CANTO IX #3
Al tercer día, al atardecer, los juegos se cerraron con una procesión funeral.
El cuerpo de Arquémoro, embalsamado con aceites y vestido con un pequeño peplo blanco, fue enterrado en un túmulo construido en el campo abierto de Nemea, junto al templo de Zeus.
Sobre el túmulo se colocó una estela con el nombre del niño y el de Hipsípila como nodriza.
La estela fue después visitada por viajeros durante siglos —Pausanias aún la vio en pie en el siglo II d.C. —.
Al cuarto día, el ejército argivo levantó el campamento.
Continuaron la marcha hacia el norte. Cruzaron el istmo de Corinto en tres jornadas. Bajaron a la Beocia por el paso del Citerón —el mismo Citerón donde, dos generaciones antes, había sido expuesto el bebé Edipo—. Era simetría que Anfiarao notó. No la mencionó a los otros.
Al cabo de cinco jornadas más, las tropas argivas llegaron al borde de la llanura de Tebas. Acamparon a una jornada de marcha de la ciudad. Era tarde de finales del verano. El calor estaba bajando. Era buen momento para asediar.
Adrasto convocó consejo aquella noche.
—Hermanos. Mañana al amanecer marchamos sobre Tebas.
Los siete iremos cada uno a una puerta, según el orden que ya hemos discutido.
Repaso el orden: Adrasto a la puerta Pretis.
Tideo a la puerta Crénides. Capaneo a la puerta Electra.
Hipomedonte a la puerta Ogigia. Partenopeo a la puerta Neis.
Anfiarao a la puerta Homoloíades. Polinices a la séptima puerta, la que mira a Tebas por el este, donde es probable que su hermano Eteocles defienda en persona.
»Hermanos. Es el último consejo antes del combate. ¿Alguien tiene algo que decir?
Los siete se miraron. Anfiarao tomó la palabra.
—Adrasto. Hermanos. Hemos jurado lo que hemos jurado. Hemos venido lo que hemos venido. Mañana cumplimos. No diré más sobre los presagios: ya he dicho lo que tenía que decir. Solo una cosa: cuando muera, no os preocupéis del cuerpo. Zeus se ocupará. Es lo único que pido.
—¿Cómo? —preguntó Tideo.
—Lo verás. No insistas.
Anfiarao se levantó. Salió de la tienda. Se fue a dormir.
Los otros seis se quedaron un rato más. Bebieron vino sin agua. Hablaron poco. Cuando finalmente se retiraron a sus tiendas, era ya pasada la medianoche.
Al amanecer del día siguiente, el ejército argivo se desplegó frente a las siete puertas de Tebas.
NOTAS DE RECONSTRUCCIÓN AL CANTO IX
§ I — La marcha y los presagios. La marcha del ejército argivo y el silencio progresivo de Anfiarao procede de Estacio Tebaida III-V, Apolodoro 3.
6.3. La profecía dirigida a Capaneo sobre el rayo procede de Esquilo Siete contra Tebas 422-456 y Eurípides Las fenicias 1172-1186.
La caracterización de Capaneo como blasfemo es atestiguada en todas las fuentes.
§ II — La sequía y Hipsípila. El episodio de la sequía en Nemea durante la marcha procede de Apolodoro 3.
6.4, Higino Fábulas 74 y 273, Estacio Tebaida IV.
646-V.753, y los escolios pindáricos. La identidad de Hipsípila como antigua reina de Lemnos procede de Apolonio Rodio Argonáuticas I.
609-909, Higino Fábulas 15. La matanza de los hombres de Lemnos por sus mujeres y el rescate de Toante procede de Apolodoro 1.
9.17. Hipsípila como nodriza del rey Licurgo de Nemea procede de Apolodoro 3. 6.4.
§ III — La muerte del niño. La muerte de Ofeltes/Arquémoro por mordedura de serpiente bajo el olivo mientras Hipsípila guiaba a los argivos a la fuente procede de Apolodoro 3.6.4, Estacio Tebaida V.499-533, Higino Fábulas 74. La serpiente sagrada del valle procede de las mismas fuentes.
§ IV — La lectura presagiosa. La interpretación de Anfiarao como presagio de la suerte de la expedición y la renominación del niño como Arquémoro («el que abre el camino del destino») procede de Apolodoro 3.
6.4, Higino Fábulas 74, escolios píndaros Nemea hypothesis.
La etimología arche-moros («principio del destino fatal») es atestiguada.
§ V — Licurgo y la liberación de Hipsípila.
La intervención de Adrasto para salvar a Hipsípila del rey Licurgo procede de Apolodoro 3.
6.4 y Estacio Tebaida V.638-753. El retorno de Hipsípila a Lemnos para reencontrarse con sus hijos procede de Eurípides Hipsípila (fragmentaria, conservada parcialmente en papiros descubiertos en el siglo XX) y Apolodoro 3. 6.4.
§ VI — Los juegos Nemeos y la marcha final.
La institución de los Juegos Nemeos como funerales por Arquémoro procede de Apolodoro 3.
6.4, Pausanias 2.15.3, Higino Fábulas 74.
La cronología histórica de los Juegos Nemeos (que en realidad se instituyen en el siglo VI a.C.
, aunque la tradición mítica los hace remontar a esta expedición) sigue la versión cíclica.
La asignación de las siete puertas a los siete jefes procede de Esquilo Siete contra Tebas 375-652, con algunas variaciones en los nombres de las puertas según las fuentes.
He seguido a Esquilo y a Apolodoro 3.6.6.