El Códice De Las Siete Llaves Capítulo 43 — El primer círculo
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Capítulo 43 — El primer círculo

Esteban mantuvo el pie suspendido durante unos instantes mientras observaba la inscripción grabada junto al círculo de piedra. La tensión era tan intensa que nadie se atrevía a hablar. Todas las miradas estaban concentradas en él cuando finalmente apoyó el pie sobre el primer círculo.

Contra lo que muchos esperaban, no ocurrió nada. No hubo temblores, mecanismos ocultos ni señales visibles de peligro. Esteban permaneció inmóvil durante unos segundos y, al comprobar que seguía con vida, avanzó un paso más.

—¿Notas algo? —preguntó Elena.

—Nada.

La aparente normalidad no tranquilizó a nadie. Todos sabían que el explorador muerto años atrás también había conseguido avanzar varios pasos antes de que ocurriera algo.

Esteban continuó caminando lentamente. Cada círculo estaba separado del siguiente por apenas unos centímetros y la distancia hasta la plataforma parecía insignificante. Sin embargo, nadie olvidaba que aquel recorrido ya había costado una vida.

Cuando alcanzó el tercer círculo, una voz grave resonó de repente por toda la cámara. No parecía proceder de ningún lugar concreto. Surgía de las paredes, del suelo y del techo al mismo tiempo.

—¿Quién eres?

El efecto fue inmediato. Tanto el grupo de Elena como el de Esteban intercambiaron miradas de sorpresa.

—¿Habéis oído eso? —preguntó Esteban.

—Todos lo hemos oído —respondió Adrián.

La voz volvió a resonar con mayor intensidad.

—¿Quién eres?

Esteban observó los símbolos grabados bajo sus pies mientras intentaba comprender lo que estaba ocurriendo.

—Creo que esta es la prueba.

—¿Qué se supone que significa esa pregunta? —preguntó Daniel.

El anciano observaba atentamente las inscripciones.

—No quiere saber tu nombre.

—Entonces ¿qué quiere?

—Quiere saber quién eres realmente.

Esteban permaneció en silencio durante unos segundos antes de responder.

—Soy Esteban Navarro.

La reacción fue inmediata.

—Ese es tu nombre. No eres tú.

Aquella respuesta provocó un visible desconcierto entre todos los presentes. La voz no parecía interesada en datos, títulos o identidades superficiales. Buscaba algo mucho más profundo.

Esteban volvió a intentarlo.

—He dedicado veinte años de mi vida a esta búsqueda.

Nada ocurrió.

—He perdido amigos intentando llegar hasta aquí.

La cámara permaneció inmóvil.

—Quiero impedir que las llaves caigan en manos equivocadas.

Los símbolos grabados bajo sus pies comenzaron a emitir una tenue luz azulada y varios miembros del grupo observaron con sorpresa cómo el círculo se iluminaba lentamente.

—Ha funcionado —dijo Marcos.

—Porque ha respondido correctamente —añadió el anciano.

—¿Correctamente según quién?

—Según quien construyó este lugar.

Esteban avanzó hasta el siguiente círculo mientras la luz permanecía encendida. Aquello demostraba que la prueba podía superarse y que existía una forma real de alcanzar la llave.

La tensión aumentó todavía más cuando un ruido procedente de la galería por la que había aparecido el grupo de Esteban hizo que todos giraran la cabeza.

Varias figuras emergieron lentamente de la oscuridad hasta hacerse visibles bajo la luz de las linternas.

Eran seis personas vestidas de negro y equipadas para una larga expedición.

El hombre que encabezaba a los recién llegados avanzó unos pasos y observó la escena con una sonrisa fría.

—Perfecto. Nos habéis ahorrado mucho tiempo.

Esteban reconoció inmediatamente a los recién llegados y comprendió que la situación acababa de complicarse mucho más de lo que había imaginado.

—Han llegado.

Raquel no necesitó ninguna explicación adicional. Aquellas personas eran los asesinos de Gabriel y habían alcanzado la cámara justo cuando la prueba comenzaba a revelar sus secretos.

El líder del grupo observó a Esteban sobre los círculos iluminados, después dirigió la mirada hacia la llave situada sobre el pedestal y finalmente recorrió con calma los rostros de los presentes.

—Llevamos años buscando este lugar —dijo— y no vamos a marcharnos sin esa llave.

Nadie respondió. La tensión se extendió por toda la cámara mientras la prueba continuaba activa, Esteban permanecía sobre los círculos iluminados y la primera llave seguía descansando en el centro del pedestal, convertida en el objetivo de tres grupos enfrentados que estaban cada vez más cerca de un conflicto inevitable.