Parte 5. Canal Videoclub Don Quijote #2
En cuanto abrí la puerta y dejé el paquete, se me encendió la bombilla.
Si Don Quijo era don Quijote… Entonces Ban Tae-su era… ¿Cervantes?
Abrí la caja sin mucho cuidado y sin tiempo para buscar unas tijeras, y saqué el libro.
Los asesinatos de Don Quijote
Me dio un vuelco el corazón. Leí la contraportada:
Habéis juzgado mal.
Ahora os juzgaré a vosotros.
Un molinillo de viento hecho con billetes de cincuenta mil wones colocado sobre el cadáver de políticos corruptos y jueces indulgentes que conceden absoluciones.
Mientras estos asesinatos en serie remueven el país, la policía descubre que el asesino firma con el nombre de Don Quijote, el mítico personaje de la novela de Cervantes.
Un grupo de investigadores se lanzan a seguir las pistas escondidas en la obra para descifrarlas a contrarreloj de la marcha homicida de nuestro antihéroe Don Quijote, quien no cesa de castigar el abuso despiadado de poder.
Se me escapó un gemido y abrí el libro. En la primera página había algo escrito con letra muy familiar.
¡Vamos!
Para Jin-sol, Don Quijote
De Ban Tae-su
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Una antigua promesa
El director de cine tenía mucha labia, porque bromeó cuando le preguntamos por el fracaso de su anterior película.
Ahí, en riguroso directo, diciendo que el rodaje había sido todo un despropósito y que él lo había orquestado.
Puede que fuese debido a la confianza que tenía en su nueva película, que ya contaba con una buena recepción en el preestreno.
Con ese nivel de determinación seguro que estaba convencido de poder volver a hacer una película que requería millones de inversión a pesar de haberla pifiado antes.
Se marchó después de desearle éxito con su nueva película y pasé a hacer un avance del siguiente vídeo.
–Para la próxima semana hablaremos de un libro que acaba de publicarse.
Es una novela inmersiva de suspense y misterio que me acaba de llegar esta misma mañana y que me he leído en tres horas.
Al pensar en este género, seguro que os vienen a la cabeza autores japoneses y del norte de Europa, pero no es el caso.
Es un autor coreano. De hecho, como lectora tengo una conexión especial con esta obra y me ha costado evaluarla desde la objetividad.
Me da la sensación de que a muchos os va a pasar lo mismo.
Después de comentar aquello leí algunos comentarios que estaban dejando al instante. Algunos predecían el libro y el autor, e incluso otros decían que ya lo habían leído. Así que me adelanté y seguí hablando:
–Hace cuatro años volamos a España. Los miembros del Club de La Mancha y todos vosotros conocimos a un montón de don Quijotes y Cervantes en Alcalá de Henares, en Madrid y hasta en Sevilla.
Todo gracias a vuestro apoyo. Por último, en Sevilla, frente a la prisión donde Cervantes escribió El Quijote , nació la promesa de una novela.
Como después de eso llegó la pandemia no nos hemos visto mucho.
La vida es muy dura y todos hemos acabado agotados de la pandemia porque nos ha hecho descuidarnos a nosotros mismos, y también nos olvidamos un poco del señor Don.
Pero él ha cumplido la promesa que nos hizo a nosotros y a Cervantes.
Así que el próximo vídeo será junto a Ban Tae-su, autor de la novela Los asesinatos de Don Quijote .
Exacto. Es un autor cuyo nombre no os sonará pero que conocéis muy bien.
La semana que viene vamos a redecorar el estudio e invitaremos a diez Amigos como público especial.
¡Daejeon no está tan lejos! ¡Venid a ver el programa y a comprar un pan riquísimo! Decidme por comentarios.
Cuando acabé el directo, Min me estaba mirando boquiabierto por haber presenciado otra de mis decisiones impulsivas.
Le preocupaba qué ocurriría si no lográbamos contactar con el señor Don, pero le prometí que lo lograría como fuera.
Conseguiríamos transformar la primera planta en un videoclub, grabaríamos allí con público y tendríamos invitados especiales.
–Quiero que vuelva a ver el videoclub una última vez.
Por suerte, Min estuvo de acuerdo.
Me quedaba una ardua tarea por delante. Primero le rogué a Sang-eun que me permitiera transformar el local para el evento y le pedí a Min que subiese toda la utilería del estudio.
Por su parte, el escritor Ban Tae-su me estaba sacando de quicio al no responder ninguna de mis llamadas ni mensajes, y Han-bin, que casualmente era su hijo, lo remató diciendo que no sabía nada al respecto y que lo mejor sería grabar en Barataria mientras lo buscábamos.
Menos mal que tenía aliados como Se-rom, que por fin había accedido a venir.
De hecho, propuso que todo el Club de La Mancha se juntase por fin para aquella fiesta, tras tanto tiempo.
Han-bin no tenía intención de acudir. Mucho menos lo haría Seong-min después de haber vendido el edificio.
Dae-jun también lo tenía complicado por el restaurante, y, como comprendía perfectamente lo duro que había sido para él la época de pandemia, le dije que no pasaba nada, que sería suficiente con estar nosotras y el señor Don.
La novela Los asesinatos de Don Quijote siguió ascendiendo en las listas de librerías, por el boca oreja y por publicidad en televisión.
