Capítulo 41
—¿Salvarme?
Era el colmo.
—¿Secuestrándome? ¿Poniendo mi vida en peligro?
La voz de la joven resonó en la habitación, donde ya solo quedaban el capitán Dorsey y el padre de Johan.
—Él nunca le habría hecho daño —replicó este.
Zoé ya no sabía qué pensar.
—Salvarme…
Pierre Valmeur sonrió.
—Eso es lo que hizo, ¿no? La liberó.
Era una forma de verlo. Zoé tuvo que admitir que, sin su intervención, quién sabe qué habría pasado.
El hombre que la había secuestrado en la carretera del bosque de las Landas seguramente habría vuelto a por ella después de acabar con Marianne, pero la presencia de Johan le había desbaratado los planes. Se volvió hacia el capitán Dorsey.
—Quiero hablar con él. Sé que está aquí.
—No creo que sea buena idea…
—¿Es sospechoso? —lo interrumpió ella.
El oficial negó con la cabeza.
—No, no tiene nada que ver con los asesinatos. Pero aun así la secuestró y la retuvo contra su voluntad.
—¿Y si le dijera que no fue así?
—Señorita Rossi, no creo que esté usted en condiciones de decidirlo.
—Déjeme hablar con él. Después le diré si presento una denuncia o no.
Didier Dorsey le echó una breve mirada a Pierre Valmeur. Luego se volvió hacia Zoé y anunció, vacilante:
—Antes de darle mi visto bueno, hay algo que debe saber. Se trata de su memoria. Por lo visto, al recuperar los recuerdos de su pasado, el cerebro ha borrado al mismo tiempo los de las últimas cuarenta y ocho horas. Dicho de otro modo: no se acuerda de usted.