El ciclo tebano: La caída de la casa de Layo CANTO VIII #3
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CANTO VIII #3

Y veía también, más allá, los Epígonos. Veía a su propio hijo Alcmeón, ya hombre, encabezando la segunda expedición diez años después.

Veía a Alcmeón cumpliendo la promesa hecha al padre antes de la partida.

Veía a Alcmeón siendo perseguido después por las Erinias hasta el matrimonio doble en la isla aluvial del Aqueloo.

Anfiarao veía todo el ciclo de una sola vez. Lo veía con la claridad fría de los presagios cumplidos. Y aún así juraba —porque era su única salida ya—.

Cuando todos los juramentos se hubieron pronunciado, Adrasto se levantó.

—Hermanos. Mañana al amanecer marchamos. Que los dioses estén con nosotros.

Los siete se retiraron a pasar la última noche en Argos con sus familias.

Anfiarao volvió a su casa. Cenó con Erifila y con los tres niños. No le dijo nada a Erifila sobre lo que había hablado con Alcmeón aquella tarde. La cena fue cosa formal, silenciosa.

Cuando los niños se acostaron, Anfiarao y Erifila se acostaron también.

Era su última noche juntos. Anfiarao no le habló durante toda la noche.

Erifila tampoco le habló. Pero al amanecer, cuando Anfiarao se levantó para vestir la armadura, Erifila se levantó también para ayudarlo.

Le ajustó las correas del peto. Le abrochó las grebas.

Le puso el casco. Eran gestos que las esposas aqueas hacían a los maridos antes de las batallas.

Erifila los hizo con la corrección de quien ha sido esposa durante quince años.

Cuando Anfiarao estuvo armado, miró a Erifila por última vez.

—Esposa. ¿No tienes nada que decirme?

Erifila lo miró largamente. Tenía muchas cosas que decirle. Pero ninguna que pudiera decirse en aquel momento sin destruir algo que ya estaba destruido.

—Esposo. Vete. Es la hora.

Anfiarao asintió. Salió de casa. Subió a su carro. Ocupó su lugar en la columna argiva que estaba formándose en la avenida principal de la ciudad.

A la primera hora del día, los siete jefes partieron de Argos rumbo a Tebas.

Tras la columna principal salieron también los carros de cargamento, las tropas de a pie, los esclavos, los carros médicos.

En total unos quince mil hombres se pusieron en marcha aquella mañana.

Era ejército grande para una ciudad sola como Tebas.

Era ejército que iba a estrellarse contra las murallas de aquella ciudad sin haberlas tomado.

Pero antes de llegar a las murallas tenía que pasar por Nemea.

NOTAS DE RECONSTRUCCIÓN AL CANTO VIII

§ I — La lista de los siete jefes. La lista canónica de los Siete contra Tebas procede de Esquilo Siete contra Tebas 375-652 (donde cada uno se asocia a una puerta), Apolodoro 3.

6.3, y Estacio Tebaida IV. Hay variación en uno o dos nombres entre las distintas fuentes —algunas incluyen a Eteocles de Argos (no confundir con el rey tebano homónimo) en lugar de Adrasto o Polinices—; he seguido la lista de Esquilo y Apolodoro.

§ II — Anfiarao y la negativa. Anfiarao como adivino con don profético que sabe que morirá procede de Apolodoro 3.

6.2, Píndaro Nemea 9.13-27 y Olímpica 6.

13-17, Esquilo Siete contra Tebas 568-625.

La filiación con Melampo procede de Apolodoro 1.

9.13. El juramento antiguo con Adrasto sobre el arbitraje de Erifila procede de Apolodoro 3. 6.2.

§ III — El plan de Polinices. La idea de utilizar el juramento mediante el soborno con el collar procede de Apolodoro 3.6.2 y de Píndaro Nemea 9.16. La elaboración del consejo nocturno entre Polinices y Adrasto es construcción narrativa.

§ IV — La visita a Erifila y el soborno.

El soborno de Erifila con el collar de Harmonía es central y atestiguado en Apolodoro 3.

6.2, Higino Fábulas 73, Diodoro 4.65.5-6, escolios a Homero Odisea XI.

326-327, y Estacio Tebaida IV.187-213. La caracterización psicológica de Erifila (ambición contenida, cálculo sobre el futuro de los hijos, codicia largo tiempo reprimida) es elaboración narrativa coherente con la lectura tradicional del personaje.

§ V — La decisión arbitral y la promesa a Alcmeón.

El consejo y la decisión arbitral de Erifila a favor del hermano proceden de Apolodoro 3.

6.2 e Higino Fábulas 73. La instrucción de Anfiarao a Alcmeón antes de partir, pidiendo la venganza futura procede de Apolodoro 3.

6.2 y 3.7.5, Higino Fábulas 73, Diodoro 4.

66. Es elemento estructural fundamental: prepara la materia de la Alcmeónida del Canto XIV.

§ VI — El juramento de los siete y la marcha.

El juramento colectivo sobre el altar antes de la marcha procede de Apolodoro 3.

6.3 y de Estacio Tebaida IV.30-92. La visión profética de Anfiarao abarcando el ciclo entero (incluyendo los Epígonos y el destino de Alcmeón) es elaboración narrativa que aprovecha el don atestiguado del personaje para condensar el arco del volumen completo.

La cifra aproximada de quince mil hombres procede de Estacio Tebaida IV.

155-160 (cifras heterogéneas en las fuentes); he optado por una cifra moderada coherente con la escala de los ejércitos aqueos arcaicos.