CANTO XIII #3
Caminaron por la llanura beocia hacia el oeste. Cuando llegaron al cruce donde el camino a Argos se separaba del camino a Delfos, Alcmeón paró la columna. Llamó a Diomedes.
—Diomedes. Llévate la columna a Argos. Yo desvío con Manto a Delfos para entregarla al santuario. Cuando termine, te alcanzo en Argos. Si tardo más de lo previsto, no me esperes: ocúpate del reparto del botín y del informe a Adrasto. Yo llegaré después.
—De acuerdo.
Los dos jefes se dieron la mano. La columna argiva continuó hacia el sur sin Alcmeón.
Alcmeón, con Manto y una pequeña escolta de cinco hombres, tomó el desvío hacia el norte, hacia Delfos.
Era última jornada antes de que el comandante volviera a Argos a cumplir lo que el padre le había hecho prometer veinte años antes.
Llegaron a Delfos en cuatro días. Alcmeón presentó a Manto al sumo sacerdote del santuario.
Hizo el ofrecimiento ritual: la entregaba al servicio del dios Apolo, en calidad de esclava sagrada, en agradecimiento por la victoria oracular concedida a los Epígonos.
Era ofrecimiento generoso. Los sacerdotes lo aceptaron.
Manto pasó el resto de su vida en Delfos.
Iba a tener un hijo —algunos rapsodas dicen que con el propio Apolo, otros que con un sacerdote local—.
El hijo se llamaría Mopso. Iba a ser uno de los grandes adivinos de Asia Menor, vencedor del propio Calcas en el famoso concurso adivinatorio que el Vol.
III de los Cantos restituidos recoge. Pero esto también es ya materia lateral al ciclo tebano.
Cuando Manto se quedó instalada en el santuario, Alcmeón se despidió de ella. Antes de partir, ella le dijo en voz baja, en una pequeña sala lateral del templo, fuera del alcance de los sacerdotes:
—Alcmeón. Una cosa más. Cuando llegues a Argos y cumplas lo que vas a cumplir, recuerda: las Erinias no perdonan.
La isla aluvial del Aqueloo te protegerá unos años, pero las maldiciones largas tienen brazo largo.
Te alcanzarán al final. Acéptalo desde ya.
Es lo que pasa con las promesas pesadas como la tuya: no se cumplen sin coste, no importa cómo se cumplan.
—Lo acepto, Manto.
—Vete.
Alcmeón salió de Delfos aquella misma tarde. Tomó el camino del sur, hacia Argos. Llegaría en una semana.
En la sala lateral de la casa de Erifila, en Argos, el collar y el peplo de Harmonía dormían en su cofre como llevaban diez años haciendo.
Erifila, ajena, esperaba el regreso del hijo de la guerra.
Sabía que Alcmeón iba a volver: el primer mensajero argivo había llegado dos semanas antes con la noticia de la victoria. Sabía que iba a llegar pronto.
Lo que aún no sabía era exactamente para qué.
Pero esa parte, en realidad, también la sabía. Solo había preferido no pensarlo durante diez años. Ahora ya no le quedaba más tiempo para no pensarlo. Alcmeón iba a llegar dentro de pocos días.
NOTAS DE RECONSTRUCCIÓN AL CANTO XIII
§ I — Tebas en los diez años intermedios y la consulta a Manto.
La gobierno de Creonte solo durante los diez años entre las dos expediciones procede de Apolodoro 3.
7.2 y de la tradición trágica. Manto como hija de Tiresias dotada del don adivinatorio procede de Apolodoro 3.
7.4, Pausanias 9.10.3 y 9.33.2, Diodoro 4.
66.5. La evacuación voluntaria de Tebas procede de Apolodoro 3.
7.4 y de Pausanias 9.5.13, que la atribuyen al consejo de Tiresias.
He transferido el consejo a Manto porque Tiresias muere durante o después de la evacuación según la versión seguida.
§ II — La evacuación. La evacuación masiva al norte hacia Tesalia procede de Apolodoro 3.
7.4 y Pausanias 9.5.13. El santuario de Apolo Tegireo como destino procede de Pausanias 9.
33.2 y Plutarco Pelópidas 16. La decisión de Manto de quedarse con el padre es construcción narrativa coherente con la lógica del personaje.
§ III — La rendición sin combate y las cuatro condiciones.
La ciudad vacía cuando llegan los Epígonos es coherente con la versión cíclica.
La rendición de Manto y las condiciones son construcción narrativa.
Apolodoro 3.7.4 menciona simplemente que Manto fue capturada y enviada a Delfos como esclava sagrada por orden de Alcmeón en cumplimiento de un voto que los Epígonos habían hecho antes de la expedición.
§ IV — La muerte de Tiresias. La muerte de Tiresias por edad sigue una de las dos tradiciones principales.
La versión alternativa de la muerte en la fuente Tilfusa por agua helada procede de Apolodoro 3.
7.3, Pausanias 9.33.1 y Estrabón 9.2.27.
He preferido la versión doméstica por coherencia con la decisión filial de Manto, pero menciono la alternativa en el cuerpo del texto.
§ V — Egialeo y Laodamante. La única baja argiva importante: Egialeo, hijo de Adrasto, matado por Laodamante hijo de Eteocles procede de Apolodoro 3.
7.3, Pausanias 9.5.13, Heródoto V.61. El paralelo simbólico entre la primera y la segunda expedición (Adrasto pierde compañeros pero no hijo en la primera; pierde el hijo único en la segunda) es lectura interpretativa coherente con las fuentes.
§ VI — Manto, Alcmeón y la visión profética.
La conversación entre Alcmeón y Manto sobre el matricidio futuro es construcción narrativa que aprovecha el don del personaje para condensar el arco del Canto XIV.
La cuarta condición sobre Delfos en lugar de Argos procede de Apolodoro 3.
7.4: «los Epígonos eligieron a Manto como ofrenda a Apolo y la enviaron a Delfos».
§ VII — La salida y la prefiguración de Tersandro en Troya.
Tersandro como nuevo rey de Tebas tras la victoria de los Epígonos procede de Apolodoro 3.
7.2, Pausanias 9.5.14. La muerte futura de Tersandro en Misia durante la primera expedición errada aquea procede de Apolodoro Epítome 3.
17 y enlaza estructuralmente con el Vol.
I del proyecto troyano. Mopso hijo de Manto y futuro adivino de Asia Menor procede de Estrabón 14.
5.16, Apolodoro Epítome 6.2-4, y es el adivino que vence a Calcas en el episodio del concurso adivinatorio del Vol.
III troyano. Las conexiones intertextuales con la trilogía troyana se subrayan deliberadamente para que el lector de los dos proyectos perciba el continuum del Egeo arcaico.