61.
Cuando despierto el viernes por la mañana, veo que tengo varios mensajes de Marcos.
Buenos días!
Me gustó mucho lo de anoche
Si quieres que lo convirtamos en costumbre…
Suelto una risita y me apresuro a responder.
No te diría yo que no
Aunque… espero que algún día podamos hacer más cosas
En ese momento oigo que se cierra la puerta de entrada, y supongo que es él marchándose para ir a clase.
Como fuera está empezando a hacer demasiado frío para estar con el móvil y lo más probable es que no me responda hasta que se meta en el metro, decido aprovechar para ir al baño y meterme en la ducha.
Al salir veo que me acaba de responder, así que voy a la cocina para prepararme unos cereales y le contesto mientras desayuno.
Pues… precisamente te quería hablar de eso
Tú qué horarios tienes exactamente?
Los jueves y los viernes acabo una hora antes
Y ya vi el jueves pasado que te lo pasabas bien sin mí…
Ja, ja
Pero bueno, si te apetece, ahora podemos pasarlo bien juntos
Me parece genial
Entonces…
Nos vemos hoy cuando vuelvas de clase?
Hoy no va a poder ser
Bueno, ningún viernes, en realidad
Mi madre sale una hora antes del trabajo
Mierda
O sea… que hasta dentro de una semana, nada
Bueno, son solo seis días
Es demasiado
Exagerado
Sonrío con la boca llena de cereales al darme cuenta de que tiene tantas ganas de seguir follando conmigo como yo. ¿Es normal que me sienta halagado? Aunque en realidad tiene razón: va a ser difícil tener que esperar tanto.
Vale, pues a ver
Los jueves llegas antes a casa y estamos solos
Te parece si nos reservamos ese día?
Reservar cómo?
Sí, en plan… no hacer otros planes
Los jueves podrían ser, no sé…
Nuestro día?
El corazón me da un vuelco al leer sus palabras.
«Nuestro día». Sacudo la cabeza mientras llevo el cuenco de los cereales al fregadero.
¿Por qué reacciono de esa manera? Tampoco es que esté diciendo nada del otro mundo, tan solo que tiene ganas de follar conmigo.
No significa absolutamente nada más, pero entonces…
¿por qué siento ese cosquilleo en la tripa?
Me parece bien
Genial
Me voy a vestir y tal ya, vale?
Luego hablamos
Que tengas buena mañana!
Y tú!
Vuelvo a mi habitación y, con un suspiro, comienzo a prepararme para ir a clase. No podría darme más pereza, pero al menos tengo el aliciente de saber que, cuando llegue la noche, Marcos volverá a entrar a hurtadillas en mi habitación.
Y, sobre todo, me muero de ganas de que llegue el día… nuestro día.