Parte 2. En busca de Don Quijote #15
–Como ya he dicho, el tiempo es mi bien más preciado.
Me llevaría días explicar todo lo que pasó entre él y yo.
No lo entenderíais si me limito a narrar hechos.
Ahora la gente quiere un resumen de las cosas para todo.
Tres líneas. ¿Creéis que cualquier evento con su causa y efecto puede resumirse en tres líneas?
¿Así de simple funciona el mundo? Pues no.
Seok llamó por teléfono para pedir a alguien que trajera el contrato. Al poco, una mujer muy elegante lo dejó sobre la mesa y desapareció. Él sacó ambos contratos y nos los puso delante.
Uno estaba escrito a mano en un folio A4 amarillento, y el otro estaba impreso con letra pequeña y apretada. El primero se titulaba «Contrato de guion», y el segundo era un acuerdo de cesión de derechos de autor para la adaptación cinematográfica de El tribunal de la ira .
–Esta… es la letra de mi padre –murmuró Han-bin mirando el folio descolorido.
Yo me quedé de piedra al leer el contenido escrito con la misma letra de los cuadernos de El Quijote .
Yeong-su Jang ha escrito el guion de El tribunal de la ira , que Myung-hwan Seok producirá como película. Este contrato se basa en la confianza mutua y no tiene restricciones financieras ni temporales. La única responsabilidad mutua es hacer el mejor trabajo posible.
14.04.2002
En la parte inferior de la página estaban las huellas dactilares de ambos.
El otro documento estaba repleto de cláusulas complejas y subdivisiones con terminología especializada, y para mí fue lo mismo que leer un texto en alemán.
Al final, tuve que conformarme con revisar la fecha y las firmas en la última página.
El contrato estaba fechado en abril de 2012 y acababa con el sello de Firestone Studio y la huella dactilar del señor Don.
–Como no tenemos mucho tiempo, lo explicaré en los tres pasos que tanto gustan a los jóvenes de hoy en día.
Primero: es evidente que ambos contratos han sido firmados por voluntad propia.
Segundo: Jang no tiene copia del primer contrato y yo sí, porque él así lo quiso.
Tercero: pasados diez años desde la firma del contrato de El tribunal de la ira , todavía no había sido producida como película, así que actualizamos el contrato considerando una producción para una serie como alternativa.
Es lo correspondiente al segundo contrato. Eso es todo.
Me quedé algo aturdida con el segundo contrato todavía en la mano. No se me ocurrían más preguntas. Entonces, Han-bin me lo quitó para examinarlo atentamente.
–Aquí pone que se pagaría seis millones por episodio y que una cuarta parte de los dieciséis episodios totales correspondía al pago como anticipo. ¿Se le pagaron veinticuatro mi llones a mi padre? ¿Seguro? ¿Por qué solo una cuarta parte? Tendría que ser la mitad.
Vaya. Me había concentrado tanto en la autenticidad del contrato que no había examinado la remuneración, pero Han-bin demostró ser quisquilloso con el tema económico.
–Nunca he hecho un contrato injusto con nadie, ni siquiera con tu padre.
La razón de que sea una cuarta parte es porque los cuatro primeros capítulos están sujetos a la programación y son los que deben escribirse antes de decidir lo demás, por eso el pago está garantizado.
Tenéis que entender que un contrato de este calibre en el año 2012 se consideraba un acuerdo bastante generoso.
–¿Cuál es el estado actual del contrato? ¿Se ha rescindido o sigue vigente?
–Ni una cosa ni la otra. El guionista cumplió con su parte hasta el cuarto capítulo, pero, como no fue emitido, exigió rescindir el contrato.
Le dije que lo haría si devolvía el depósito, tal y como estipula el contrato, pero se negó en redondo.
Para colmo, me dejó por un productor que trabajaba para mí en ese proyecto.
¿Os cuento cómo acaba el tema? Pues si lo veis, decidle que o devuelve el anticipo o no podrá utilizar ningún contenido relacionado con El tribunal de la ira .
–Si no le importa, agradecería que nos diera la información de contacto de ese productor.
–Ni que fuera yo una compañía telefónica. Aunque lo supiera, tampoco os lo daría.
La respuesta contundente de Seok me dejó sin palabras.
–¿Os puedo hacer una pregunta? Decidme, ¿para qué estáis buscando a ese tipo que va de don Quijote?
–Es mi padre.
–¿Y por qué justo ahora? Viendo que desconocías los detalles del contrato, no creo que os llevéis muy bien, ¿no? ¿Que era el dueño de un videoclub de barrio? ¿Qué clase de cine vais a hacer ahí?
Me mordí el labio y no dije nada. Él continuó bastante satisfecho consigo mismo:
–Si la razón y el propósito no están claros, seguro que todo es por dinero. No pasa nada por contar experiencias en YouTube, pero que sea sin mentiras. No voy a permitir que nadie invente cosas sobre mí. Así que suerte buscando a vuestro amigo quijotesco.
Seok se levantó y yo hice lo mismo.
–¡Espere!
Se giró arqueando las cejas con fastidio.
–¿Qué pasó con el guion? ¿Por qué no se pudo hacer la película en diez años? La adaptación a drama tampoco funcionó… Dígame una cosa: ¿cómo era el guion que él escribió? ¿De verdad era tan malo?