Volví a leer la presentación del autor.
Ban Tae-su
Pasó largos años de su vida inmerso en El Quijote y ha escrito numerosos guiones, aunque ninguno haya sido llevado al cine. Los asesinatos de Don Quijote es su primera novela.
¿Podía una introducción tan breve resumir su vida? Porque no incluía la historia del charlatán y entrometido dueño del videoclub Don Quijote. Me hubiera gustado llenar ese hueco, pero seguía sin contestar al teléfono. Hasta le pregunté a la editorial, pero me dijeron que tampoco daban con él.
Ya habían pasado años desde que estuve en su busca y no podía seguir buscándolo más. Tenía que venir él por su cuenta. Quizá por eso, ahora que buscaba a Don Quijote, se me ocurrió llamarla.
–Hola, Jin-sol. ¿Qué tal estás?
–Bien, ¿y usted? Ah, hace cuatro años desde que nos vimos en Tongyeong.
–Cierto. Pero siempre veo los vídeos de tu canal.
–Gracias por su comentario en el vídeo de La última aven tura del Club de La Mancha . Se lo enseñé al señor Don y se puso muy contento.
–Me encantó. Cuando apoya la cabeza en la pared de ese edificio… Increíble.
–Gracias. ¿Ha visto el vídeo de ayer?
–Sí. Pedí el libro y me acaba de llegar. Pienso leerlo ahora mismo.
–Se lee de una sentada. Hay muertes, giros inesperados, el culpable cambia… Bueno, no le quiero destripar la historia. El caso es que la he llamado porque me gustaría invitarla al programa especial de la semana que viene.
Silencio.
–Me encantaría que viniera, nos daría una alegría.
–Una alegría… Lo dudo mucho.
–Por fin ha debutado como escritor. Prometieron felicitarse mutuamente si todo iba bien, y ese día podría ser la semana que viene. No puede faltar.
–¿Cómo está? No me imagino cómo se sentirá al haber cumplido un sueño después de tantos años.
–No logro contactar con él. Tendrá que preguntárselo ese día.
–¿Eh? Bueno… ¿Y si no puede venir ese día?
–O sea, que si él viene… ¿usted también vendrá?
–Eh…
–Confíe en mí. Yo me encargo de reunirlos a todos, a usted, a él y al resto de los Amigos.
Seung-ah se quedó en silencio un momento y luego comentó que se lo pensaría mientras leía el libro. Entonces me daría una respuesta.
Luego llamé a su otro amigo, el compañero de la universidad, quien había estado muy preocupado por él y me había pedido que le diese un mensaje en su momento.
El señor Kwon me contó que le había enviado el libro a la oficina y ya estaba enganchado leyéndolo. Cuando le pregunté si habían estado en contacto, recibí una carcajada escéptica por toda respuesta. Al parecer le había enviado un mensaje de agradecimiento por el libro y no le había respondido.
Le conté lo de la charla sobre el libro en Daejeon, ya que él no veía YouTube, y estuvo más que dispuesto a dejarlo todo por asistir. Hasta me pidió que le escribiese un mensaje a su amigo diciéndole que él iba a ir y que esperaba verle.
Al director de la academia y el productor ni siquiera los llamé porque no eran amigos.
Al día siguiente, recibí un mensaje de Seung-ah confirmando su asistencia, inspirada por la gran novela que acababa de leer. Quedé impresionada una vez más por su genialidad. ¿Llegaría algún día a ser como ella? Probablemente, no. Porque yo soy Don Quijote, y lo seguiré siendo.
Le envié un mensaje al señor Don como la última misiva informativa.
En diez días, el videoclub Don Quijote dejará de estar en Seonhwa-dong. Si no acude al programa ese día, no volveremos a vernos allí todos.
49
Reencuentro
Tres días antes del programa me llamó. Así, como si nada, después de haber estado ignorando mis llamadas y mensajes.
–¿Dónde se ha metido?
–En Málaga.
–¿Mokpo? ¿Por qué?
–No sé. Discutí con Han-bin, y hasta mi nuera, que suele estar de acuerdo conmigo, se puso de su parte esta vez. Me fui en un arranque de ira y cogí un barco hasta Jindo y de allí a Mokpo. Se está tan bien allí que me quedé escribiendo en una habitación.
–¿Sigue en Mokpo?
–No, ahora estoy… en Sevilla.
–Pero si odia Seúl.
–No lo odio. Siempre hay atasco con tanto coche y el aire está fatal, eso sí. Es inhumano. Pero ¿sabes qué? Ha salido mi libro y quería verlo en la librería más importante de Seúl antes de morir.
–¿Cómo va a morir un escritor novel que acaba de publicar su primer libro? ¿Lo ha visto en la librería?
–Estoy en ella ahora mismo. Todavía no lo han puesto en las estanterías porque están reponiendo. No me atrevo a mirar en la sección de más vendidos; si ahí hay libros que llevan treinta o cuarenta reimpresiones.
–¡Le falta promoción! ¿Cómo se le ocurre publicar un libro y desaparecer? Debería pasarse por la editorial, ya que está allí; seguro que lo ayudan a promocionarlo.
–Me da vergüenza. ¿Por qué te crees que he publicado con seudónimo? Qué bochorno ir de escritor por la vida…