El Club Barba Azul #46
Revisé cuatro volúmenes que no me dijeron nada: apuntes de construcción de algunas máquinas para el tumbe, el rezagado o el acarreo.
Clasificación mineralógica de los mármoles extraídos, propuestas de limpieza y separación de estos.
La sorpresa llegó con el quinto volumen.
Después de cinco hojas que parecían ser más de lo mismo, encontré una serie de informes más honestos.
Estoy segura de que aquellos papeles estaban ahí por error.
Eran copias al carbón, no eran originales.
Incluso algunas de ellas no estaban sujetas al volumen: eran hojas volantes aprisionadas entre las otras.
Las mayores ganancias de la Compañía no se centraban en el mármol. Habían encontrado un nuevo giro que les redituaba tanto dinero que la mina terminó por ser solo una fachada. Y con una fachada así de costosa, me podía imaginar el dinero que producía la otra actividad.
Después de revisarlo rápidamente y estar segura de que en esas páginas estaba lo que buscaba, comencé a leer el informe con más detalle.
INFORME DE LA COMPAÑÍA LEMONTRIP. PRIMERA FASE. P ROYECTO B.A.
Informa las aplicaciones y resultados de los procedimientos sugeridos por N.
C. L. para la conversión de los niños de Tepeaca en producto, para mantener la calidad y el amplio margen de ganancia.
El contenido debe ser transmitido a los equipos que se están formando para hacer funcionar las filiales en otras latitudes.
Estas páginas son una guía introductoria para los nuevos involucrados (especialmente el personal religioso).
N. C. L. sugirió que el equipo encargado de llevar a cabo el arranque fuera conformado por religiosas.
Resultan más cercanas para las familias rurales de Tepeaca, mucho más que los médicos, y atomizan en su persona el respeto y la veneración, lo mismo que el temor por ser representantes de Dios.
Así, la unidad está conformada por 12 hermanas de la orden Santa Juana de Arco que además tienen la ventaja de relacionarse con la diócesis de Zapopan, donde se realiza la segunda parte del procedimiento.
El morboso placer que aparece cuando una sospecha se confirma.
Por más mala que sea la noticia, cuando se convierte en certeza, aparece la malsana satisfacción de que se tenía razón.
Pensé que había tenido razón en pensar que Andrea era una persona sin escrúpulos.
Que ocultaba demasiado. Pensé más en ella que en toda la Compañía.
Era una venganza personal. No me pareció fortuito el vínculo: las recomendaciones del doctor Campuzano para mi primer y segundo trabajo estuvieron dirigidas a un mismo círculo, y ese universo tenía más conexiones que las aceptadas públicamente. Seguí la lectura.
La exploración también la realizan las 12 hermanas.
Se buscan sobre todo varones. Son más fáciles de extraer de sus familias y, en un principio, fue el sexo que más se pedía.
Los varones pueden ser utilizados tanto para tareas físicas demandantes como para actividades en la intimidad.
Pero hay que tener en cuenta que, en las últimas solicitudes, las mujeres también comienzan a tener demanda.
Se aprecia la docilidad y resultan más hábiles en trabajos delicados.
Cada niño debe tener una sola mentora. Ella elige y se vuelve la responsable. El compromiso ahorra dinero porque las elecciones no se realizan a la ligera. Las hermanas deben poner en práctica los meses de estudio y entrenamiento en Jalisco.
Los rasgos que se buscan: niños sensibles que no estén maleados por el entorno rústico y agresivo en el que viven.
Es importante que la violencia los haya tocado muy poco.
Que entiendan que la intimidación será administrada como parte de un sistema de castigo.
La inteligencia del niño debe ser alta. Se ha discutido mucho sobre esta característica.
Sabemos que los niños más perspicaces pueden ocasionar problemas, intentos de escape, falta de sumisión.
Por lo mismo, el temor a la violencia gestionada siempre debe ser mayor que la inteligencia del individuo.
Los niños menos brillantes, por más temor y violencia que se les suministre, no logran los estándares que buscamos.
Viven embrutecidos. No se les puede pedir lo que la naturaleza no les dio.
El proceso de reclutamiento se realiza en los caseríos más alejados de Tepeaca, San Mateo Parra, Guadalupe Calderón y San Hipólito Xochiltenango.
Calculamos que en esa zona se despliega un aproximado de 400 familias.
Se deben buscar aquellas que tengan hijos en la edad correcta: de tres a seis años, nunca más grandes porque con toda seguridad y salvo afortunadas excepciones, ya están maleados por el entorno.