Aquello me salió del corazón.
Seok se detuvo ante la abrupta pregunta, luego chasqueó la lengua y me miró con lástima.
–No me apetece hablar de eso, pero os diré una cosa: un buen guion no hace una película. ¿Gana uno dinero solo por ser honesto? ¿Recibe bendiciones por ser amable? Así son las cosas.
Dicho esto, salió de la sala de reuniones.
Han-bin y yo nos quedamos atónitos, nos acabamos el café y respiramos hondo al fin. Era obvio que teníamos que irnos cuanto antes.
29
Un viaje interminable
Nos marchamos de Sangam como fugitivos y fuimos hasta la estación de Seúl en el coche de Han-bin. Después de decirle que pasaría un tiempo a solas investigando sobre el paradero de su padre, me subí al KTX.
Durante el trayecto me puse a organizar en el iPad todo lo que Seok nos había contado.
No iba a ser una entrevista muy larga, pero ofrecería una visión clara de las dificultades a las que el señor Don se había enfrentado para lograr establecerse en la industria cinematográfica, y lo frustrante que había sido.
Había pasado diez años escribiendo y reescribiendo el mismo guion, para luego tener que firmar un contrato para convertirlo en una serie que no había llegado a emitirse y que le pidieran que devolviese la mitad del depósito.
Me costaba imaginar lo mucho que debió de haber sufrido.
¿La imagen que recordaba de él en 2003, escribiendo en una esquina del videoclub, sería todavía la de un hombre con esperanza?
Ya en el estudio, redacté el guion y grabé el vídeo de inmediato.
Tras resumir la entrevista con Seok, comenté con amargura que todo apuntaba a que finalmente se había rendido con el mundo del cine.
Expliqué que la tarea de mayor urgencia para llegar al final del asunto era encontrar al productor que se había ido con él.
Acabé pidiendo a mis suscriptores que esperasen con ganas el siguiente vídeo de Sancho Panza.
A pesar de lo que había dicho, lo cierto era que no sabía si llegaría a encontrarle, con toda la información que me faltaba. Suspiré, exhausta, y no me quedó más remedio que echarme a dormir, todavía presa de la frustración.
Al día siguiente, leer los comentarios del vídeo me subió un poco los ánimos. Los suscriptores escribían mensajes de ánimo, empatizando conmigo y comprendiendo la historia del señor Don.
¡Ánimo, Sancho! Confío en que el señor Don no ha dejado de soñar y está por ahí escribiendo una obra maestra.
Si el señor Don llega a escribir una película, la veré en el cine diez veces si hace falta. Tenemos mucho que aprender de alguien como él.
¿Productora F? ¿Cotiza en bolsa? ¿Cuál es su obra representativa? No me gusta el director.
Creo que ya sé cuál es… ¿Piedra ardiente? Jaja.
¿Firestone? Dicen que son unos prepotentes…
He buscado al director y me ha salido su cara. La primera impresión lo dice todo. Un guionista que conozco se fue de allí. Dice que no usan contratos estándar, y que los suyos están llenos de cláusulas abusivas.
Pero, entonces…, ¿ El tribunal de la ira va a tener serie o no? Quiero verlo…
Parece que la empresa se ha quedado con los derechos de autor, así que lo dudo.
Si la obra original es del guionista, ¿por qué los derechos se los queda la empresa?
Por eso en Corea cuesta ganarse la vida escribiendo.
¿Eres escritor?
Soy un perdedor.
Si tan mal está la cosa, ¿por qué aspiras a ello?
Yo lo dejaría. Es un mundo cruel y sucio.
¡Dejaos de tonterías y pensad en cómo ayudar a Sancho!
¿Por qué no da una recompensa a quien ayude a encontrar al señor Don?
Lloraré si veo a Sancho y al señor Don juntos en el estudio.
Tardé en darme cuenta de que tenía los ojos empañados en lágrimas de ver a tantos suscriptores intentando ayudar en la búsqueda y criticando a Seok. Seguí leyendo los más de cien comentarios de mis Amigos con lágrimas corriéndome por las mejillas.
Mientras los iba respondiendo uno a uno agradecida, Han-bin me llamó.
–Oye, que hoy vuelvo a ver a Seok.
–¿Eh? ¿Por lo del productor?
–¿Productor? Olvida eso. Voy a por lo útil de verdad.
–¿El qué?
–Pues que tengo que convencerle. Mi padre dejó a medias un trabajo con él y quiero terminarlo yo.
–¿Cómo dices?
–Mi padre ya tenía parte de un guion escrito, ¿no? Pues, si lo acabo yo, me convertiré en guionista. He estado investigando y los guionistas de series dramáticas están muy bien pagados en la industria. ¿Conoces a la escritora Eun-hee Kim, la de Goblin y Mr. Sunshine , que ha tenido tanto éxito?
–Te refieres a Eun-suk Kim. La que tú dices es la creadora de Signal y Kingdom .
–¿Ah, sí? Bueno, también son exitazos. El caso es que esa gente gana pasta. Si mi padre lo hacía, yo también puedo hacerlo como hijo suyo. Vamos, le estoy cogiendo terreno.
Era tan absurdo que no me salió ni suspirar.
–¡Cómo vas a ser escritor, tontolaba!