86.
Mi mal presentimiento parece confirmarse cuando Marcos no me mira ni me dirige la palabra durante toda la comida.
Me doy cuenta de que aleja su silla de mí de forma deliberada, como si estuviera tratando de alejarse lo máximo posible para que no haya ninguna clase de contacto entre nosotros.
Eso me provoca un doloroso pinchazo en el corazón, pero hago lo que puedo por tratar de ignorarlo; después de todo, no quiero que los demás se den cuenta de nada.
Tal vez eso sea precisamente lo que está tratando de hacer, aparentar distancia entre nosotros para que nuestra familia no sospeche de lo nuestro.
Cuando terminamos, en lugar de recoger el comedor y la cocina conmigo, tal como suele hacer, se marcha directamente a su habitación con el pretexto de que tiene que estudiar. Ni siquiera me mira, y eso ya me preocupa un poco más.
A media tarde, le mando un mensaje para desearle ánimo con el estudio.
Pasan las horas y no me contesta, aunque trato de convencerme de que debe de estar ocupado estudiando.
No me había mencionado ningún examen importante, pero tal vez se le ha pasado…
después de todo, cuando estamos juntos, solemos estar bastante ocupados.
Y, teniendo en cuenta mi actitud durante mi primera semana en esta casa, tampoco es que pueda echarle en cara que ahora él esté agobiado y sobrepasado.
Con suerte, cuando llegue la noche podrá relajarse un poco conmigo.
A la hora de la cena, su actitud sigue igual; permanece todo lo alejado de mí que le permite nuestro lado de la mesa y, una vez más, ni me habla ni me mira.
Y, una vez más, se marcha a su habitación directamente cuando termina de cenar.
Y eso me duele un poco más que antes. ¿De verdad le costaría tanto darme alguna pequeña muestra de que le importo, o de que reconoce mi existencia siquiera?
Una vez en mi habitación, decido mandarle un mensaje.
Espero que haya ido bien el estudio
Quieres que vaya a tu cuarto? O te vienes tú?
Esta noche no
Eh… Pues vale. ¿Desde cuándo es tan cortante conmigo?
Te pasa algo?
Estoy agobiado con el examen y necesito descansar
Cuando dormimos juntos no descanso igual
Ah
No me lo habías dicho
Yo pensaba que dormías a gusto
Bueno, pues ya te lo estoy diciendo ahora
Quieres que vaya a tu cuarto un rato?
Podemos hacer cositas y después me voy
Así te relajas un poco antes de dormir
Mejor no
Voy a darte un beso y me vuelvo?
En serio, Fran
Déjalo
No, en serio, ¿qué cojones le pasa?
Bueno, como quieras
Pero si ves que te apetece, avísame
Será mejor que no hagamos nada más en casa
Qué??
Por qué??
Joder, es que no has visto lo que ha pasado hoy???
Es demasiado arriesgado
Pero si no ha pasado nada!
No voy a repetir esta conversación
Ya te lo he dicho, esta mañana casi nos pillan
Nos la estamos jugando
Podemos tener más cuidado
Fran, en serio
No me insistas más, vale?
Se acabó y punto
Ok
Y, con eso, confirma del todo el mal presentimiento que me ha estado atormentando durante toda la tarde.
No sé por qué se ha tomado tan mal lo que ha pasado con mi madre, pero supongo que puedo llegar a entender que se haya asustado.
Y sí, puede que hayamos estado corriendo más riesgos de los necesarios, así que dormir juntos o hacerle una visita nocturna tal vez no sea lo más inteligente ahora mismo, por mucho que me pese.
Así pues, decido no insistir más y me resigno a dormir solo esta noche, aunque no sé cómo voy a hacerlo después de tantas noches durmiendo entre sus brazos. Supongo que necesitará tiempo para aclararse y para que se le pase el susto, así que decido dárselo.
Porque supongo que se le acabará pasando… ¿verdad?