Parte 2. En busca de Don Quijote #2
–La última vez que lo vi estaba teniendo problemas en la academia por un conflicto con el director o algo así.
Mirad, después de pasarse los veinte luchando contra la dictadura, llegó a la academia y el director se daba aires de dictador.
Se enfadó muchísimo y yo intenté aplacarlo recordándole que era padre, un cabeza de familia, y tenía que hacer de tripas corazón y aguantar.
–¿Dejó de tener noticias suyas después de eso?
–Hablamos por teléfono un par de veces. Años más tarde me contó que trabajaba en una editorial y me pidió la dirección para mandarme su libro.
Anoté aquello rápidamente y volví a mirarlo.
–¿Qué libro era? ¿Podría decirnos la editorial?
–La verdad es que no estaba pasando por un buen momento y no tenía tiempo para leer nada, así que lo rechacé. Apenas recuerdo su nombre, como para acordarme del título.
–¿Podría preguntarle… por qué lo estaba pasando mal?
–Había decidido no volver a presentarme al examen de abogado después de tanto tiempo intentándolo. Me pasé varios años trabajando en diferentes cosas y al final conseguí un puesto en el distrito judicial de Seocho-dong como jefe de esta oficina.
–¿Y volvió a ponerse en contacto con él después de conseguir el puesto?
–Una vez. Lo quería invitar a tomar algo con mi primer sueldo, pero dijo que sería complicado. Me contó su situación brevemente y esa fue la última vez que hablamos.
Empecé a maquinar en mi cabeza. Sabía que no era de los que se negaban a celebrar el éxito de un amigo, por lo que deb ía de ser un momento realmente difícil para él. Puede que se tratase de la época del divorcio, pero no pregunté al respecto porque podía resultar doloroso para Han-bin.
–¿Fue en el 99, cuando se divorció de mamá? Tengo entendido que lo pasó muy mal.
Pues ea, así como si nada.
El señor Kwon asintió con severidad y desvió la mirada un instante, pero luego volvió a mirarnos.
–A través del teléfono ya notaba lo mal que lo estaba pasando.
Quería ir a verle, pero me convenció de que no lo hiciera.
Yo no supe qué decir para ayudarlo y estaba frustrado por ello, pero él solo me pidió que recordase una cosa: que se convertiría en director de cine y haría películas que revolucionasen el mundo.
Pensaba que solo mostrando la realidad en las películas podríamos reconstruir las ruinas del mundo en el que vivimos.
Asentí en silencio.
–¿Sabes lo que me sorprendió más de tu canal?
–¿Qué?
–Que lo llames Don Quijote, porque es un nombre perfecto para él. No sé por qué no se me ocurrió a mí en su momento. Se me adelantaron.
–Cuando le pregunté por qué se llamaba así el videoclub, me contó que alguien le llamó Don Quijote una vez. Fue por eso.
–Pues ese no fui yo. Alguien debió de comprenderle mucho mejor.
–¿Podría ser…?
Me giré hacia Han-bin y él negó rápidamente con la cabeza.
–Te digo yo que mi madre no fue. No usa metáforas ni esas cosas. Ella es más directa.
–¿Qué decía tu madre de él? –preguntó el señor Kwon con curiosidad.
Yo también lo miré curiosa. Han-bin pareció dudar de que fuera correcto decir aquello, pero al final respondió:
–Que estaba chiflado.
Quizá la clave de la entrevista fue justo esa palabra: «chiflado».
Y la opinión sincera de alguien cercano a él.
Gracias al señor Kwon nos enteramos de los conflictos debidos al activismo estudiantil, y los que tuvo con el director de la academia después, y que al final Don se había centrado en la industria editorial y cinematográfica.
Sin embargo, no obtuvimos ningún dato sobre el paradero actual ni contacto de otro conocido.
Al despedirme, el señor Kwon me detuvo y encendí la cámara por instinto.
–Encuéntralo –me dijo como si nada.
–Lo encontraré.
Después de una pausa, vi por primera vez el atisbo de una tímida sonrisa.
–Si lo ves, dile que un amigo quiere verle.
18
Un nuevo programa
¡Hola! ¿Qué tal, amigos? Hoy, en el episodio 72, comenzamos con la sección «En busca de Don Quijote».
Aquí Sancho os da la bienvenida. Acabo de volver de Seúl, después de medio año sin pisar la ciudad, ya que para encontrar al señor Don habrá que recorrer el país entero, y nada mejor que empezar por la capital.
La semana pasada obtuve información de Han-bin, autoproclamado caballero Won-bin.
Tenía el contacto de un antiguo amigo de su padre, que actualmente trabaja en un bufete de abogados, y concertamos una cita con él.
Parecía una persona fiable, y amigo del señor Don desde que estudiaron en la Facultad de Derecho en la Universidad de Sogang.
