Capítulo 106 — La carta de Lucía
Esteban permaneció inmóvil observando la frase escrita al comienzo de la carta. Durante varios segundos fue incapaz de continuar. Sentía que aquellas pocas palabras pesaban más que todos los recuerdos, fotografías y documentos que había descubierto desde el inicio de la prueba.
"Si estáis leyendo esto, significa que Arturo tenía razón."
El corazón le golpeaba con fuerza en el pecho mientras intentaba comprender el alcance de aquella afirmación.
Si Lucía había escrito realmente aquella carta, significaba que, al menos en algún momento, había creído en Arturo.
Sin embargo, la última anotación de su cuaderno decía exactamente lo contrario: "Creo que Arturo me ha mentido.
" Las dos frases parecían incompatibles y, sin embargo, ambas habían sido escritas por la misma persona.
—Sigue leyendo —dijo Elena con voz suave.
Esteban tragó saliva, bajó la vista hacia el papel y continuó.
"No sé quién encontrará esta carta ni cuánto tiempo habrá pasado cuando la leáis.
Tampoco sé si para entonces seguiré viva.
Solo sé que necesito escribir esto porque tengo miedo de olvidar quién soy.
" Esteban sintió un escalofrío y continuó leyendo.
"Arturo me ha contado cosas que nunca había oído.
Algunas parecen verdad. Otras parecen imposibles.
Dice que hay personas que llevan años buscándome y que mi vida no empezó donde yo creía.
" La letra se volvía más irregular a medida que avanzaban las líneas, como si Lucía hubiera estado llorando mientras escribía.
"Quiero creer a mamá y a papá. Quiero pensar que todo es una confusión.
Pero cada vez que les pregunto algo, dejan de mirarme a los ojos. "
Esteban cerró los párpados durante un instante.
Aquella frase coincidía exactamente con lo que había visto en los recuerdos.
Siguió leyendo y encontró otra confesión que hizo que el corazón volviera a acelerarse porque se trataba de la fotografía rota que acababa de descubrir.
"Hoy he encontrado una fotografía que nadie sabía que yo tenía.
En ella aparece mamá junto a otra mujer.
Las dos me están sujetando en brazos. Cuando enseñé la fotografía, todos se asustaron.
Nadie quiso explicarme nada." La habitación permanecía completamente en silencio mientras Elena observaba el rostro de Esteban.
"Arturo dice que me están ocultando una parte de mi historia.
Mamá dice que Arturo miente. Papá dice que algunas verdades hacen daño. Y yo ya no sé qué pensar."
Al pasar a la siguiente página descubrió que la letra era todavía más nerviosa.
Las palabras parecían escritas con prisa, como si Lucía hubiera querido dejar constancia de sus pensamientos antes de que fuera demasiado tarde.
"Si Arturo tiene razón, mi vida entera es una mentira.
" Más abajo aparecía otra frase que aumentó todavía más su confusión.
"Si mamá tiene razón, Arturo es un monstruo.
" Esteban permaneció varios segundos observando aquellas palabras.
Por primera vez comprendió el conflicto que había destrozado a Lucía.
No estaba atrapada entre la verdad y la mentira.
Estaba atrapada entre dos versiones distintas de la verdad, y ninguna de las dos parecía completa.
Continuó leyendo. "He tomado una decisión.
Voy a marcharme durante un tiempo. Necesito descubrir quién soy realmente.
Si me quedo, nunca sabré cuál de ellos dice la verdad.
Si me voy, al menos tendré una oportunidad.
" El corazón le dio un vuelco al leer aquellas palabras. Levantó lentamente la vista.
—Ella se fue por voluntad propia.
Elena asintió con tristeza.
—Eso creemos.
—Entonces nadie la secuestró.
—No.
Aquella revelación cambiaba por completo la interpretación de todo lo ocurrido hasta entonces. Durante años había imaginado una desaparición forzada. Había supuesto que Lucía había sido una víctima. Ahora empezaba a comprender que la realidad podía haber sido mucho más compleja.
Volvió a concentrarse en la carta. Las últimas páginas estaban llenas de reflexiones desordenadas, preguntas y miedos.
Lucía escribía como una niña obligada a enfrentarse a problemas demasiado grandes para su edad.
Sin embargo, al llegar al final encontró algo que hizo que la sangre pareciera congelarse en sus venas.
Había una última anotación escrita con una tinta distinta, más oscura y aparentemente más reciente, como si hubiera sido añadida después.
"He descubierto quién miente."
Esteban sintió que el aire desaparecía de sus pulmones mientras continuaba leyendo.
"Si algo me ocurre, buscad el nombre que aparece detrás del retrato."
No había nada más: ni explicaciones, ni nombres, ni pistas adicionales. Solo aquella frase.
—¿Qué retrato? —preguntó Esteban.
Elena palideció y, por primera vez desde que había comenzado la conversación, pareció realmente asustada.
—No puede ser.
—¿Qué ocurre?
—Pensábamos que la carta terminaba ahí.
—¿Qué significa eso?
Elena permaneció inmóvil durante varios segundos antes de levantar lentamente la vista.
—Significa que acabas de descubrir algo que nosotros nunca vimos.
Un silencio cargado de tensión llenó la habitación.
Esteban observó nuevamente las últimas líneas de la carta.
"Buscad el nombre que aparece detrás del retrato.
" Aquella frase no parecía escrita para él, sino para alguien que conocía perfectamente el secreto.
Y, por primera vez desde que comenzó la búsqueda de la quinta llave, tuvo la sensación de que acababa de encontrar la pista que podía conducirlo directamente hasta el verdadero mentiroso.
Si Lucía había descubierto una identidad oculta antes de desaparecer, entonces la respuesta no estaba en la isla, ni en las pruebas, ni siquiera en Arturo.
Estaba escondida en un nombre que alguien había intentado borrar durante años.