Tampoco menores porque no aguantan el entrenamiento.
En el primer caso sería una pérdida de dinero, y en el segundo nos podemos enfrentar a la pérdida del sujeto.
Usamos el mismo sistema de los cristeros pero enfocados al negocio.
Las hermanas visitaron los primeros caseríos, ayudaron con comida y ropa a las familias.
Lo hicieron varias veces. Un par de semanas después comenzaron las inspecciones a los hogares.
Se analizó el potencial de negocio en cada familia.
Niños en el rango de edad adecuado, que ayuden a las labores domésticas y de campo, que muestren cierta timidez y un mayor apego a la madre que al padre, en caso de que ambos estén aún en el hogar.
Que la familia se encuentre en las condiciones ideales para aceptar el trato: una cantidad por el sujeto, y una cantidad mensual durante dos años.
Esto hace más atractivo el negocio y permite mantener en silencio a las familias.
La cantidad ofrecida depende del nivel socioeconómico de la familia.
Al final del presente documento hay un tabulador que ayudará para tomar esta decisión.
En efecto lo había. Una tabla con varias columnas, correspondientes a ciertas características de la familia: construcción de la casa (techo de madera, de lámina, de paja, paredes de piedra, adobe o de tierra, existencia de piso de concreto o tierra apisonada, condiciones de los baños), cantidad de utensilios en la cocina, cantidad de comidas que podían hacer en situaciones normales, telas con las que estaban hechas las ropas, porcentaje de español que sabían, enfermedades crónicas, propensión al alcoholismo, trabajos fijos o esporádicos entre otras cosas.
Lo dicho: ningún archivo, ninguna biblioteca es infalible.
Se pierden folletos y los bibliotecarios descubren el hurto varios meses después.
Aparece un libro que se cree una nueva adquisición cuando en realidad solo estaba mal acomodado.
Hacía poco me familiaricé con el término testigo .
Una foto, un papel escrito a mano, un documento pequeño perdido entre las páginas de algún volumen.
Ahora estaba revisando el testigo más repugnante que pudiera imaginar.
Me costaba creerlo. Era como pedalear una necia bicicleta en lodo humedecido.
Aquello era un proyecto sistematizado para raptar niños.
La ciencia médica, las creencias religiosas y el mundo de los negocios apuntando hacia un solo objetivo. Por desgracia se pondría peor.
La persuasión debe apegarse a principios religiosos.
El catolicismo relaciona el pecado con el comportamiento.
Eso fortalece la culpa y la abnegación. Perfeccionamos dos santos que nos han funcionado de estupenda manera.
Es necesario hablarles a las familias de ellos.
El Santo Niño Jesús Médico y Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan.
El primero como hijo de la segunda. Concebido sin pecado.
Con todas las capacidades para curar los males físicos y del alma.
El Niño Médico no existía hasta que lo creamos nosotros.
Para ello, mandamos hacer una figura de 50 centímetros y pedimos que le confeccionaran varios trajes, incluso un estetoscopio de su tamaño que le cuelga como rosario del cuello.
La idea es simple pero rotunda: después de los religiosos, quienes inspiran mayor veneración a estas gentes son los doctores.
Por ello hemos instruido a nuestro personal médico para que nunca se quiten sus batas, de la misma manera que las religiosas van siempre con su atuendo.
Imponer a toda hora su estatus. Mantener la tensión que se establece entre el respeto y el temor.
Ambos santos construyen un proceso: el Niño pide la rendición terrenal para acercarse a su madre, la Virgen de la Expectación y así curar los padecimientos.
El Niño, como compañero de infortunios, sufrirá con ellos los castigos corporales y psicológicos para llegar a la purificación que otorga la madre.
Para ser aceptados en el reino de los puros.
Las dos figuras deben ser tan reales para el sujeto como los miembros de su propia familia.
El Santo Niño y la Virgen serán su nueva y única familia.
Los niños deben enterarse de esto hasta que las familias hayan aceptado la transacción y se encuentren recluidos en nuestros campos.
Es necesario decirle a la familia que los niños no solo serán curados de sus pecados, sino que se les harán revisiones médicas y tendrán una dieta con carne y leche que, sabemos, para ellos es imposible conseguir.
Dejar claro que la salida de su hijo será para bien de él mismo.
Que después de haberlo educado y alimentado, les daremos trabajo en la ciudad de México.
Para ello, nos han sido muy útiles los maestros rurales que envían desde el gobierno central.
Establecimos un contacto directo que nos permite seleccionar a los maestros más jóvenes con quienes es más sencillo lidiar.