó la vista.

Fanny habló con más suavidad.

—Solo recuerda una cosa. No te alejes de algo que te importa sin luchar por ello primero.

Audrey no respondió.

A unos metros de distancia, Clifton se puso de pie.

—Creo que podemos afirmar que todas las tartas fueron excelentes. Ha sido una decisión difícil.

La multitud aplaudió.

Morgan añadió:

—El ganador se anunciará esta noche, durante la cena.

La multitud volvió a dispersarse por la plaza.

Audrey permaneció quieta durante unos segundos.

Todavía no sabía qué iba a hacer.

Pero por primera vez, no estaba pensando solo en irse.

Más tarde, Morgan entró en la panadería.

Howie estaba detrás del mostrador.

—¿Vienes a limpiarte el paladar después de todas esas tartas?

Morgan sonrió.

—No. Solo quería felicitarte.

Howie levantó la mano izquierda.

—Gracias. Y gracias por el consejo también.

Morgan frunció el ceño.

—¿Qué consejo?

Howie lo miró, divertido.

—El consejo de Audrey.

Morgan recordó sus propias palabras.

Si no le dices que es la persona adecuada para ti, nunca sabrá que lo es.

Se quedó en silencio.

Howie lo observó.

—¿Qué pasa?

Morgan negó con la cabeza.

—Nada.

Pero no era nada.

Las palabras le habían vuelto a la mente.

Había estado diciéndole a todo el mundo que hablara, que se arriesgara, que no esperara a que la otra persona adivinara lo que sentía.

Y él había pasado días haciendo exactamente lo contrario.

Jane apareció en la puerta.

—Howie.

Él se volvió.

—¿Sí?

—Ven aquí un segundo.

Howie salió de detrás del mostrador y se unió a ella.

Morgan se quedó solo.

Miró por la ventana hacia la plaza, donde el festival seguía en pleno apogeo.

Pensó en Audrey.

En que se iba.

En su discusión.

En lo que había dicho y en todo lo que había dejado sin decir.

No sabía si todavía tenía tiempo.

Pero ya no quería esconderse detrás del trabajo, del periódico o de cualquier otra excusa.

Si Audrey se iba, al menos quería que se fuera sabiendo la verdad.

Y por primera vez, Morgan sabía exactamente lo que necesitaba hacer.