El ciclo tebano: La caída de la casa de Layo CANTO X #3
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CANTO X #3

Cuando se cerró, no quedó marca visible.

Solo un pequeño promontorio de tierra que las generaciones posteriores señalarían como tumba de Anfiarao.

Pausanias aún la mostraba a los viajeros en el siglo II d.C.

Era cierre digno: el adivino había sido tragado por la tierra entero, sin que las armas humanas lo tocaran.

Era el quinto de los siete.

Quedaba solo el sexto y el séptimo: Adrasto, todavía vivo en la puerta Pretis; y Polinices, todavía vivo en la séptima puerta, esperando el momento del duelo con el hermano.

VII

Adrasto, en la puerta Pretis, recibió la noticia de las cuatro muertes a media tarde.

Le llegaron los mensajeros uno tras otro: Tideo había caído en la Crénides, Capaneo en la Electra, Hipomedonte en la Ogigia, Partenopeo en la Neis, y el cuerpo de Anfiarao había sido tragado por la tierra en el campo al norte de la Homoloíades.

Cinco de los siete jefes habían muerto antes del mediodía. Los argivos estaban perdiendo la batalla en todos los frentes.

Adrasto entendió. Era el momento en que el cumplimiento del presagio de Anfiarao se completaba.

Solo Adrasto iba a volver vivo a Argos —era lo que el adivino había anunciado—.

Quedaba todavía la posibilidad de salvar al sexto jefe, Polinices, si el duelo con Eteocles no terminaba en muerte.

Pero Adrasto, a su edad y desde su posición, no podía intervenir en la séptima puerta a tiempo.

Lo único que podía hacer era retirar al ejército argivo en orden, antes de que el descalabro fuera total.

Mandó tocar la retirada general. Las trompetas argivas sonaron la señal de repliegue.

Las tropas de los seis contingentes —los de los cinco jefes caídos y el suyo propio— se retiraron del pie de las murallas.

Adrasto montó en Arión, el caballo divino regalo de Posidón que había traído consigo desde Argos: era el caballo más rápido del Peloponeso, capaz de galopar sin cansarse durante medio día.

Subió al caballo. Salió de la posición de la puerta Pretis a galope hacia el sur.

Atrás dejaba el campo de batalla, los cuerpos de cuatro de sus capitanes, los restos del séptimo aún por resolver.

Galopó hacia el istmo. Cruzó la frontera de Beocia al atardecer. Llegó al istmo de Corinto al anochecer. Cruzó hacia el Peloponeso por la noche. Para el amanecer del día siguiente estaba ya en territorio argivo.

Sobrevivió, como Anfiarao había anunciado.

Volvió a Argos sin sus seis compañeros. Iba a vivir diez años más, hasta encabezar la regencia simbólica de los Epígonos durante la segunda expedición.

Pero los diez años fueron años de luto: Adrasto había perdido en una sola jornada a su yerno Tideo, a su sobrino Hipomedonte, y al resto de los compañeros con los que había marchado.

Iba a perder también, al cabo, a Argía su hija mayor cuando Polinices muriera y la viuda volviera a Argos.

En la puerta Pretis, mientras Adrasto galopaba ya hacia el sur, los jefes tebanos empezaron a celebrar la retirada argiva.

Pero la celebración fue corta. En la séptima puerta, donde Eteocles y Polinices todavía no se habían enfrentado, la batalla del día estaba a punto de llegar a su momento crítico.

Las trompetas tebanas mandaban señal a Eteocles: la retirada argiva ha empezado, los seis frentes están resueltos a tu favor, solo queda tu hermano. Es el momento.

Eteocles levantó la lanza.

NOTAS DE RECONSTRUCCIÓN AL CANTO X

§ I — Las siete puertas. Las siete puertas de Tebas con sus nombres proceden de Esquilo Siete contra Tebas 375-652, Pausanias 9.

8.4-6, Apolodoro 3.6.6, y los escolios. Hay variación en los nombres y en la asignación de cada jefe a cada puerta entre Esquilo, Eurípides Las fenicias 1090-1199, Estacio Tebaida VIII-X, y Apolodoro. He seguido principalmente a Esquilo.

§ II — Eteocles y el consejo previo. Eteocles como rey defensor y la distribución de los siete capitanes tebanos procede de Esquilo Siete contra Tebas 1-77. La cifra aproximada de diez mil defensores es construcción narrativa coherente con la escala atestiguada.

§ III — El sacrificio de Meneceo. El sacrificio voluntario de Meneceo, hijo de Creonte, desde la muralla procede de Eurípides Las fenicias 911-1018 y Apolodoro 3.

6.7. El requisito de descendencia directa de los Espartoi por línea no diluida procede de Eurípides 931-948.

La etimología ritual (Ares como dios del dragón ancestral) y la suspensión parcial de la maldición son lectura coherente con el ciclo.

El motivo de la ofrenda voluntaria como única salida sigue la lógica de Eurípides.

§ IV — Tideo y Melanipo. El duelo Tideo vs Melanipo y las heridas mortales recíprocas procede de Apolodoro 3.

6.8, Estacio Tebaida VIII.716-766. El episodio terrible de Tideo devorando el cerebro de Melanipo y la retirada de Atenea con el elixir de inmortalidad procede de Apolodoro 3.

6.8, los escolios homéricos y pindáricos, y Estacio Tebaida VIII.

751-766. Es uno de los momentos más violentos del ciclo tebano y de toda la épica arcaica griega; lo he tratado con la franqueza que pide sin extenderme más de lo necesario.

§ V — Capaneo y el rayo. Capaneo subiendo la escalera con antorcha y blasfemando, fulminado por el rayo de Zeus procede de Esquilo Siete contra Tebas 422-456, Eurípides Las fenicias 1172-1186, Apolodoro 3.

6.7, Sófocles Antígona 127-133, y Estacio Tebaida X.

827-939. Es uno de los episodios más célebres del ciclo, ampliamente representado en cerámica ática del s. VI a.C.

§ VI — Las otras tres muertes. Hipomedonte muerto por Hiperbio , Partenopeo aplastado por una piedra arrojada desde la muralla por Periclímeno , y Anfiarao tragado por la tierra mientras huía en su carro proceden de Apolodoro 3.

6.8, Esquilo Siete contra Tebas 477-558, Eurípides Las fenicias 1113-1188, y Píndaro Nemea 9.

24-27 (este último específicamente para Anfiarao).

El nombre Lastenes como adversario de Anfiarao procede de los escolios; otras fuentes lo dejan anónimo.

§ VII — La retirada de Adrasto. La huida de Adrasto sobre el caballo Arión procede de Apolodoro 3.6.8, Pausanias 8.25.7-10, Antímaco Tebaida (fragmentaria). Arión como caballo divino regalo de Posidón procede de Pausanias 8.25.7 y los escolios homéricos a Ilíada XXIII.346.