El círculo de los violentos (Serie Inspector Alvar 2) 35
83%

35

—Sé que le ha pasado algo —repite Aura una y otra vez frente a Alvar, que trata de calmarla.

Los agentes que la acompañaban la han visto tan nerviosa que no han tenido más remedio que traerla a la comisaría.

—Tranquila, seguro que ha salido a dar una vuelta. ¿No están los niños con Marcos estos días?

—Sí, pero llevo desde esta mañana llamándola y salta el buzón de voz. Te digo que no es propio de Isabel. Quizá se ha venido abajo, no sé… Con todo lo que ha pasado… no me fío. Además…

—¿Además qué? —la apremia el inspector—. ¿Te preocupa que pueda volver a hacerse daño o hay algo más?

Ella vacila antes de responder.

—No te había dicho nada porque ella me lo pidió, pero estaba conociendo a alguien.

—¿Y por qué no podías contármelo? Aura, ¿qué te preocupa?

—Vas a pensar que soy una paranoica —se sincera—.

Ayer me presentó al tío. Ella insistió, así que me tomé un café con ellos.

No es que me diera mala espina, pero me pareció que todo iba muy deprisa.

Lo que pasa es que ella estaba tan contenta, tan animada, que no se me ocurrió decirle nada.

Pero, ahora que lo pienso, había algo en su forma de mirarla…

Y ahora no contesta a mis llamadas. No puedo quitarme de la cabeza que le ha pasado algo.

Por eso he pedido que me trajeran. —Hace una pausa para respirar hondo—.

En fin… seguro que me estoy sugestionando y dentro de un rato me llama diciendo que se ha dejado el móvil en casa.

Alvar siente que el mundo se le viene encima. De repente, las palabras del profesor adquieren un sentido atroz: « También a usted. Y a su familia. Tengo entendido que está a punto de casarse, ¿no es cierto, inspector?».

No hablaba de Aura.

Se refería a Isabel.

Lo único que no entiende es cómo encaja ella en el perfil de Cantó.

—Aura, ¿qué sabes de ese hombre? —pregunta con una urgencia que la alarma aún más—. ¿Desde cuándo lo conoce?

—No sé. Dice que lo conoció en el hospital. ¿Por qué? ¿Crees que puede ser el asesino? —pregunta casi a gritos, con lágrimas en los ojos.

Alvar no responde. Se limita a girar la pantalla del ordenador.

—¿Se parece a este hombre?

Aura mira la fotografía y palidece.

Se lleva la mano a la boca y se derrumba contra el pecho de su prometido.