El ciclo tebano: La caída de la casa de Layo PARTE III
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PARTE III

Los Epígonos

SObrE LOS EPÍGONOS

Son dos cantos. El duodécimo narra los diez años intermedios, el crecimiento de los hijos, la nueva consulta al oráculo de Delfos, la segunda transacción con Erifila —esta vez el peplo de Harmonía como soborno, ofrecido por Tersandro hijo de Polinices— y el segundo juramento de Alcmeón antes de partir: cumplirá la promesa hecha al padre Anfiarao diez años antes.

El decimotercero narra la marcha breve sobre Tebas, la batalla en la llanura, la única baja argiva importante (Egialeo, hijo de Adrasto), la profecía final de Tiresias dentro de la ciudad y la fuga tebana, el saqueo y la entrega de Manto, hija del adivino, como esclava sagrada al santuario de Delfos.

El tono de esta parte es deliberadamente más comprimido que el de las anteriores.

Los Epígonos era poema más sumario en la tradición arcaica —menos episodios memorables, menos personajes complejos—.

La caída de Tebas se cuenta con la limpieza que las segundas guerras tienen en la épica griega: el material moral ya estaba todo en la primera expedición; esta solo cumple.

Pero del propio cumplimiento sale el material de la Alcmeónida que cerrará el volumen.