El caso es que le escribimos para concertar una entrevista.
El problema fue que Han-bin volvió a llegar tarde.
Se había empeñado en recogerme, pero va y llega diez minutos pasada la hora.
Encima se presenta en un coche de alquiler de marca extranjera y me pide que lo grabe para fardar en YouTube.
Le hice una foto rápida cuando bajamos. Aquí lo tenéis, Han-bin en todo su esplendor, con unas Ferragamo falsas presumiendo de cochazo alquilado.
Os preguntaréis por qué hace un corazón con los dedos.
Lo siento mucho. De verdad necesito confiar en él para este largo viaje en busca del señor Don. Igual que necesito vuestro apoyo.
Bueno, ahora estáis viendo el majestuoso distrito judicial de Seocho-dong.
¿Cuántos bufetes de abogados habrá en estos edificios?
Al entrar bajé la cámara porque me dio la sensación de que me iban a detener por violación de privacidad.
No es que fuera una cámara oculta ni nada, solo estaba de los nervios.
Ahora nos veis entrando en la oficina y conociendo al señor Kwon.
Me pidió que no le grabase la cara durante la hora aproximada que pasamos escuchándolo hablar del pasado del señor Don.
Lo que vais a escuchar ahora es una versión abreviada.
Mientras lo escucháis, imagináoslo a él o a alguien que conozcáis y se le parezca.
¿Qué os ha parecido? La voz serena y amable del señor Kwon tiene algo adictivo.
De aquí sacamos varias cosas importantes.
Primero, que el señor Don es de Chuncheon, de la provincia de Gangwon, y que estudió Derecho en la Universidad de Sogang.
Lo segundo es que, como ya sospechábamos, estuvo en la cárcel por activismo estudiantil.
En el vídeo no sale, pero pregunté por qué el señor Don dedicaba tanto tiempo al activismo en vez de estudiar.
La respuesta fue que, en aquella época, la verdadera libertad solo se lograba luchando, y que él luchó por ella más que nadie.
Bueno, me he puesto a investigar un poco sobre la dictadura de los ochenta.
Al parecer era bastante común que la policía te parase por la calle de camino a clase para interrogarte, o incluso registrarte la mochila.
Si te negabas, ibas a comisaría. Imaginaos qué horror que te obliguen a enseñar tus productos de higiene íntima.
Además, había policías apostados en las escuelas para vigilar a los estudiantes, y los soldados podían llegar a cancelar clases o cerrar escuelas enteras.
¿De verdad todo era por la insurrección de los estudiantes que protestab an?
¿O era porque la gente como el señor Don luchaba por una sociedad en la que militares y policías no irrumpieran en las universidades, una sociedad donde se protegieran los derechos humanos y educativos?
Con los resultados de la entrevista, Han-bin y yo decidimos buscar conocidos de la academia, la editorial y la industria cinematográfica donde el señor Don había trabajado.
Tras una ardua búsqueda hemos dado con la exitosa academia en Daechi-dong, fundada por antiguos estudiantes activistas y con la biografía del director: Daechi-dong Blues .
Ya, un título un poco cursi, pero así es.
Igual que la portada. Lo siguiente que haremos será recopilar información con este libro.
Estaría genial que hubiese alguna anécdota relacionada con el señor Don, y, aunque no la haya, seguro que sacamos algo en claro.
Han-bin ha decidido investigar la editorial donde trabajó su padre. El señor Kwon no llegó a recibir ningún libro, pero su madre debe de saber algo al respecto. Solo espero que lleguen al nombre de la editorial con una conversación amistosa.
Personalmente, me gustaría investigar la trayectoria del señor Don en la industria del cine.
Por algo debió de venir a montar un videoclub en Daejeon, donde no conocía a nadie.
Mientras trabajaba en el videoclub, a veces iba a Seúl a visitar estudios de cine.
Me parece que debemos seguir la pista por ahí.
Aquí termina el programa de hoy, «En busca de Don Quijote». Amigos, encontraremos juntos al señor Don. Volveré con más información. Gracias por estar aquí hoy. ¡Suscribíos, dadle a «me gusta» y activad las notificaciones! ¡Venga! ¡Gracias y hasta luego!
19
Sueño de día
Daechi-dong Blues era la autobiografía del director Seong-sik Bae, conocido como el rey del distrito académico de Daechi-dong, y constaba de cuatro capítulos.
En el primero narraba la historia de su infancia retratándose como el hijo mayor de una familia pobre de provincias que tenía la reputación de ser el cerebrito del barrio y acabó labrándose un camino para estudiar en una universidad de prestigio.
En el segundo capítulo contaba la época que pasó en Seúl, donde se volcó por completo en sus estudios hasta que tuvo que hacer frente a la opresión y la dictadura con la fuerza de su juventud y pasó a formar parte del movimiento estudiantil.